A más de siete meses de los violentos incidentes en Argentina por Copa Sudamericana, uno de los hinchas de Universidad de Chile más afectados rompió el silencio y relató el infierno que vive todavía tras esa horrible noche.

En conversación con Mega Investiga, Jaime Mora, de 57 años y una de las víctima más graves de aquella jornada, describió las secuelas que le dejó la golpiza y el nulo acompañamiento del club en este proceso.

Mora reconoció que esta era la segunda vez que dejaba el país para ver a Universidad de Chile, aunque en esta ocasión lo hizo junto con su hijo Pablo.

Tras los incidentes, requirió una neurocirugía asociada a un traumatismo craneano y fractura cervical. Su hijo, de 22 años, sufrió politraumatismo al intentar defenderlo.

“Mi cabeza tiene un corte de más de una cuarta. Tengo un hundimiento en el cráneo. El daño fue tremendamente brutal (...). No he visto fotos, ni videos, ni quiero verlos. Mis dedos tuvieron fracturas, tengo pérdida de audición, un 70-80%, tengo que usar audífonos”, declaró.

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El hincha relató que la agresión fue completamente unilateral. “Vimos que venía la gente y empezamos a arrancar, y nos golpearon sin ninguna mediación. Yo le pedí a la persona que me dejara de golpear. Mi hijo fue quien me ayudó a que no me golpearan más”, contó.

Así luce Jaime Mora.
Universidad de Chile. Así luce Jaime Mora.

Las otras consecuencias de la barbarie y los dardos a la U

Las consecuencias económicas fueron igualmente devastadoras para la familia Mora. “Tuvimos meses difíciles con mi familia. Son por lo menos $50 millones desde que salimos desde Argentina”, afirmó.

El hincha también apuntó directamente a Universidad de Chile por lo que consideró un abandono institucional: “El que quedó al debe fue Universidad de Chile. Michael Clark llevó su camiseta cuando estaba en la clínica y nunca más supe de ellos”.

Siete meses después de aquella trágica noche, Jaime Mora sigue intentando reconstruir su vida. Su testimonio es el recordatorio más concreto de que detrás de los comunicados, las sanciones y los largos debates sobre responsabilidades, hay personas que pagaron un precio altísimo solo por ir a ver fútbol.

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