
Eduardo Arancibia integra la destacada lista de jugadores que jugaron en la U y la UC. Hoy en día es mucho más común, pero en ese momento, (principios de los 2000), las cosas eran diferentes.
El Pollo se convirtió en uno de los canteranos más queridos por los hinchas azules y muchos lo tomaron como una traición, sin saber que el deseo del ex seleccionado chileno era volver al Romántico Viajero.
En ese contexto, Eduardo Arancibia conversó con En Cancha y recordó su polémico traspaso a Universidad Católica, donde terminaría levantando el título del Apertura 2002.
Pero eso no es todo, ya que el Pollo también reveló el quiebre que tuvo con Juvenal Olmos, el sentimiento de entrar al Nacional con una camiseta que no fuera de la U y lo mejor de los Clásicos Universitarios de su época.

- Muchos hinchas de la “U” tomaron tu paso a la UC como una traición. ¿Cómo viviste eso?
Nunca hablé ni dije nada mientras estuve en Católica. Recién ahora, a los casi 50 años, estoy contando lo que pasó realmente. La gente lo entendió; muchos me dicen: “Pucha, en un momento te odié”. Me gritaron “traidor” en el estadio, pero yo nunca lo fui. Siempre quise volver a la U, pero los traidores fueron los dirigentes de esa época. Ellos hicieron que yo me fuera para allá y, lamentablemente, fueron los mismos que quebraron al club.
- ¿Te dolió el trato del hincha de la U en ese momento?
Sí, me dolió. Pero el hincha siempre va a pensar como hincha, no como un familiar. Ahora es más común que un jugador pase de la U a Colo Colo o a la Católica, pero antes era un impacto mucho más fuerte.
- ¿Te arrepientes de haber fichado por la UC?
No, en ningún momento he dicho que fue un error. Al contrario, siempre dije que fue una decisión que Dios me dio. Arrepentido jamás, porque yo buscaba reencontrarme con el fútbol. Tuvimos la suerte de formar un gran equipo que llevaba años sin ser campeón y logramos el título del Apertura 2002. También llegamos lejos en la Libertadores. Fue una decisión correcta; la gente de la Católica me respetó y me dio mucho cariño. Feliz de haber cumplido el objetivo de volver a Chile. Mi objetivo era volver a la U, pero el de arriba me cambió los planes y resultó bien.
- ¿Cómo viviste tu primer Clásico Universitario defendiendo a la UC?
Fue raro salir a la cancha del Nacional con la camiseta de Católica. Estaba mi familia y se ponían tristes porque me gritaban “Pollo tal por cual, traidor”... El hincha estaba cegado, pensaban que me había ido por dinero, cuando la realidad era otra.

Su quiebre con Juvenal Olmos en la UC
- Ese año en la UC también pelearon el Clausura contra un Colo Colo que estaba en quiebra y lo perdieron, ¿Qué crees que pasó ahí?
Creo que Juvenal Olmos erró muchas cosas en ese segundo semestre. En los últimos partidos no me hizo jugar mucho a mí ni a otros jugadores; cambió la táctica, no fui tan protagonista como en el Apertura y pasó lo que pasó. Muchas veces los técnicos cambian su forma de ser, la forma de relacionarse y se perdió con Colo-Colo pudiendo haber ganado tranquilamente.
- ¿Hubo un quiebre con Juvenal?
Nunca tuve problemas con él, pero cambió su forma de ser con varios jugadores. En lo personal, no me hizo tan partícipe y no tuvimos la misma relación que en el primer torneo. Respeté sus decisiones, pero no las compartí. Pasó lo que tenía que pasar. De ahí para adelante tampoco le fue bien como técnico, no le fue bien en la Selección ni en los otros equipos. Él mismo reconoció después en una entrevista que la soberbia lo perjudicó en su vuelta como técnico.
- ¿Cuál fue el mejor y el peor técnico de tu carrera?
El mejor fue Miguel Ángel Russo. No puedo decir que tuve técnicos “malos”, porque de todos saqué una lección. El técnico es técnico, no es tu amigo. El fútbol no tiene pasado ni futuro, es presente: ganar y jugar bien. Si un fin de semana eres un desastre, te juzgan por eso, no por lo que hiciste antes.
- ¿Cómo recuerdas los Clásicos Universitarios de la década de los 90 y principios de los 2000?
Tuve la suerte de estar en la U en los Clásicos con Gorosito, Beto Acosta, pero la semana era totalmente diferente. Te hacían los banderazos, ibas a entrenar con otra disposición. El ambiente era otro. Los vivía a concho.








