Universidad de Chile vive días complejos fuera de la cancha. El debut en la Liga de Primera 2026 ante Audax Italiano, disputado en el Estadio Nacional quedó marcado por graves desórdenes en la Galería Sur, con lanzamiento de objetos, intentos de derribar rejas y focos de incendio que obligaron a interrumpir momentáneamente el encuentro.

Con ese escenario, la dirigencia azul ya comenzó a mover los hilos para amortiguar el castigo disciplinario que podría venir desde la ANFP en los próximos días.

Según información de En Cancha, la dirigencia ha sostenido conversaciones informales con la sede de Quilín para poner sobre la mesa los antecedentes del operativo de seguridad desplegado y remarcar que, a su juicio, se cumplió con todo lo solicitado.

“Estamos convencidos de que cumplimos con todo lo exigido y lo que estaba a nuestro alcance para intentar que esto no sucediera. Al mismo tiempo, se actuó rápido para que el estadio quedara en perfectas condiciones en el menor tiempo posible”, señalan desde la interna azul.

El argumento de la U: cumplimiento y reacción inmediata

En la U apuntan a que el plan de seguridad se ejecutó bajo los requerimientos habituales y que, tras los incidentes, la respuesta fue rápida para evitar daños mayores, además de acelerar los trabajos para dejar el recinto operativo.

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El informe arbitral describe incidentes concentrados en sectores específicos de la Galería Sur, con escalamiento de rejas y lanzamiento de elementos hacia la zona de exclusión, pero en el club recalcan que ese documento no es definitivo por sí solo.

Puertas adentro, en Universidad de Chile sostienen que el partido ya venía tensionado por la sanción aplicada a más de tres mil hinchas a una semana del debut, medida que generó molestia, amenazas en redes y un clima de alta tensión.

En esa contexto, los azules quedaron ante la sanción de la ANFP y, al mismo tiempo, reforzar el operativo ante advertencias que finalmente se concretaron con hechos que la propia institución califica como repudiables.

El “plan B” que ofrece la U

En ese contexto, la dirigencia azul ya propuso informalmente alternativas para evitar el escenario más duro —varios partidos a puertas cerradas—.

Entre ellas, el cierre parcial de accesos en donde comenzaron los ataques de la barra (como las puertas 14 y 15), o disputar algunos encuentros con restricciones sectorizadas, por ejemplo, permitiendo solo abonados en la Galería Sur.

Otro factor clave es la respuesta a los abonados. Un castigo sin público dejaría a miles con partidos pagados sin poder asistir.

Si bien el contrato de abono exime a la U de responsabilidad, desde el club entienden que abrir un flanco masivo de reclamos podría escalar a un problema mayor ante el SERNAC, litigio que el club busca evitar para no sumar un nuevo foco de tensión y eventuales protestas.

Foto: En Cancha
Hinchas se enfrentan a Carabineros en el Estadio Nacional Foto: En Cancha

¿Qué viene ahora para la U?

Ahora entra el factor tiempo y procedimiento. Ángel Botto, expresidente del Tribunal de Disciplina, explicó que el fallo no será inmediato y detalló cómo se desarrolla la revisión.

“No saldrá todavía el fallo porque creo que hay muchos factores que aún hay que analizar y que ponderar antes de que esto pase a una etapa de definición por parte del Tribunal. No es una decisión que se haga solo con el informe arbitral, que no es decisorio para el Tribunal”, admitió en conversación con En Cancha.

Botto detalló el paso siguiente para los azules: “El Tribunal va a citar, y de hecho tiene que hacerlo, al club local, en este caso Universidad de Chile, para que presente todas las alegaciones, descargos y defensas que estime convenientes”.

Expresidente del Tribunal de Disciplina
Ángel Botto. Expresidente del Tribunal de Disciplina

Botto proyectó plazos que alejan cualquier resolución rápida. “Esto no se va a resolver así de simple. No se resuelve antes de 15 días en primera instancia. Puede ser incluso más, porque a partir de los descargos el Tribunal puede decretar otras diligencias o pedir otros antecedentes. Y todavía está la instancia de apelación, si es que se llega a ello”, aseguró.

Además, advirtió sobre el abanico de sanciones posibles: “Hay una gama inmensa de castigos hoy día: desde suspensión de estadio por determinados partidos, desde jugar sin público o incluso ser absuelto”.

Con todos estos antecedentes, Universidad de Chile intenta ganar tiempo y margen. El club sabe que el castigo es una posibilidad real, pero apuesta a que el Tribunal analice sus alegatos.

El cumplimiento del operativo, la reacción y la sanción previa que tensionó el ambiente son las cartas que se juega la U. La definición, en cualquier caso, no será inmediata y promete seguir sumando capítulos en un inicio de temporada ya cargado de tensión para los azules.

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