
El empate ante Universidad de Concepción dejó a Universidad de Chile con siete puntos en seis fechas, un plantel plagado de lesiones y la sombra de un cambio de entrenador rondando el CDA.
En medio de ese panorama, hay una historia que se cocina en silencio pero que podría ser determinante para lo que resta de la temporada: la de Octavio Rivero, el delantero uruguayo que esta semana vivirá los días más importantes desde que llegó al Romántico Viajero.
Según pudo conocer En Cancha, el atacante será sometido a una prueba de fuego durante esta semana. El cuerpo médico azul ha evaluado que la inflamación de su rodilla progresa bien, pero necesita ser sometido a mayor exigencia para determinar si está en condiciones de jugar ante Coquimbo Unido este sábado.
Si la rodilla responde, Rivero podría tener minutos en la Cuarta Región. Si no, el camino inevitable será el quirófano, con una recuperación estimada de al menos tres meses que lo dejaría fuera hasta julio, perdiéndose todo lo que resta de la primera rueda.

La lesión que tortura a Octavio Rivero
La sinovitis que aqueja a Rivero es consecuencia de una lesión importante en el cartílago de la rodilla izquierda, una condición que lo ha tenido fuera de las canchas con mucho dolor desde prácticamente el inicio de la temporada.
Desde el club afirman que la lesión se originó en el amistoso ante Universitario de Perú disputado en el CDA, aunque ese relato no ha estado exento de cuestionamientos, pues también se piensa que el futbolista llegó lesionado a Chile.
El propio Meneghini confirmó que Rivero ha sido sometido a procedimientos de drenaje de líquido sinovial en la rodilla, un tratamiento conservador que busca aliviar la inflamación y evitar la operación.
Sin embargo, los resultados no han sido los esperados hasta ahora, y el cuerpo médico ha puesto sobre la mesa la posibilidad de la cirugía como única solución definitiva.

92 minutos en toda la temporada
Los números de Rivero en la U son para el olvido. En seis fechas disputadas del Campeonato Nacional, el uruguayo apenas ha sumado 93 minutos de 540 posibles, repartidos en solo dos apariciones.
Una cifra que contrasta duramente con las expectativas que generó su llegada desde Barcelona de Guayaquil, donde fue uno de los goleadores más temidos del fútbol ecuatoriano.
Con Juan Martín Lucero y Lucas Assadi fuera por un desgarro, la delantera que prometía ser el gran atractivo del equipo de Paqui se convirtió, antes de que terminara el primer mes de competencia, en el sector más problemático del plantel.
Esta semana será decisiva. Si Rivero supera la prueba y la rodilla responde, Meneghini tendrá al menos una buena noticia en medio del caos.
Si no, la U perderá a su segundo delantero estelar por meses, quedando con Eduardo Vargas como único referente de área disponible por ahora. Un panorama que, en cualquier escenario, complica aún más un proceso que parece tener los días contados.








