
Pese a que aún faltan casi dos semanas para que se juegue, el partido entre la Universidad Católica y Boca Juniors por Copa Libertadores, ya está sacando chispas.
Los Cruzados, que vienen de caer ante Ñublense por la Copa de la Liga, se estrenan en el torneo más importante de América ante el conjunto argentino el martes 7 de abril en el Claro Arena, estadio que tiene capacidad para otorgarle 450 lugares a las hinchadas visitantes.
Sin embargo, según informan al otro lado de Los Andes, esto no le cierra a Boca. El club presidido por Juan Román Riquelme quiere al menos 2 mil localidades para su estreno en Chile en esta edición de la Libertadores, y a favor de su petición tiene el mismísimo reglamento de la Conmebol, que obliga , justamente, a poner a la venta esa cantidad como mínimo.

La UC y una millonaria multa
De no cumplir con este último punto, el ente rector del fútbol sudamericano lo dice clarito: sancionará económicamente al club local, y en términos monetarios el castigo no es menor.

“En el caos de incumplimiento a estas disposiciones, el club será sancionado por la Comisión Disciplinaria de la Conmebol con una multa no inferior a USD 20.000 (casi 19 millones de pesos chilenos)”, precisa el escrito.
Por ahora, las conversaciones continúan abiertas, y de estas participan directivos de Boca y la Universidad Católica, además de autoridades de la Región Metropolitana, que deberán sacar adelante un partido Clase A sin incidentes el próximo martes 7 de abril a las 20:30 horas en San Carlos de Apoquindo.








