Cambios relevantes se avecinan en Azul Azul, luego de que este lunes se confirmara la salida de uno de sus históricos accionistas de la propiedad del Club Universidad de Chile.

Daniel y Eduardo Schapira -padre e hijo- ratificaron la venta total de su paquete accionario en Azul Azul S.A., sociedad concesionaria que administra al club laico, poniendo fin a una etapa dentro de la estructura de la U.

La operación incluyó el 21,44% del total de las acciones y se concretó por un monto cercano a los $6.700 millones, a través de la corredora Larraín Vial, perteneciente a uno de los dueños de Colo Colo, León Vial.

Por ahora, no existe información oficial respecto a la identidad de los nuevos accionistas que ingresan a la propiedad de Azul Azul, un punto que genera expectación en el entorno de Universidad de Chile.

“Esta determinación no ha sido fácil. Ingresamos a Azul Azul con convicción, entusiasmo y un compromiso genuino con el proyecto deportivo e institucional del club, realizando una inversión relevante y, en su momento, a un valor elevado, con la expectativa de contribuir a su crecimiento y estabilidad en el largo plazo”, habían señalado anteriormente respecto a la decisión de vender.

Daniel Schapira deja Azul Azul.
Azul Azul. Daniel Schapira deja Azul Azul.

Familia Schapira se va de la U tras 12 años en la U

Daniel y Eduardo Schapira llegaron a Azul Azul en 2013 tras adquirir el 21,44% de las acciones, porcentaje que les permitió consolidarse rápidamente como los segundos máximos accionistas del club.

Si bien su participación fue importante en el ciclo de Carlos Heller, el escenario cambió drásticamente con la llegada del Grupo Sartor a la concesionaria que administra al club en La Cisterna.

Desde que Michael Clark asumió la presidencia de Azul Azul, la relación con la familia Schapira se deterioró por completo, transformándolos en opositores férreos de la actual administración, marcando una de las disputas internas más relevantes de los últimos años en la dirigencia azul.

“La U no debe tener más de un controlador, la U debe manejarse como una sociedad normal, con mucha gente opinando democráticamente y mientras haya un controlador que sea, como dice, ‘el dueño del perro’ y que le pueda ‘cortar la cola al perro’, estamos todos frenados”, advirtió Daniel.

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