El partido entre Huachipato y Universidad de Chile, programado para este fin de semana por la Liga de Primera 2026, sigue envuelto en un escenario de total incertidumbre.
Tras la negativa de la autoridad para jugar en Talcahuano y la imposibilidad de utilizar los otros estadios inscritos por el cuadro acerero, el encuentro quedó en una zona gris que abre incluso la puerta a una suspensión o a una resolución administrativa.
Lo que dice el reglamento del torneo sobre el partido de Huachipato y la U
El punto de partida está claro. El ANFP, en su nuevo reglamento para esta temporada, establece en el Artículo 17 que los partidos solo pueden disputarse en estadios previamente registrados y que cuenten con autorización expresa de la Delegación Presidencial correspondiente.
A esto se suma el Artículo 18, que detalla la obligación de cada institución de registrar un estadio titular en su región y al menos tres alternativos, todos debidamente autorizados.
El problema para Huachipato es que, si bien cumplió formalmente con la inscripción, hoy ninguno de esos recintos cumple las condiciones para recibir a Universidad de Chile, ya sea por razones de seguridad, inhabilitación o conflictos de programación.
Ante este escenario, entra en juego el Artículo 19, uno de los más relevantes del nuevo reglamento. Allí se faculta al Directorio de la ANFP para programar o reprogramar un partido en un estadio distinto a los inscritos cuando el recinto no ofrezca condiciones de seguridad, esté suspendido o cuando, dentro de los cinco días previos al partido, el club no haya definido dónde ejercerá su localía.
Incluso, el texto es claro en señalar que si un equipo no dispone de ninguno de sus estadios registrados, deberá jugar en el recinto que designe la ANFP, sin derecho a reclamo, asumiendo además todos los costos asociados.
¿Puede resolverse por secretaría?
En cuanto a la programación, el Artículo 21 asume que es posible modificar días, horarios y sedes por razones fundadas, siempre considerando los informes de la autoridad, en este caso.
Es decir, el reglamento entrega herramientas para reprogramar en un plazo acotado, pero no obliga a mantener un partido si no existen condiciones mínimas para su desarrollo.
Finalmente, el marco normativo deja abierta incluso la posibilidad de que el encuentro no se juegue en cancha y se resuelva por secretaría, si el club local no logra cumplir con las exigencias reglamentarias y operativas para ejercer su localía.
“En el evento que no se pudiere disputar un partido en la fecha y hora programada, por no estar a disposición y/o en condiciones adecuadas el estadio designado al efecto, salvo fuerza mayor debidamente calificada por el Tribunal Autónomo de Disciplina, el club que debía actuar como local será sancionado con la pérdida del partido, otorgándose los puntos al equipo rival, el que se entenderá como triunfador, por un marcador de 3x0″, señalan las bases.
En este caso, es una resolución extrema, ya que el estadio está a disposición y en condiciones. El problema acá es generado por las autoridades, por lo tanto, es difícil que se aplique este inciso.
Por ahora, el Huachipato vs. Universidad de Chile sigue en suspenso. Las próximas horas serán clave, con reuniones entre clubes, ANFP y autoridades, para definir si hay reprogramación, cambio de sede, inversión de localía o, en un caso extremo, una resolución administrativa.