
El arranque de temporada de Universidad de Chile ha estado marcado por la ineficacia de sus delanteros, una sorpresa considerando el mercado de fichajes que trajo a goleadores con experiencia.
Juan Martín Lucero y Octavio Rivero, los dos nombres más destacados en ataque, no han logrado aportar al equipo. Ambos registran cero goles y cero asistencias en lo que va del año.
Aunque Lucero participó en el gol del Superclásico, la acción no se contabilizó como asistencia debido a un desvío de un jugador de Colo-Colo. Incluso sumando esa jugada, su rendimiento sigue siendo insuficiente.
Rivero, por su parte, solo ha disputado dos partidos y tampoco suma goles ni asistencias, mostrando un bajo rendimiento respecto a lo que ofrecía en Barcelona de Guayaquil.

Ambos jugadores han tenido problemas físicos: Lucero sufrió una lesión muscular ante Palestino y Rivero arrastra una sinovitis que lo mantiene fuera de las canchas, con regreso previsto en aproximadamente dos semanas.

En contraste, Eduardo Vargas es el único delantero que ha marcado diferencia hasta ahora, aunque con números muy bajos: un gol y una asistencia. Actualmente, es la principal carta ofensiva de Universidad de Chile bajo la dirección de Francisco Meneghini.
Comparativa con el año pasado
Si se compara con los mimos seis primeros partidos oficiales de la temporada anterior, la situación no mejora. Jugadores como Lucas Di Yorio, Nicolás Guerra y, en menor medida, Rodrigo Contreras ofrecieron más contribuciones ofensivas.
Di Yorio sumaba tres goles, mientras que Guerra tres goles y dos asistencias. El Tucu, en tanto, como se integró tarde a la pretemporada, la mayoría de los compromisos los comenzó desde el banco de suplentes.

Entre los tres jugadores sumaron ocho participaciones clave en las primeras fechas de la temporada, mientras que actualmente solo registran una modesta contribución de dos, algo que nadie esperaba al inicio de la campaña en la U. de Chile.
La falta de gol de los delanteros actuales deja a los azules en una situación preocupante, sumado a los problemas físicos que han mostrado Lucero y Rivero. ¿Podrán revertir su rendimiento? Meneghini confía en que sí, antes de que sea demasiado tarde...








