
El partido de esta noche entre Universidad Católica y Boca Juniors por la Copa Libertadores no solo tiene peso en lo futbolístico. El encuentro llega cargado de polémica por la presencia de hinchas trasandinos, la que estuvo en duda hasta último minuto.
Para aprobar la presencia xeneize, las autoridades tomaron medidas excepcionales para garantizar el normal desarrollo del duelo, las que estarán concentradas en escoltar a los 2.000 hinchas hasta el estadio.
El operativo de seguridad
Según información de TNT Sports, el operativo de seguridad se incrementó en un 25% respecto a lo habitual, con más de 500 efectivos entre guardias y carabineros desplegados en el Claro Arena.
Además, se instaló una cantidad nunca antes vista de rejas en los sectores que ocupará la hinchada de Boca. Esto se debe a que la dirigencia Cruzada tuvo que ampliar el sector dispuesto para la visita, el que originalmente tiene espacio para 400 personas.
La custodia al público visitante comenzará desde las 17:00 horas durante todo su trayecto por calle Honduras hasta las 18:00 horas, y el servicio de la estación de metro Los Domínicos se extenderá hasta las 00:30 horas para facilitar la salida ordenada del público.


Un ambiente tenso en la previa
El refuerzo no es casual. La previa del partido ya registró incidentes. Ayer un grupo de siete individuos identificados con prendas de Colo Colo asaltó a un hincha de Boca Juniors en la intersección de Kennedy con Vitacura, sustrayendo una mochila con objetos que después fueron exhibidos como trofeos en redes sociales.
Además, este es el primer partido en que hinchas argentinos viajan a Chile desde los incidentes del 20 de agosto de 2025, cuando Independiente recibió a Universidad de Chile por la Copa Sudamericana y se produjo un cobarde ataque a los hinchas azules.
Vale recordar que la idea del nuevo delegado presidencial, Germán Codina, era no permitir el ingreso de barristas argentinos, sin embargo, la Conmebol intervino y obligó a Cruzados a ceder ese cupo reglamentario.
El partido en el Claro Arena será, en ese sentido, mucho más que un debut en Copa Libertadores: es una prueba para Cruzados y las autoridades de cara al futuro.







