Este 1 de enero, con el calendario recién dando vuelta y Universidad de Chile iniciando oficialmente un nuevo año deportivo, el balance de la temporada 2025 y proyectar el 2026 se vuelve inevitable.

El equipo azul cerró el último curso con una sensación ambigua: mostró competitividad, tuvo presencia internacional y contó con un plantel que invitaba a ilusionarse, pero finalmente diferentes factores lo terminaron alejando de objetivos que, para muchos, estaban plenamente al alcance.

En ese escenario, dos voces históricas del club toman la palabra para analizar lo que dejó el año que se fue y proyectar el que comienza. Horacio Rivas y César Vaccia, en conversación con En Cancha, revisaron el rendimiento de la U en 2025 y coincidieron en un diagnóstico claro de cara al 2026: no hay espacio para discursos moderados y la exigencia vuelve a ser una sola, pelear el título del Campeonato Nacional.

Coquimbo Unido le pasó por encima a la U en el Campeonato Nacional. Foto: Aton.
Universidad de Chile. Coquimbo Unido le pasó por encima a la U en el Campeonato Nacional. Foto: Aton.

El balance del 2025: un año que pudo ser más

Para Horacio Rivas, el principal problema del 2025 no fue futbolístico, sino de gestión y toma de decisiones. “La U venía cumpliendo un buen torneo, se estaba manejando de muy buena forma, pero lamentablemente creo que las decisiones que se tomaron no fueron las más aceptadas”, sostuvo. En particular, cuestionó la forma en que el club abordó la Copa Chile. “Con el plantel que tenía, la U no podía ni debía desechar la Copa Chile. No debería haberse quedado tan fuera de campeonato faltando tantas fechas”.

El exdefensa remarca que existieron márgenes claros para competir en todos los frentes. “Hubo temas de descanso y planificación. Incluso había fechas donde perfectamente podía jugar el equipo titular y después venían dos semanas sin partidos. Eso dejó un dejo de tristeza, no solo a nivel institucional, sino también en la gente”.

En ese contexto, Rivas también destacó el mérito de los rivales. “La U se topó con un equipo como Coquimbo Unido, que hay que aplaudirlo. Un equipo de provincia que enfrentó el campeonato de muy buena forma y fue digno de estar arriba”. Sin embargo, recalca que el cierre del torneo evidenció una distancia preocupante. “La forma en que la U planteó la última parte del campeonato fue lo que terminó marcando esa diferencia”.

Por su parte, César Vaccia coincide en que el 2025 comenzó con altas expectativas. “Partimos pensando que íbamos a ser protagonistas y estar en todos los frentes”, señaló. En el plano internacional, el análisis es más benevolente. “En Copa Libertadores y Sudamericana se hizo una buena presentación. Uno siempre aspira a más, pero siendo realistas, se compitió bien”.

A nivel local, Vaccia valoró la Supercopa, pero fue claro en el principal debe. “Lo más importante siempre va a ser el título nacional. Y ahí, en algún momento, perdimos la posibilidad y terminamos cuartos”. Un cierre que dejó la sensación de oportunidad desperdiciada.

Los azules llegaron a semifinales de Copa Sudamericana. Foto: Agencia Aton.
Universidad de Chile. Los azules llegaron a semifinales de Copa Sudamericana. Foto: Agencia Aton.

El desafío 2026: obligación de título y protagonismo

Pensando en la próxima temporada, Horacio Rivas es tajante. “Yo no puedo escuchar a un dirigente o a un jugador diciendo que vienen a participar. Eso no existe en la U. La U tiene que proyectarse directamente a un título, y eso es innegable”.

Si bien reconoce que habrá competencia —Colo Colo y Universidad Católica potenciados, y la posibilidad de nuevas sorpresas—, insiste en que el estándar azul no puede bajar. “La U no se puede dar el gusto de repetir lo que pasó el año pasado, quedar fuera de competencias importantes teniendo un plantel completamente competitivo”.

Rivas enfatiza que el 2026 debe construirse desde la autocrítica y la ambición. “No hay que negarse a eso. Hay que ser súper transparentes: era un año donde la U podía haber logrado mucho más”.

César Vaccia, en tanto, deposita expectativas en el nuevo proceso encabezado por Francisco Meneghini. “Espero que Paqui traiga ideas nuevas, un modelo de juego diferente, algo que los jugadores puedan entender rápidamente y poner en práctica”. El exentrenador azul proyecta un equipo protagonista. “Un fútbol donde la U pase la mayor parte del tiempo en campo contrario y realmente compita”.

Finalmente, Vaccia instala una advertencia histórica imposible de ignorar. “Si no, serían diez años sin ser campeones. Para un equipo tan gigante como la U, eso es mucho. Ya tuvimos una sequía de 25 años, y no es bueno empezar a acercarse otra vez a ese récord”.

Con miradas críticas pero complementarias, Rivas y Vaccia coinciden en el diagnóstico: el 2025 dejó lecciones claras y el 2026 no admite discursos moderados. En Universidad de Chile, competir no basta. La obligación vuelve a ser una sola: pelear y ganar el título.

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