
Este martes, Francisco Meneghini dejó de ser entrenador de Universidad de Chile y en Azul Azul comenzaron la búsqueda de su nuevo entrenador, delineando primero los parámetros y el presupuesto para conformar una lista de candidatos.
En ese contexto, hay un nombre que inevitablemente aparece en la conversación de los hinchas azules cada vez que el club enfrenta una crisis: Jorge Sampaoli.
Esta vez, la coincidencia de circunstancias hace que la pregunta tenga al menos algo de sentido. El casildense está libre tras su despido del Atlético Mineiro en febrero, y la U necesita un entrenador. Nunca antes, desde que Sampaoli dejó el club, ambas condiciones se habían dado al mismo tiempo.
Una coincidencia que no alcanza, por ahora
Sampaoli dejó el Atlético Mineiro a mediados de febrero tras un inicio de temporada irregular, acumulando solo diez victorias en 32 partidos, más la dolorosa derrota en la final de la Copa Sudamericana 2025 ante Lanús en penales.
Desde entonces está sin equipo, lo que lo convierte en uno de los pocos técnicos de primer nivel disponibles en el mercado sudamericano en este momento.

Sin embargo, en la interna de Azul Azul el nombre del casildense ni siquiera aparece en una lista tentativa de candidatos por ahora. Las razones son múltiples, pero hay dos que se imponen sobre el resto: el presupuesto y las propias palabras del entrenador.
Sampaoli no ha dejado lugar a dudas en los últimos años sobre sus condiciones para un eventual regreso al Romántico Viajero.
En 2017, en una charla con hinchas azules, dejó una frase que ilusionó a más de uno: “El día que la U tenga la posibilidad de necesitarme, yo seguramente voy a estar. En algún momento nos vamos a reencontrar”.
Pero esa promesa tenía una condición que en 2022 se volvió explícita. En conversación con Radio ADN, el casildense fue categórico: “Con esta gente (Azul Azul) ni siquiera podría estar. Cuando haya alguien con sentimiento popular y si yo estoy en condiciones de poder ayudar, lo haría en cualquier lugar. No seré cómplice de lo que está pasando ahora”.
La administración de Michael Clark, a la que apuntó en esas declaraciones, sigue siendo la misma. Nada indica que Sampaoli haya cambiado de postura, y desde su entorno aseguraron hace unos meses que un regreso a Chile no está dentro de sus planes en este momento de su carrera.

Una brecha económica difícil para la U
El otro obstáculo es el dinero. En su última etapa en el Atlético Mineiro, Sampaoli firmó un contrato con un salario anual cercano a los 3,5 millones de dólares, el más alto entre todos los técnicos del Brasileirao.
En los últimos años, el casildense ha acumulado cerca de 20 millones de dólares solo en indemnizaciones por despidos anticipados, lo que da una dimensión clara de la escala económica en que se mueve.
La U, en cambio, es un club que acaba de pagar 210 millones de pesos para desvincularse de Meneghini y que no tiene la liquidez necesaria para afrontar grandes operaciones. La brecha entre lo que exigiría Sampaoli y lo que puede ofrecer la U es, en la práctica, insalvable.
La historia entre la y Sampaoli
Todo lo anterior no impide reconocer que un regreso de Sampaoli tendría una dimensión histórica difícil de igualar. En sus dos años al mando del Romántico Viajero, el casildense dirigió 135 partidos con 80 victorias, 35 empates y 20 derrotas, un rendimiento del 67,9%, ganando tres títulos nacionales y la Copa Sudamericana 2011.
Ese título, el único internacional en la historia del club, lo convirtió en ídolo eterno de la hinchada azul y en el técnico que más huellas dejó en el CDA en las últimas décadas.
La operación también podría cargar con un simbolismo especial. El año que viene la U celebrará su centenario y que Sampaoli fuera el encargado de conducir al club en ese hito histórico tendría un valor enorme para todas las partes.
Pero los sueños y la realidad no siempre coinciden, y hoy todo indica que los caminos de Universidad de Chile y Jorge Sampaoli están lejos de juntarse, pese a que nunca antes las circunstancias los habían puesto tan cerca al mismo tiempo.








