
La teleserie de Octavio Rivero en la U sigue estancada. El exdelantero del Barcelona de Ecuador fue anunciado con bombos y platillos por Universidad de Chile a principios de enero de este año como uno de los flamantes refuerzos junto con Juan Martín Lucero y Eduardo Vargas, pero su aporte ha sido escaso.
El jugador padece una rebelde sinovitis provocada por una lesión osteocondral -es decir, una afección que compromete tanto el hueso como el cartílago de la rodilla-, lo que ha limitado dramáticamente su participación desde el primer día. Esa condición lo ha mantenido fuera de las canchas desde hace exactamente dos meses y aún no ve solución.

La rodilla que no deshincha y una operación que no llega
Según informó Emisora Bullanguera, el delantero uruguayo se sometió nuevamente a controles médicos para ver si la inflamación en su rodilla bajó y si podría ser operado.
Lamentablemente, la hinchazón no ha disminuido y la institución azul tendrá que tomar una decisión en el corto plazo, si quiere recuperarlo para la segunda mitad de temporada, ya que, según el propio Rivero, se estima que el tiempo de recuperación vaya de los tres a los seis meses.
Si bien el tema de la operación es algo sabido desde hace un tiempo, no se tenía conocimiento del motivo de la demorra. Durante semanas, el cuerpo médico intentó un tratamiento conservador que incluyó múltiples procedimientos de drenaje de líquido sinovial en la rodilla, buscando evitar la cirugía. La prueba de fuego en los entrenamientos terminó de confirmar que la rodilla no resistía la exigencia competitiva.

Además, según el medio partidario, la hinchazón no es un impedimento principal para trabajar la rodilla, de manera que se espera que en los próximos días pueda ser intervenido.
Por ahora, el reloj sigue corriendo y Rivero sigue sin fecha de operación confirmada.








