Universidad de Chile arrancó este miércoles intentando recomponerse tras el terremoto institucional del martes. La salida de Francisco Meneghini y el inicio del interinato de John Valladares marcan el arranque de una nueva etapa, pero las complicaciones no esperaron.
Según información de Emisora Bullanguera, Octavio Rivero será operado de su rodilla este viernes, luego de que en una reunión del equipo médico azul con el propio jugador se tomara la decisión definitiva de ir al quirófano.
El delantero uruguayo estará fuera de las canchas aproximadamente cuatro meses, con una recuperación proyectada para mediados de julio, justo al inicio del segundo semestre.
La decisión no fue fácil. Durante semanas, el cuerpo médico intentó un tratamiento conservador que incluyó múltiples procedimientos de drenaje de líquido sinovial en la rodilla, buscando evitar la cirugía.
El plan del cuerpo técnico fue ir probando al delantero con un programa especial de entrenamiento que le permitiera desinflamar la rodilla y jugar sin dolor, algo que intentaron ante Audax Italiano y Palestino, pero sin resultados positivos.
La prueba de fuego a la que fue sometido esta semana durante los entrenamientos terminó de confirmar lo que el cuerpo médico ya intuía: la rodilla no estaba en condiciones de soportar la exigencia competitiva, y seguir postergando la operación solo agravaba el problema.
La lesión que frustró el fichaje de Rivero
El arribo de Rivero a la U está envuelto en preguntas que nadie ha respondido del todo. La versión oficial del club es que el uruguayo sufrió la lesión en el primer amistoso de la temporada ante Universitario de Lima, pero esa explicación generó dudas al interior de Azul Azul, donde hay quienes creen que el jugador llegó a Chile con la rodilla ya comprometida.
El directorio de Azul Azul pidió explicaciones y realizó una investigación interna en el cuerpo médico y técnico para determinar las reales condiciones en que llegó el delantero al CDA. Las dudas siguen sobre la mesa y la operación de este viernes no las despeja, solo las aplaza.
Vale recordar que Rivero llegó al Romántico Viajero desde Barcelona de Guayaquil con el cartel de goleador consagrado y la misión de ser el referente del ataque.
Ahora, se va al quirófano habiendo disputado solo dos partidos, sin haber marcado un solo gol y en medio de una crisis institucional que lo dejó sin el entrenador que lo trajo. Una historia que, para la U, resume de la peor manera posible todo lo que salió mal en este arranque de temporada.