
Se acabó la expedición de Universidad de Chile en la Copa Libertadores Femenina 2025. Y un periplo amargo fue, en definitiva. ¿Bochornoso?, No, pero tampoco dejó mucho para rescatar. Las Leonas igualaron dos encuentros (Nacional y Libertad) y cayeron ante Deportivo Cali, para decir adiós sin triunfos y, más preocupante aún, sin marcar gol alguno.
Se trata de un traspié especialmente difícil de digerir. Y no solo porque al otro lado de la vereda Colo Colo, el archirrival, es el mejor equipo del torneo hasta el momento, sino porque la U regresaba al ruedo internacional este año, tras estar ausente en la edición pasada. Y la vuelta no fue la esperada.
En 2020, las Leonas fueron cuartas de América; apenas cinco ediciones coperas después, pasaron sin pena ni gloria por el certamen. ¿Qué pasó? Hay factores que explican por qué el equipo no funcionó a nivel continental.
La Nueva U de 2025: ¿Bastaba para competir a nivel internacional?
El Campeonato Nacional Femenino de Chile es dominado sin comtrapesos por Colo Colo. Campaña perfecta, imbatible, el equipo dirigido por Tatiele Silveira rompe todos los récords a nivel local.
La misma entrenadora brasileña ha explicado el fenómeno. En entrevista con En Cancha Prime en julio pasado, Silveira analizaba que Colo Colo era el equipo que había subido todos los estándares y no que el resto de los participantes en el torneo chileno hayan decaído.
Lee tambiénVIDEO | La U pagó caro las fallas en el arco y se despidió de la Copa LibertadoresAlgo de eso hay, pero también existe una realidad indesmentible: hubo cuadros que se despotenciaron y que bajaron drásticamente su inversión en la rama femenina. Santiago Morning fue el caso más dramático, pero de esa realidad tampoco escapa la U.
Las azules dejaron ir a figuras esenciales en el plantel. Jugadoras avezadas y titulares (Gisela Pino, Natalia Campos, Fernanda Araya, Yessenia Huenteo, entre otras) y no hubo reemplazos considerables. Sí, llegó la defensora Su Helen Galaz, una jugadora probada, pero aparte de eso, nada más.
En la banca también se apostó por savia nueva. Y no es que el DT Cristóbal Jiménez no estuviese capacitado para la tarea; es más, ya había sido asistente del primer equipo y bajo su cargo está prácticamente todo el proyecto del fútbol femenino, pero su llegada a la banca azul, en desmedro de algun técnico con más recorrido, claramente fue una señal.
Con esa nueva U, de seguro alcanzaba para competir en el medio local. De hecho, Universidad de Chile clasificó trotando a los Playoffs del Campeonato Nacional, pero, ¿bastaba para el plano internacional? Claramente, no era suficiente. De hecho, ante Colo Colo, por ejemplo, las azules no fueron competencia: 4-0 y 2-1 a favor de las Albas, en los dos choques que protagonizaron en la temporada regular; eso ya daba indicios de que faltaba plantel para enfrentar desafíos mayores.

Universidad de Chile, sin gol...
La estadísitica que más llama la atención en el concurso de Universidad de Chile en la Libertadores 2025 fue la falta de gol. Tres partidos, tres duelos sin marcar. La U se fue de Argentina sin celebrar tanto alguno y eso, en definitiva, fue clave en la eliminación.
Y esa falencia tiene mucho que ver con la conformación del plantel antes señalada. Antes de arrancar esta temporada se fue del CDA la goleadora Fernanda Araya. La ex seleccionada chilena partió a Ecuador para seguir brillando en Independiente del Valle y en el equipo de Jiménez se sintió su baja.
Araya marcó 22 goles la temporada pasada, para ser la goleadora del Campeonato Chileno. No hubo reemplazo. Universidad de Chile fue a Argentina con delanteras de renombre, como Rebeca Fernández, Daniela Zamora, Camila Pavez o, desde más atrás, Bárbara Sánchez. Pero esa 9 infalible (como Mary Valencia en Colo Colo), no estuvo.
Anecdóticamente, Araya tampoco está en esta Copa, debido a que sufrió una grave lesión hace algunas semanas. Pero más allá del nombre específico, quedó una plaza vacante que el club no intentó cubrir.

Un golpe tremendo, a pocas semanas de la Copa
Otra vez foco en el éxodo de principios de temporada en Universidad de Chile. Antes de arrancar la campaña 2025, dos de las arqueras con más quilates en el plantel, Natalia Campos y Gabriela Bórquez, se fuerion de la U. La primera, porque no quería ser suplente, la segunda porque recibió una oferta desde el extranjero.
La apuesta total de Jiménez y del club en el general fue darle la responsabilidad de atajar a la argentina Abigail Chaves. Como relevos, confianza total para las jugadoras jóvenes, Oriana Cristancho, Javiera Cárdenas e Isidoira Cornejo; ninguna mayor de 19 años.
¿Qué pasó? La decisión de poner todas las fichas en una sola arquera avezada terminó por convertirse en un doloroso disparo en el pie. Apenas unas semanas antes de partir a la Libertadores, Chaves se marchó a Turquía, por una oferta irresistible.
Así, Cristóbal Jiménez se vio en la obligación de acudir a Argentina con arqueras juveniles; con tremendo potencial, sin dudas, pero con poca experiencia, al fin y al cabo. Y eso se sintió. Imposible y de mal gusto sería culpar de la eliminación a Oriana Cristancho, una jugadora de 16 años y con un futuro inmenso, pero era hasta previsible que en algún momento la inexperiencia le jugaría una mala pasada.

Contra Nacional y contra Libertad, Cristancho tuvo actuaciones impecables, pero en el partido decisivo, cuando más presión existía, no estuvo acertada. Los dos goles de las Azucareras se produjeron por fallos en la portería. Una futbolista que recién incursiona en el plano internacional (ya había jugado internacionalmente a nivel de selecciones juveniles), pero que debido a las circunstancias fue lanzada sin anestesia a los leones.
Universidad de Chile vuelve a casa con las manos vacías. Una actuación pobre, que nunca prendió y que deja un mal sabor de boca. Se esperaba más (estaba el anhelo de algo más, en estricto rigor), pero a partir de la confirmación del plantel para la temporada 2025, lo que les pasó a las Leonas en Argentina era fácil de prever.







