
Jaime Mora, uno de los hinchas de Universidad de Chile que fue brutalmente agredido en Avellaneda durante el partido ante Independiente por la Copa Sudamericana 2025, rompió el silencio y reveló las graves secuelas físicas y emocionales que aún enfrenta.
El fanático, además, lanzó duros cuestionamientos contra Azul Azul, acusando abandono tras los incidentes. “El que quedó al debe fue Universidad de Chile. Michael Clark llevó su camiseta cuando estaba en la clínica y nunca más supe de ellos”, expresó.
Sus declaraciones no pasaron inadvertidas en el cuadro estudiantil. Desde el club evitaron confrontarlo directamente y tampoco desmintieron su versión, pero sí remarcaron las gestiones realizadas tras los hechos ocurridos en Avellaneda.

Jorge Arredondo, abogado de Azul Azul, entregó detalles a En Cancha y defendió el actuar institucional. “Desde los lamentables hechos del 20 de agosto, como club dispusimos una serie de acciones en beneficio, cuidado y protección de nuestros hinchas afectados”, aseguró.
La defensa de Azul Azul
El jurista explicó que hubo un despliegue inmediato: “Recorrimos los trece hospitales donde estaban los heridos y también cada una de las comisarías donde estaban injustamente detenidos los hinchas, que eran más de 100”.
Además, destacó el trabajo para informar a las familias en Chile: “Mediante la gerencia de comunicaciones se informó a los distintos medios la identidad de cada uno de ellos, con la finalidad de que sus familias pudiesen tener certeza y tranquilidad en esos momentos de angustia”.
En paralelo, recalcó que Azul Azul activó apoyo legal en Argentina. “Se dispuso el contacto con un prestigioso estudio de abogados que tuvo dos finalidades: conocer la situación de cada detenido y hacer las gestiones para que se retomara rápidamente su libertad, lo que se consiguió en un día y medio”, sostuvo Arredondo.
Sobre el retorno de los hinchas, también entregó detalles: “Ayudamos con el traslado de regreso al país y gestionamos con el consulado para facilitar el cruce fronterizo, considerando las dificultades climáticas de ese día”.
Finalmente, abordó la asistencia médica a los afectados más graves: “Visitamos a los heridos en Buenos Aires y, cuando regresaron a Santiago, dispusimos ambulancias para su traslado al Hospital Clínico de la Universidad de Chile. Algunos aceptaron esta ayuda y otros no”.








