
El inicio de temporada de Universidad de Chile con Francisco Meneghini no solo genera inquietud por resultados y funcionamiento. También lo hace desde los datos.
Porque tras las primeras tres fechas del torneo, el equipo de Paqui exhibe los peores registros ofensivos de toda la Liga de Primera, algo que parecía impensado hace unos meses.
Las estadísticas que condenan a la U
Hoy, la U es el equipo con menor producción de peligro del campeonato. Lidera negativamente múltiples registros: es el cuadro con menos goles esperados (xG), el que menos remates al arco registra y también el que menos goles ha convertido.
A eso se suma que es el penúltimo elenco con menor cantidad de tiros totales, reflejando un problema estructural en la generación ofensiva más que una simple racha de ineficacia frente al arco.
El desglose profundiza el diagnóstico. En tres partidos, Universidad de Chile apenas acumula 6 remates al arco y un total de 1.11 xG. Traducido al promedio, el equipo genera solo 0.33 goles esperados por partido, el registro más bajo del torneo.

La cifra no solo explica la falta de anotaciones, sino que evidencia algo más profundo: la U prácticamente no está produciendo situaciones claras de gol.
El dato del xG permite dimensionar mejor el problema de los laicos. La métrica estima la probabilidad de que un remate termine en gol considerando variables como distancia, ángulo, tipo de asistencia o zona de impacto.
Cada tiro recibe un valor entre 0 y 1 según su peligrosidad. En el caso azul, el acumulado de 1.11 en tres fechas refleja un volumen de ocasiones extremadamente bajo, con jugadas de peligro casi inexistentes.

El fantasma del equipo de Gustavo Álvarez
El contraste con el ciclo anterior amplifica las críticas en contra del proceso de Paqui. En 2025, bajo la conducción de Gustavo Álvarez, Universidad de Chile cerró el campeonato como el equipo más productivo del torneo en ataque.
Fue el elenco que más goles anotó (58), el que más remates al arco promedió (5.5 por partido) y también el que lideró en tiros totales (16.8).
La escuadra de Meneghini, en cambio, hoy aparece en el extremo opuesto: baja frecuencia de llegada, escasa finalización y mínima amenaza en las estadísticas.
Todo esto, pese a la notable inversión de la gerencia deportiva precisamente en ataque. Para este 2026 los azules renovaron toda su delantera fichando a Juan Martín Lucero, Octavio Rivero y Eduardo Vargas.
Con apenas tres fechas disputadas, la muestra para analizar todavía es reducida. Pero los números actuales también ponen en la cuerda floja a un equipo que ha mostrado su peor de cara de los últimos años.








