
Aunque ha pasado mucha agua bajo el puente, uno de los episodios más comentados de la temporada 2024 en Universidad de Chile tuvo a Ignacio Tapia en el centro de la polémica.
En la previa del Clásico Universitario ante Universidad Católica disputado en el Estadio Nacional, el defensor fue baja de última hora por una molestia física y, desde ese momento, comenzaron a circular versiones que apuntaban a una supuesta lesión ocultada y a un quiebre con Gustavo Álvarez que nunca fue aclarado públicamente.
Ese partido, los azules lo perdieron con la icónica chilena de Fernando Zampedri, y la lesión de Tapia a minutos del inicio del compromiso, fue apuntada como una de las razones detrás de la caída en Ñuñoa.
En conversación con En Cancha, el zaguero recordó ese episodio, además de destacar a ese plantel y al propio Gustavo Álvarez, al que asegura le afectó el cierre de temporada atravesado por desgaste, viajes, y la eliminación en semifinales de Copa Sudamericana.
Ignacio Tapia y la polémica de 2024
-Se especularon muchas cosas tras esa lesión en la previa del Clásico Universitario. ¿Cómo fue todo eso?
Son temas pasados que a veces generan más ruido del que deberían, no quiero apuntar a nadie, pero fueron problemas de comunicación, un malentendido. Yo en ningún momento escondí una lesión.
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Sí, fue ese partido contra Católica. Yo venía agarrando ritmo, bien. Había sido titular un par de partidos, estaba ahí agarrando camiseta porque también coincidió con que empezamos a usar línea de tres. Gustavo (Álvarez) usó ese cambio táctico y me estaba ganando ese lugar hasta que pasó lo de la lesión. Lo primero que hay aclarar es que no fue el día del calentamiento, fue el día antes del partido, en el entrenamiento.
-¿Cómo fue todo eso?
Yo sentí un pinchazo… el futbolista siempre entrena con dolores, siempre hay algún dolor, pero uno tiene que aprender a entrenar y jugar con eso. Entonces yo, que nunca me lesionaba, sentí un pinchazo en el entrenamiento anterior, cuando ya había armado el equipo, estaba haciendo la táctica fija. Hice un par de jugadas y siento un pinchazo.
-¿Se lo comunicaste al cuerpo técnico?
Yo en ningún momento lo escondí: esperé a que terminara el entrenamiento. Lo que dije fue “quizás se me pase”. Al final no se me pasó, y cuando terminó fui al área médica y les avisé. Me hicieron una ecografía ahí mismo, me dijeron que no había nada y dije “bueno, puede ser cualquier cosa, un dolorcito que se me va a pasar”, porque me dolía por algunos movimientos, no para todo. Por eso digo que fue problema de comunicación. Yo avisé al club, al área médica en este caso. Y de ahí en más no supe nada.

-¿Qué pasó el día del partido?
Fui a la concentración como siempre. Después fue el partido. En el calentamiento yo aviso también que tengo que probar con ese pinchazo. Me dicen que pruebe con un pique, después con algunos alargues, y me dolía. Ahí tomaron la decisión de sacarme. Fue un problema de comunicación por todos lados y al final se dijeron muchas cosas que no eran.
Fue un malentendido. Después quedó ahí entre nosotros, no pasó nada. Obviamente se hablaron los problemas que había que solucionar, pero de ahí en más no fue más que eso. Obviamente fue importante porque fue en un Clásico, fue mucho más mediático, y aparte perdimos ese partido. Pero fue más que nada problema de comunicación en el momento.
-Lo que está claro es que después te costó volver. Tu siguiente partido fue en noviembre...
Sí, ya después me costó. Bueno, eso ya son problemas más internos que no los puedo decir. Pero como digo, pasan muchas cosas y uno tiene que saber sobreponerse. Después de esa lesión cambiaron muchas cosas por diferentes motivos.
-En ese momento tuviste un problema con tu mascota también, ¿llegaste tarde a un entrenamiento?.
Sí, pero eso quedó en el pasado. Cuando se filtró me llegaron muchos mensajes de eso también. Yo este tema lo hablé con él (Gustavo Álvarez) personalmente. Y quedó ahí. Son problemas que uno quiere que queden en la interna. A mí no me gusta andar hablando lo que pasa para afuera, creo que no corresponde. Hay cosas que se tienen que quedar ahí. Y bueno, salió y todo, y me dio más que nada risa todo lo que me llegó: comentarios, cosas de amigos, familiares… pero son cosas que pasan y hay que saber sobreponerse.
-En el plano futbolístico, ¿cómo golpeó al camarín el empate con Everton en 2024?
Sí, fue doloroso. Creo que ese año fuimos el equipo más regular. Al final igual pasaron cosas extrañas, de suspensiones de partidos, que no está muy bien, pero no me voy a excusar con eso. Fue un torneo donde fuimos muy regulares de visita y de local, y al final se perdió por detalles. Ese partido con Everton fue muy sufrido porque nosotros pensábamos, o creíamos, que merecíamos ese primer lugar.
Último partido, donde se lloró, se sufrió. Y ya desde el día después, el objetivo era salir campeón de Copa Chile y al año siguiente, donde todos saben lo que pasó. Si pierdes un campeonato a último minuto y sigues triste, te vas abajo. La idea era pasar la página, trabajar para que eso no volviera a pasar. Este plantel fue muy bueno. Gracias a eso creo que conseguimos lo que conseguimos. Obviamente faltan cosas por conseguir para un club tan grande como la U, que merece mucho más.
-¿No sentiste que fue extraño el final de 2025, con un clima tenso?
En la interna se sintió lo mismo, áspero. Teníamos toda la esperanza de salir campeón de la Sudamericana. El partido… no voy a hablar nuevamente de la polémica contra Lanús, pero dejémoslo ahí: ya quedamos fuera. Sobreponerse con todos esos viajes y partidos encima era difícil y aun así estábamos peleando arriba e intentando clasificar a Copa Libertadores. Estuvimos hasta la última fecha o penúltima fecha peleando ahí, no se pudo.
-¿Cómo evalúas tú la salida de Gustavo Álvarez?
Como te dije, con él cambió la mentalidad del equipo y del club, porque Gustavo es un buen entrenador. Se trabajaba bien y tenían las cosas claras. De su salida de la U no voy a hablar mucho. Yo creo que es algo normal que pasa en el fútbol actual: negociando se puede ir uno o quedarse, tenga contrato o no… eso ya va en temas de ellos. Si Gustavo sintió que cumplió un proceso y quería otro desafío, es válido, yo creo que nadie terminó en mala onda. Al final entrenadores y jugadores pasan, y la gente es la que sigue.







