
El partido entre Huachipato y Universidad de Chile, programado para este domingo por la Liga de Primera 2026, abrió un escenario tan complejo como insólito recien en la segunda fecha del torneo.
Los acereros, por decisión de las autoridades, no podrán utilizar el Estadio Huachipato CAP-Acero. El problema pasa porque tampoco cuentan con alternativas de emergencia para recibir el encuentro, pese al protocolo impulsado por la ANFP.
Huachipato no encuentra casa para recibir a la U
Tal como informó En Cancha, la Delegación Presidencial no autorizó que el compromiso se dispute en el Estadio Huachipato CAP-Acero, debido al estado de catástrofe que afecta a la Región del Biobío por los incendios forestales.
Como parte del protocolo exigido desde Quilin con el fin de evitar suspensiones de partidos, todos los equipos están obligados a inscribir cuatro estadios para ejercer su localía cuando corresponda.
El problema que surgió para Huachipato es que las otras tres alternativas que inscribió al inicio de la Liga de Primera tampoco están disponibles para este partido.


La primera opción es el Estadio Ester Roa de Concepción, ubicado en la misma región y que enfrenta las mismas restricciones en el marco del actual contexto de emergencia que azota a la zona penquista.
La segunda, es el Estadio Santa Laura, recinto que se encuentra inhabilitado debido a remodelaciones en la cancha, por lo que no puede albergar encuentros oficiales en este momento.
Finalmente, aparece el Estadio Nelson Oyarzún de Chillán, que tampoco es alternativa: ese mismo día está programado el partido entre Ñublense y Deportes Limache, lo que impide su utilización por parte del elenco de Talcahuano.
Con este panorama, Huachipato quedó, de manera insólita, sin un estadio disponible para recibir a Universidad de Chile, pese a cumplir formalmente con la inscripción de recintos exigida por las bases del torneo.
Ahora, el club Acerero y la ANFP deberán definir una solución contrarreloj, ya sea con un cambio de día, horario o una reprogramación que permita destrabar un partido que, por ahora, no tiene lugar.








