
Hay que hacer un esfuerzo importante para acordarse de cosas que pasaron hace 20 años, pero aquí vamos: en ese tiempo, un delantero argentino llamado Juan Manuel Aróstegui (45 años) llegaba desde Malasia (MPPJ Selangor) para firmar por la Universidad Católica, en un movimiento de mercado que dejó marcando ocupado a varios.
Hoy el recordado delantero forma parte de la Secretaría Técnica de Sportivo Belgrano, un torneo del Federal A -tercera categoría del fútbol argentino-, donde se hace cargo de la elección de jugadores y del entrenador.
“No vivo de eso, sino que de mi gimnasio y las canchas sintéticas que tengo, porque acá las comisiones directivas son ad honorem. Uno pierde más plata y tiempo que otra cosa. Se hace por amor a los colores”, le cuenta desde Argentina a En Cancha, antes de entrar a recordar pasajes de su paso por nuestro país.

-¿Quedaste conforme con la carrera que hiciste?
-Sí. Mira, yo dejé mi pueblo a los 15 años, que está a 700 kilómetros de Buenos Aires, y todo para irme a Boca. Cuando tú te vas, obviamente piensas en jugar algún en el Milan, en el Inter, en el Nápoles, pero después la vida te va llevando para un lado y para el otro, y te demuestra que estás para algunas cosas y para otras no. Por eso yo no reniego de nada de lo que viví. Debuté en Boca a los 19 años y me retiré a los 38 casi sin interrupciones. No recuerdo nunca haber estado más de dos meses parado, por suerte. Siempre tuve un club para jugar. ¿Me hubiese gustado haber jugado en cuadros importantes? Claro, obviamente, pero no me arrepiento de nada en mi trayectoria. No cambiaría nada. En cada lugar que estuve aprendí mucho y disfruté un montón. Jugué en 6 países diferentes y conocí culturas muy distintas. Si no fuera por el fútbol, esas experiencias no las habría vivido.
-¿Qué recuerdos tienes de Chile?
-El primer recuerdo que tengo de Chile es cuando me mataron por el diario. Eso no me lo voy a olvidar nunca (ríe). Hice un gol y un titular decía algo como “No era tan Malóstegui”, ja. No pasa nada igual, son cosas que entiendo que pasen.
-Jugaste 10 partidos e hiciste 5 goles. De verdad, tan “Malóstegui” no eras...
-Pero lo entiendo. Mira, mi llegada fue muy particular, porque en 2006 yo regreso a Malasia (al MPPJ Selangor FC), y el dueño del equipo había armado un plantel que, para la liga local, era muy competitivo, con diez seleccionados incluso. Pero después de empatar 3 partidos y perder 6, el tipo se va y deja el club acéfalo. La municipalidad se hizo cargo y dijo que la posibilidad de salvar a la institución era declararse en quiebra. Allí surgió la posibilidad de Universidad Católica y no lo dudé, les dije que me iba al día siguiente.
-¿Y fue así?
-No de inmediato, pero a los diez días ya estaba viajando a Chile. Mi hijo tenía 6 meses apenas, y viajamos igual. Hicimos Kuala Lumpur-Nueva Zelanda y Nueva Zelanda-Santiago, con un cambio de horario terrible, ja. Pero, bueno, llegué una tarde, me fui a un hotel, firmé y al día siguiente entrené. La verdad es que a mí no me conocía nadie, y menos en Católica, que es un club grande y para los hinchas era un completo desconocido. Para mí, era una hermosa oportunidad, y en la estadística general no me fue mal.
-Fueron 6 meses apenas. ¿Te hubiese gustado continuar?
-Sí, por supuesto, si Católica es un club grande de Sudamérica. Para mí está a la altura de Boca, River y los grandes de la región por todo, ¿no? Por su infraestructura, por lo que significa el club. Me dolió irme, aunque no me pareció erróneo, porque en ese momento llegó el Chemo del Solar, porque habían echado a Jorge Pellicer, y en ese momento él necesitaba cupos de extranjero. A los únicos que les quedaban 6 meses más de contrato eran Jonathan Fabbro y yo. Se me rescindió el vínculo y me devuelvo.
-Una lesión tan bien te terminó jugando en contra.
-Sí, contra Santiago Morning jugué, contra Palestino hice un gol y ganamos 1-0, y después en un Clásico, ya no recuerdo si con Colo Colo o la U, sentí un “palazo” en el gemelo y al mirar para atrás vi que no había nadie. Ahí me di cuenta que me desgarré. Estuve como 45 días fuera, pero cuando volví, en un partido contra Huachipato en San Carlos, hice dos goles, y contra Antofagasta la fecha siguiente fue mi último tanto, en la victoria 2-1. Después no pude marcar más, pero los recuerdos que tengo son muy lindos. Compartí con grandes jugadores. Por ejemplo, con nosotros debutó Gary Medel y entrenó varias veces Mauricio Isla también.

-¿Te dabas cuenta que eran diferentes?
-Eran jóvenes, pero claro que se notaba. A Mauricio lo tuvimos poquito, pero Gary sí entrenó muchísimo con nosotros y hasta lo hicieron debutar en un Clásico con la U, de lateral derecho. Se notaba la agresividad que tenía, la potencia física. Mira en lo que se convirtió después.
-¿Y te gustó Chile?
-Mucho. Nosotros vivíamos en Vitacura, nunca me voy a olvidar. Muy linda zona. Íbamos a ir ahora de vacaciones en enero con la familia, pero al final se terminó frustrando, a pasar unos días en Viña, y por supuesto, pasar por Santiago, que me dijeron que después de 20 años está totalmente cambiado. A mí en Chile siempre me trataron muy bien, comí muy bien además, ja, cada 15 días le metíamos un asadito. Católica me hizo sentir espectacular y Chile lo mismo.
“¿Fernando Zampedri seis veces goleador? Es una locura"

Aróstegui compartió con Fernando Zampedri en Sportivo Belgrano, cuando el Toro se daba a conocer en la escena argentina entre 2010 y 2013. “Ascendimos juntos ese último año”, recuerda.
“Después él se va a otro club del Federal A (Guillermo Brown) y ahí perdimos contacto. Lo felicité más adelante por su récord y lo invité a una despedida importante que tuvimos acá, pero estaba de viaje y no pudo venir. La vida nos separó un poquito, cada uno tira para su familia y me hubiese gustado mantener más el contacto, pero la verdad es que me pone muy contento su presente”, añade.
-Me imagino que le enseñaste a hacer goles tú, ¿no?
-No, no (ríe). Con nosotros ya se veía a un Fernando, de 23 o 24 años, muy potente, muy agresivo. En algún momento nos volvimos a enfrentar en el Nacional B, y la verdad que me impresionó lo mucho que había crecido futbolísticamente. Se le veía diferente. El clic de haberse ido (de Sportivo Belgrano) lo cambió muchísimo. Claro, hoy ves lo que es, ¿no? Pero la verdad es que trabajó desde siempre para mejorar y hoy se ven los resultados.
-¿Te sorprende lo que ha hecho en Chile? Ya lleva 141 goles en la UC.
-Mira... ¿Seis veces goleador? Es una locura lo que hizo. Yo siempre recuerdo que cuando lo volví a ver en 2014, ya como rival, era otro. Se notaba un cambio radical en él, y ese año si no fue el máximo goleador, fue el segundo. Después le ayudaron muchísimos sus pasos por Rosario Central y Atlético Tucumán, equipos más potentes de Argentina. ¿Si hoy me sorprende? No, porque lo de hoy responde a un crecimiento exponencial que ha tenido.








