Durante varios meses, Bernardo Cerezo fue uno de los futbolistas más cuestionados por los hinchas de Universidad Católica. Sus actuaciones irregulares lo convirtieron en blanco de críticas, pero el lateral derecho ha ido respondiendo donde más importa: en la cancha.
Y la noche del triunfo sobre San Luis de Quillota por Copa Chile terminó siendo el símbolo perfecto de esa recuperación, al convertir su primer gol con la camiseta cruzada y confirmar el buen momento que atraviesa.
El defensor no escondió su felicidad tras el encuentro disputado en el Claro Arena. “Feliz por marcar, por ayudar al equipo, tenemos un objetivo claro, que es pelear este torneo, y siento que hay que ir partido a partido y ganarlo. Hace rato no hacía gol y nada, me quedo con el momento del grito y todo eso”, comentó en zona mixta.
Cerezo, respaldado en la UC
Cerezo también valoró el respaldo que encontró puertas adentro cuando el ambiente no era el mejor. “Los compañeros son muy importantes, siempre han estado apoyando y yo he estado trabajando, y eso poco a poco se ha ido notando en el rendimiento en el campo. Me he sentido muy acogido aquí”, afirmó.
Consultado precisamente por las críticas que recibió desde la tribuna durante gran parte de la temporada, el ex Ñublense mostró la experiencia de quien ya conoce los vaivenes del fútbol: “Hay que trabajar, esto es fútbol. Yo debuté en el 2012, llevo hartos años y sé cómo es esto. A veces las cosas no se dan, pero hay que seguir adelante, que en algún momento se va a abrir y hay que estar preparado”.
El buen presente de Cerezo también coincide con el repunte colectivo de Universidad Católica, que encadenó una positiva racha de resultados desde el triunfo sobre Boca Juniors por Copa Libertadores. Para el lateral, la competencia interna ha sido otro de los factores del crecimiento. “Estamos todos a disposición del cuerpo técnico, a veces le toca a uno o a otro y hay que estar siempre listo”, señaló.
Con la confianza recuperada y el cariño de la hinchada comenzando a cambiar de tono, Cerezo ahora apunta a un desafío mayor: devolverle a la UC un título que se le ha negado durante demasiado tiempo. “Estamos en un club muy grande, es casi algo prioritario para el grupo, para el plantel, para el escudo, y pretendemos pelearla hasta el final”, sentenció, ilusionado con conquistar una Copa Chile que los cruzados no levantan desde hace 15 años.