La etapa de Ignacio Tapia en Universidad de Chile estuvo marcada por un contexto complejo desde el inicio. El defensor llegó en 2022, en uno de los momentos más difíciles del club, cuando el objetivo principal era evitar el descenso y el entorno estaba cargado de presión, cambios internos y urgencias deportivas.

Con el paso de las temporadas, ese escenario fue cambiando. La U pasó de pelear abajo a estabilizarse, clasificar a copas internacionales y, más adelante, volver a levantar títulos como la Copa Chile y la Supercopa.

Tapia logró ser parte de ese proceso, aunque reconoce que su participación fue irregular y que nunca logró consolidarse como esperaba cuando llegó desde Huachipato a cambio de un millón de dólares.

En conversación con En Cancha, el flamante refuerzo del Atlético Grau de Perú hace un balance honesto de esos cuatro años: la dificultad de hacerse un lugar, el peso del ruido mediático, el impacto emocional y la convicción de que su paso por la U dejó aprendizajes que hoy influyen directamente en su nuevo comienzo fuera de Chile.

Ignacio Tapia y su paso por la U

-¿Cómo fue para ti todo este proceso de ir dejando atrás lo que pasó en Universidad de Chile?

Salir de la U fue muy difícil. Es un club que uno nunca se quiere ir. Entonces, tenía que dejar ese ego de los jugadores de siempre querer estar en un grande de lado y ver la realidad. Sabía que no jugaría y creo que mi carrera necesitaba un cambio de aires.

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-Fue una etapa difícil por momentos...

En la U fue un proceso de cuatro años que empezó con un momento difícil del club, lo cual yo creo que pocos jugadores se vieron bien en esos años. No eran malos jugadores, sino que era un proceso que estaba viviendo el club, que era difícil y que después fue mejorando. Desde el año que llegué, de estar peleando casi por el descenso, y al otro año ya estar en Copa Libertadores y Copa Sudamericana, llegar a semifinales. Salí campeón de Copa Chile, de la Supercopa, y romper una racha de los clásicos. Entonces fue difícil ese proceso de pensarlo, de meditarlo para poder salir, por lo mismo ego que tiene el jugador.

-Llegaste en 2022, luego de que la U estuviera a punto de descender, ¿costó mucho la adaptación en un equipo que prácticamente renovó al equipo completo?

Sí, fue un momento complicado, pero no solo para mí, el club en general estaba en una etapa muy turbulenta. Ese plantel no era de jugadores malos, pero llegamos muchos futbolistas nuevos, era todo un proceso. Había una gerencia deportiva también nueva que quería armar un plan. Al final se cortó ese plan, entonces no era solamente los jugadores, también era todo un proceso del club.

Ignacio Tapia, dejó el club de cara a la temporada 2026. Foto: @nacho_ tapia3 en Instagram.
Universidad de Chile.Ignacio Tapia, dejó el club de cara a la temporada 2026. Foto: @nacho_ tapia3 en Instagram.

-¿Sentiste que la polémica que se dio por los costos de tu fichaje terminó marcándote desde un principio?

Había que pasar por eso. De ese grupo, todos los grupos de jugadores que pasaron por eso quedaron marcados por esa situación. O sea, que un club pelee el descenso —un club grande aparte— no es culpa de uno, de dos o de tres: es culpa de todos. Obviamente habían algunos que el ruido que generaba de los hinchas o de otra gente se la tomaban con un par de jugadores… pero no era solamente con uno, era con todos.

Personalmente siento que fui de menos a más. Después no me tocó jugar por diferentes razones, pero los partidos que me tocó jugar ya en 2024 y 2025 fueron mucho mejores a los de 2022. Haciendo un balance, tampoco jugué mucho y al final esa fue la razón de que no quisiera seguir.

-Quizás el momento que marcó tu etapa fue el gol ante Colo Colo en Santa Laura, que además fue tu único grito en la U...

Ese fue un punto bisagra en mi estadía, fue un desahogo tremendo. No es que haya cambiado todas las malas opiniones que tenían de mí y después me querían todos, pero fue un momento que me dio confianza. Porque el 2022 la venía pasando mal por muchas razones en el fútbol, por la adaptación, por todo el ruido que había sobre mí y fui de los pocos que seguí en el plantel para el 2023, y siempre quedas marcado por el inicio.

Pero ese gol a Colo Colo me dio confianza de decir como “sí se podía”, que no era algo para siempre. Ese odio o esa crítica muy fuerte que hacían fue un punto de vista también para yo ver las cosas de otra manera y eso me ayudó en mi estadía en la U. Después no me tocó ser titular, no jugué mucho, pero siempre estaba dispuesto, entrenando para dar el cien cuando me tocara. Y siento que siempre que me tocó después de esos años lo hice bien. Entonces creo que en ese momento cambié mi switch mentalmente hablando.

Ignacio Tapia tras convertirle a Colo Colo.  Foto: Aton.
Universidad de Chile.Ignacio Tapia tras convertirle a Colo Colo. Foto: Aton.

-¿Es un club muy complicado a nivel mediático la U?

Sí, es complicado. En Huachipato igual está ese apoyo de los hinchas, pero acá es otro tipo de pasión la que siente el hincha de la U. Y lo de los periodistas también: siempre se quiere saber todo, y de algún modo sale algo que causa noticia. Eso pasa todas las semanas, se las ingenian para conseguir información. Es mediático porque son los equipos que más gente tienen, los grandes. Uno siempre intentó controlar eso y nunca se pudo. Siempre hay algo o alguien hablando de alguna cosa, se hace noticia de algo mínimo, después averiguan por otro lado y así.

-A veces tiene su costo llegar a equipos tan populares...

Eso es verdad, el apoyo incondicional siempre está en la buena y en la mala, en el estadio, fuera de él también, hay un tipo de hincha que viaja y te demuestra el apoyo siempre. Eso sí, a veces en las malas hay que convivir con la crítica, que están encima, que te dicen cosas por los medios… están las dos caras de la moneda. Por parte de los hinchas, el apoyo siempre está, nunca dejan de apoyar. Han pasado por momentos muy malos y están ahí, estadio lleno, banderazos, hotelazos, apoyando. Y en las buenas ni que decirlo.

Siempre que íbamos para partidos de copa, el aeropuerto lleno. Partido importante, lleno. Banderazo, recibimiento… incluso después de quedar eliminados en la Sudamericana que pasó, que fue un momento triste, llegamos y estaba lleno de gente. Eso nunca lo olvidaré y te da un empujón importante en este tipo de momento.

-¿Cambió mucho la realidad del club en los últimos años?

Como te dije antes, cuando llegué era un momento de muchos procesos que estaban pasando en la U: jugadores, gerencia, dirigentes, todos. Y cuando cualquier equipo pasa por un momento malo, no es fácil salir de ahí.

Hay que tener un plan, seguir algo, un cambio de mentalidad. Creo que eso fue lo que pasó en la U. Fue un cambio gradual, ya que llegó (Mauricio) Pellegrino, que creo que fue un entrenador que nos dio estabilidad. No peleamos arriba, pero sí tuvimos más regularidad, estar más cerca de lo que queríamos.

Después llegó Gustavo (Álvarez), que nos ayudó a todos en lo futbolístico y en la mentalidad, y fuimos cambiando. Ayudó que fuera un trabajo en equipo, que los jugadores también se ayudaran, que se trajeran los jugadores que quería traer… y fue un total para el equipo.

-¿Cuál es el balance final que haces de tu paso por la U?

En lo personal, agradecido de que esa dinámica de malos resultados haya cambiado. Que en vez de estar cuatro años peleando el descenso, fuera solo un año en el que miramos el descenso y luego volvimos a apuntar a lo que el club merecía. Se saca lo bueno y lo malo para corregirlo. Quedo contento porque encontramos un camino que podía llevar al club a reencontrarse con los títulos, a pelear internacionalmente. Ya después personalmente me tocó pasar alegrías, penas, pero son procesos que te marcan la carrera y de eso estoy muy agradecido.

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