
Un viernes 13 para el olvido tuvo la Universidad Católica. Hoy los Cruzados debieron lamentar la rotura de ligamento de Tomás Asta-Buruaga, que pasará por el quirófano y se perderá, a lo menos, los seis siguientes meses futbolísticos del equipo.
Por “suerte”, una lesión de este tipo le vuelve abrir el mercado a la UC, que queda habilitada para ir a buscar un nuevo refuerzo si así lo desea, en lo que se alza como una de las opciones que se barajan en San Carlos de Apoquindo, y que hace sentido, además, por la prolongada baja de Sebastián Arancibia, que aún no se recupera de la rebelde pubalgia que lo aqueja.
Algunos jugadores libres en el medio nacional son Mauricio Isla y Stefano Magnasco, ambos con pasado en la precordillera, pero sus actualidades no son de las mejores, y a menos que el club decida ir a buscar una nueva cara al extranjero, el plantel seguirá estando conformado como está.

Solucionar el problema de forma futbolística
¿Otra alternativa para Daniel Garnero? Recurrir a lo que tiene: mover a Branco Ampuero hacia la banda derecha en la línea defensiva o confiar en Bernardo Cerezo, que aún no ha mostrado el rendimiento que esperan en Las Condes.

La última, y quizás la que más decepcionaría a la exigente hinchada cruzada, es no hacer nada, recurrir a la cantera o confiar en que Arancibia volverá en buen nivel y se adueñará nuevamente de la banda diestra.
Todo este panorama se da a horas de un partido clave: la Universidad Católica busca la punta del torneo este sábado 14 de marzo, cuando reciba a Everton en el Claro Arena, a contar de las 20:30 horas.








