
Universidad de Chile avanza en el mercado de fichajes con el foco puesto en reforzar al plantel. Mientras el equipo inició formalmente la pretemporada en el Centro Deportivo Azul y comienza a tomar forma el ciclo de Francisco Meneghini, la dirigencia azul sigue trabajando en la incorporación de nombres.
En ese escenario, aunque en la U tienen prácticamente sellada la incorporación de Juan Martín Lucero, el club busca asegurar también la llegada de Octavio Rivero, una operación compleja, pero en la que al interior del CDA existe optimismo respecto a su viabilidad.
La intención es clara: reforzar el frente ofensivo con nombres de peso y experiencia, ante las salidas de Lucas Di Yorio, Rodrigo Contreras y Nicolás Guerra.
La U vuelve a activar la operación Rivero
El interés por Rivero no es nuevo. De hecho, el delantero uruguayo fue la principal obsesión de Universidad de Chile de cara a la temporada 2025.
En ese entonces, Manuel Mayo sostuvo numerosas reuniones con el jugador, pero la operación no prosperó debido a la negativa de Barcelona a rescindir su contrato, cerrándole la puerta a una salida anticipada.
Lee tambiénMeneghini repasa su formación como DT y el aprendizaje clave que le dejó Beccacece para llegar a la UHoy el escenario es distinto. La situación de Rivero en Ecuador se ha vuelto insostenible. La dirigencia del Ídolo mantiene deudas económicas con el delantero uruguayo y el contexto del club se ha visto golpeado tras el reciente asesinato de su compañero Mario Pineida, quien era cercano al atacante.
En este panorama, Rivero quiero salir de Barcelona lo antes posible. Bajo este contexto, Universidad de Chile aparece bien posicionada en la carrera por quedarse con sus servicios.

No obstante, la competencia es fuerte. Atlético Nacional y Junior de Barranquilla también pretenden al delantero y estarían dispuestos a ofrecerle un salario cercano a los 50 millones de pesos mensuales, siempre y cuando logre destrabar su salida desde Ecuador.
Una promesa de Rivero
La propuesta económica de la U sería considerablemente menor. Sin embargo, hay un factor que juega a favor del club azul: tras los reiterados intentos de la dirigencia en mercados anteriores, Rivero le prometió a Universidad de Chile que, en caso de conseguir su salida, mantendría al club como prioridad.
De todas formas, la distancia económica con sus competidores y las posibles dificultades para resolver su desvinculación contractual mantienen, por ahora, la operación en veremos.
En la U siguen atentos a la evolución del caso, conscientes de que Rivero podría transformarse en un refuerzo de peso, sumándose a Eduardo Vargas y la posible confirmación de Lucero, en un ataque que promete en el nuevo ciclo que encabeza Meneghini.







