
El presente de Deportes Limache tiene a Gonzalo Sosa como uno de sus protagonistas. Referente de área y voz experimentada dentro del camarín, el argentino atraviesa un momento de madurez futbolística que hoy lo encuentra siendo pieza clave en el prometedor inicio del cuadro tomatero en Primera División.
Sin embargo, para entender el momento actual de su carrera, el propio delantero retrocedió en el tiempo y habló con En Cancha sobre la temporada que lo consagró en el fútbol chileno con Deportes Melipilla en 2021.
Una temporada soñada en Melipilla
En términos numéricos, con Melipilla fue primero goleador de la Primera B con 20 anotaciones en la temporada 2020. Luego de conseguir el ascenso, en 2021 repitió la fórmula y se alzó, con 23 goles, como uno de los máximos artilleros de Primera.
Un rendimiento que no solo lo posicionó como uno de los atacantes más efectivos del torneo, sino que lo llevó a compartir el liderato de la tabla de anotadors con Fernando Zampedri, en un registro goleador que con los años tomó aún más valor.
“En términos numéricos fue una temporada muy linda. Es un equipo medio parecido a Limache, en el sentido de que recién ascendía y tenía que armarse para una categoría superior”, recordó.

La comparación no es casual. Tal como ocurre hoy con Limache, aquel Melipilla convivía con limitaciones, pero sostenido en una identidad muy marcada dentro de la cancha.
“No teníamos muchos recursos, incluso en cuanto a lugar de entrenamiento, pero teníamos ganas y mucha hambre de trascender. Se armó una unión muy grande en ese plantel; todos tiramos para el mismo lado”, rememoró el delantero.
“A mí me tocó hacer muchos goles y salir goleador del torneo junto a Zampedri, pero el recuerdo es de todos los compañeros, porque cada uno aportó a lo que hicimos ese año: salvar la categoría, que luego lamentablemente se perdió por secretaría”, complementó.

El interés de la U
Aquella irrupción goleadora no pasó desapercibida. Su nombre comenzó a instalarse en el radar de clubes de mayor peso en el fútbol chileno, y uno de los que avanzó con mayor interés fue Universidad de Chile.
El propio Sosa confirmó que los acercamientos existieron. “Sí, hubo sondeos, me llamaron de muchos lados. El club que más se interesó fue la U, fue el que estuvo más cerca”, reconoció.
En medio de ese escenario, surgió la opción de emigrar a México, específicamente al Mazatlán. Una decisión que no pasó tanto por lo deportivo, sino por lo familiar.
“Mientras negociaba con la U apareció la posibilidad de irme a México. La realidad es que uno que la remó desde la tercera categoría hasta llegar a Primera División, y de repente tener la chance de darle estabilidad económica a la familia, te seduce”, explicó.
El delantero priorizó su futuro personal por sobre el deportivo. “Me hubiese gustado ir a la U, a quién no, pero por un tema de futuro familiar tomamos la decisión de ir para allá”, agregó.
Hoy, con el diario del lunes, el atacante mira ese momento con orgullo más que con arrepentimiento. Sosa ahora busca en Limache seguir agrandando su registro goleador en el fútbol chileno.
“Hoy soy un privilegiado de seguir jugando a los 37 años en Primera División, en un club que confió en mí y me hizo sentir valorado”, concluyó.








