Sebastián Rodríguez, volante uruguayo de Universidad de Chile, no continuará en el club. A la espera de una confirmación oficial, el mediocampista se despedirá anticipadamente del conjunto estudiantil, pese a tener contrato vigente por una temporada más.

Mientras se define su futuro deportivo, Bigote rompió el silencio y realizó un balance de su breve paso por el Centro Deportivo Azul, explicando los motivos que lo llevaron a tomar la decisión de regresar a Uruguay.

“Tenía la opción de quedarme porque me quedaba un año más de contrato, pero ahora volví, hice la primera semana de pretemporada y, charlando con el técnico nuevo y con el gerente, fueron apareciendo algunas cosas, también familiares, que se pusieron en la balanza. Ahí se fue tomando la decisión de volver a Uruguay”, explicó en conversación con La Mañana del Fútbol.

No logró tener continuidad en la U. Foto: Aton.
Sebastián Rodríguez.No logró tener continuidad en la U. Foto: Aton.

Rodríguez recordó que su llegada a la U se dio en un contexto especial de su carrera, cuando buscaba estabilidad tras su paso por Peñarol, Alianza Lima y Montevideo City Torque. Sin embargo, el proyecto deportivo del club azul terminó por seducirlo.

Cómo se gestó su llegada a la U y por qué no rindió

“Cuando volví a Torque, la idea era quedarme. Incluso en Alianza podía seguir, me había ido muy bien en lo personal, pero justo a mis años surgió nuevamente lo de Chile. Ya en otros períodos de pases me habían venido a buscar y era un club con el que siempre estábamos en contacto”, relató.

“Pasar de Colo Colo a la U es una traición, pero si me llamaban después de años, quizás me iba”Lee también:“Pasar de Colo Colo a la U es una traición, pero si me llamaban después de años, quizás me iba”

“La U estaba por jugar los octavos de final de la Sudamericana, contra Independiente. Eso me sedujo en lo deportivo. Para una última salida, el club estaba muy bien por lo que estaba jugando. Terminamos llegando hasta semifinales de la Sudamericana y haciendo un lindo año”, añadió.

El mediocampista explicó que su adaptación se vio afectada por el contexto físico y competitivo en el que arribó al club. “Cuando llegué a la U, ellos no habían parado. Venían jugando todos los fines de semana, incluso cada tres días. Yo llevaba un mes de vacaciones en Uruguay, entonces me costó un poco entrar”, detalló.

Pese a ello, valoró positivamente su rendimiento cuando tuvo la oportunidad de ser titular, especialmente en la Copa Sudamericana. “Cuando pude entrar, lo hice bien. En los cuartos de final contra Alianza, que era mi exequipo, me tocó jugar de titular y lo hice muy bien, tanto en consideración del técnico como en lo personal. El equipo pasó a semifinales”, recordó.

Sin embargo, luego volvió a alternar minutos, situación que calificó como atípica en su trayectoria. “Después me tocó nuevamente no jugar y alternar. Fue raro, sobre todo porque había sido titular en los cuartos y había rendido bien. Pero sirvió de aprendizaje, fue algo nuevo que no me había tocado vivir en los últimos años de mi carrera”, expresó.

El mal recuerdo de Avellaneda

Finalmente, se refirió a su peor recuerdo con la camiseta de U. de Chile: los graves incidentes ocurridos en Avellaneda, en el partido de vuelta de octavos de final de Copa Sudamericana ante Independiente.

“Fue un momento de muchísimo nerviosismo y, obviamente, de miedo. A uno le ha tocado vivir de todo en el ambiente del fútbol: alguna pelea, algún lío, situaciones puntuales que lamentablemente ocurren. Pero lo que vi ese día fue distinto. Como le comenté a mi círculo íntimo, creo que la palabra correcta es odio. Era gente que se estaba golpeando con una violencia extrema, no una pelea típica de fútbol”, contó.

En la misma línea, dijo: “No era un empujón, una corrida o un desorden momentáneo. Lo que se vio ese día fue gente que realmente se estaba intentando hacer daño, incluso matar. Cuando alguien empuja a otro desde la altura de un estadio, sabiendo que está al borde y que puede caer, no hay otra explicación que esos sentimientos”.

“Todo eso me generó una tristeza enorme. Después nos refugiamos en el vestuario y estuvimos cerca de dos horas ahí dentro. Eran casi las tres de la mañana cuando logramos entrar, porque seguían intentando ingresar. Nos habían destrozado el bus, no teníamos cómo volver al hotel y tuvieron que traer otro”, agregó.

Por último, señaló: “Además, gran parte de la policía ya se había retirado, no había resguardo ni condiciones para salir. Fue algo que nunca había visto y que espero, sinceramente, no vuelva a pasar nunca más. No solo en el fútbol, aunque es el ámbito en el que me desempeño, sino en ningún ambiente. Mucho menos en partidos internacionales”.

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