Carlos Lobos, mediocampista de Santiago City, mira hacia atrás y no duda. Su camino en el fútbol comenzó como el de muchos: en la calle, entre amigos y partidos improvisados. Sin embargo, rápidamente ese juego se transformó en algo más serio.
“Como la mayoría, partí jugando en la población, en la calle y en el colegio. Después llegué a una escuelita de Palestino en Recoleta con Óscar Fabiani, pero por temas personales no pude seguir”, recuerda el ex Universidad Católica en esta segunda parte de la conversación con En Cancha.
Tras ese primer acercamiento, su formación continuó bajo la guía del profesor Luis Lee-Chong, para luego dar el salto a Santiago Morning. Fue ahí donde su talento empezó a abrirle puertas importantes. “En torneos donde enfrentábamos a Católica se dio la opción de llegar al club cuando tenía 13 años”, cuenta.
Un inicio difícil en la UC
Su llegada a Universidad Católica no fue sencilla. El cambio de exigencia y las dificultades logísticas marcaron sus primeros meses. “El primer año fue duro. Al principio entrenábamos una vez a la semana, pero después el traslado era complicado: micro, metro, mucho tiempo. Mi mamá y mi hermano me acompañaban, y eso fue fundamental”, señala.
Con el tiempo, tomó una decisión clave en su desarrollo: dejar su casa para instalarse en la residencia del club.
“Fue difícil al principio por estar lejos de la familia, pero fue la mejor decisión. Tenías todo: apoyo en el colegio, alimentación, estructura. Veías poco a tu familia, pero te hacía madurar mucho”, afirma.
De promesa a protagonista
Ese proceso de adaptación dio frutos. Lobos comenzó a acercarse al primer equipo y, con el paso de los años, se consolidó dentro de un plantel que logró múltiples títulos.
“Al principio participaba poco, pero entrenaba siempre con el plantel. Después me tocó jugar más y los títulos se disfrutan distinto cuando tienes más protagonismo”, explica.
En esa línea, reconoce que hay conquistas que lo marcaron más que otras. “El primero siempre es especial, pero los últimos los disfruté más porque tenía más participación, jugaba más, hacía goles y también estuve en torneos internacionales”, agrega.
Referentes, momentos clave y una salida difícil pero necesaria
En su paso por la UC, también hubo figuras importantes que influyeron en su carrera. Entre ellas, destaca a un entrenador y a un compañero.
“Mario Salas fue clave porque me subió al primer equipo. Y Claudio Sepúlveda es un gran amigo, después compartimos varios años en Huachipato”, comenta.
Tras varios años en el club, Lobos tomó la decisión de salir en busca de nuevos desafíos, partiendo por Everton. “Me costó irme porque estuve mucho tiempo en la UC. Quizás me habría gustado quedarme un poco más, pero sentí que era lo mejor para mi carrera y no me arrepiento”, asegura.
Finalmente, Lobos pone en valor el proceso formativo de Universidad Católica, no solo desde lo futbolístico, sino también en lo humano. “Te forman en todo sentido: entrenamientos, alimentación, disciplina. No es solo lo que haces dentro de la cancha, también es cómo te desarrollas como persona”, destaca.
El vínculo con la UC y su apertura a jugar en Colo Colo y la U
Pese a su salida de Universidad Católica, el vínculo emocional de Carlos Lobos con el club se mantiene intacto. El volante no esconde el cariño que desarrolló tras años de formación en San Carlos de Apoquindo.
“Después de tantos años, es imposible no sentirse identificado. Sigo viendo sus partidos y apoyando siempre”, asegura.
Sin embargo, ese lazo no lo condiciona de cara a su futuro profesional. Lobos deja en claro que, como futbolista, no se cierra a ninguna posibilidad, incluso si se trata de vestir la camiseta de los clásicos rivales.
“Depende mucho del momento, pero no lo descarto para nada. Uno es profesional. El cariño está, pero no me cierro a oportunidades”, reconoce, abriendo la puerta a eventuales pasos por Colo Colo o Universidad de Chile.
En esa misma línea, el mediocampista proyecta su carrera con ambición y apunta a dar un salto en el mediano plazo. “La idea es volver a un equipo grande. Este proyecto también puede abrir puertas, pero para eso hay que estar preparado”, concluye.