Cruzados, llegó el momento. Este martes Universidad Católica regresa oficialmente a la Copa Libertadores, torneo en el que no participaba desde 2022 y donde tendrá una visita de lujo para su debut.

El gigantesco Boca Juniors será el rival de turno del conjunto de Daniel Garnero en un partido que está programado para las 20:30 del 7 de abril, pero que ya se lleva rato jugándose en las oficinas.

Y es que la polémica por la cantidad de entradas para la visita dejó la grande en la antesala del duelo, el que incluso corrió riesgo de cambiar de escenario al Estadio Nacional, con el fin de garantizar la presencia de los 2 mil hinchas argentinos en el encuentro que ordenaba la Conmebol.

Precisamente esta medida, la de cambiar de recinto, sería la protagonista de todo el lío que se armó, pues pese a la modernidad y lo bonito del Claro Arena, la cancha del coloso de la UC habría dado que hablar en Argentina.

El sintético de la UC no agradaría a Boca. Foto: Agencia Aton.
Claro Arena. El sintético de la UC no agradaría a Boca. Foto: Agencia Aton.

Los tickets, solo la excusa

La cosa es muy simple. A Boca Juniors no le gusta jugar en pasto sintético, y no, aquello no es solo la teoría, ya que pruebas de lo disgustado que están con estas canchas hay, siendo el antecedente más reciente en la Copa Libertadores de 2023, donde debían visitar a Palmeiras, equipo que en su estadio también tiene este tipo de césped.

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En aquel momento el propio presidente del club trasandino, Juan Román Riquelme, mostró su preocupación por este ítem. “Vamos a una cancha de alfombra. No es el mismo juego que jugar en tierra”, señaló.

De hecho, la situación aún es más profunda, ya que incluso se habla de que en La Franja existía un preacuerdo con Boca Juniors para venderle aproximadamente 1.200 tickets para su gente, algo que en su minuto los argentinos aceptaron... pero que luego, al conocer la superficie en la que jugarían, echaron por la borda, comenzando sus reclamos airados a la Conmebol con el fin de cambiar de estadio.

En los días previos, los Xeneizes completaron un par de entrenamientos en canchas sintéticas al otro lado de la cordillera, lo que demuestra la resignación que existe al respecto.

Pero bueno, pese a los malos ratos pasados, Universidad Católica finalmente sí podrá jugar en su estadio y con su gente este martes, día en donde por fin rodará la pelotita en un duelo que, fuera de la cancha, ya lleva varios minutos disputados.

FLASH EN CANCHA | El Claro Arena y la UC se visten de gala

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