La planificación de Universidad de Chile está bajo la lupa. Lo que comenzó como el gran golpe del mercado de fichajes se ha transformado, hasta hoy, en una pesadilla para los azules.

La apuesta personal del gerente deportivo, Manuel Mayo, por Juan Martín Lucero y Octavio Rivero no solo no ha dado frutos en la redes (llevan la módica cifra de cero gol), sino que tiene a ambos delanteros fuera de las canchas.

¿Capricho o negligencia? El caso de Octavio Rivero

La llegada de Octavio Rivero a la U fue una carrera de largo aliento para Manuel Mayo. Tras intentar ficharlo sin éxito a principios del año pasado, el gerente deportivo finalmente logró su cometido esta temporada.

Lleva más tiempo lesionado que partidos jugados en la U. Foto: Felipe Escobedo / En Cancha
Octavio Rivero Lleva más tiempo lesionado que partidos jugados en la U. Foto: Felipe Escobedo / En Cancha

“Me quedé pensando y las obsesiones más que eso son convicciones. No lo digo en ese caso específico, pero creer en algo puede verse como una obsesión”, señaló en su momento por la opción de traer al uruguayo

Sin embargo, el uruguayo llegó con un historial médico de cuidado que hoy le pasa la cuenta. Rivero arrastraba problemas físicos desde su paso por Barcelona de Guayaquil, donde su rodilla ya le había dado avisos en 2025.

Pese a esto, la dirigencia azul selló su retorno. ¿El resultado? Una lesión de rodilla que ya lo tiene fuera hace un mes y que lo marginará por al menos tres meses más. Un refuerzo estelar que verá casi todo el semestre desde la tribuna.

Juan Martín Lucero: Un gusto personal que no despega

El caso del Gato Lucero es similar en cuanto a la gestión. Aunque el interés nació durante el proceso de Gustavo Álvarez y se mantuvo con Francisco Meneghini, el nombre fue siempre la prioridad absoluta de Manuel Mayo.

Las lesiones y la sequía goleadora golpean al Gato en la U. Foto: Aton.
Juan Martín Lucero. Las lesiones y la sequía goleadora golpean al Gato en la U. Foto: Aton.

El gerente deportivo se empeñó en traer al ex Colo Colo como la pieza faltante del rompecabezas (pese a que no marcaba un gol desde mayo) pero la realidad es lapidaria:

  • 0 goles en partidos oficiales.
  • Lleva dos lesiones en los primeros meses como jugador de la U.

Es decir, un fracaso absoluto considerando la inversión (llegó libre pero es uno de los sueldos más altos del plantel) y la expectativa generada con su llegada.

¿Podrán los ex Colo Colo revertir su presente? Es probable que deban esperar hasta la segunda mitad del año. Aunque nadie discute su calidad, el panorama para este primer semestre es desolador debido a sus problemas físicos y de rendimiento en los partidos que disputaron.

La interrogante que dejan las llegadas de Rivero y Lucero

La pregunta que ronda en el CDA es clara: ¿Se priorizó el gusto personal de Manuel Mayo por sobre la realidad médica y futbolística de los refuerzos? Por ahora, los números dicen que sí.

abre en nueva pestañaabre en nueva pestañaabre en nueva pestaña