
Una de las fórmulas que Universidad de Chile ha reforzado en el último tiempo es la captación de jóvenes talentos desde las canteras de otros clubes. Una estrategia con historia en el club —cuyo caso más emblemático es el de Marcelo Salas, quien llegó a los 16 años desde Deportes Temuco— y que hoy vuelve a posicionarse como un pilar clave.
En los últimos años, esta tendencia se ha intensificado bajo la gestión de la secretaría técnica liderada por Manuel Mayo, consolidando una política de captación que ya comienza a dar resultados. Varios jóvenes han logrado abrirse paso en la consideración del técnico argentino, siendo el caso más destacado el de Lucas Barrera, quien asoma como una de las grandes irrupciones.
Lucas Barrera, la gran irrupción de la U que viene de la UC
El mediocampista argentino no es un canterano puro del club, ya que llegó en 2025, con 18 años, tras un paso por Universidad Católica. Su salida del cuadro cruzado se dio en medio de diferencias con la dirigencia y la imposibilidad de firmar contrato profesional.
En ese contexto, Gustavo Canales jugó un rol clave para acercarlo al CDA, donde ya seguían de cerca su proyección y terminaron por convencerlo de firmar su primer contrato profesional.

Hoy, Barrera es la principal carta juvenil de Gago, quien le ha dado confianza desde su arribo. El volante ya suma minutos importantes, siendo titular ante Audax Italiano en la Copa de la Liga e ingresando en el duelo frente a Deportes La Serena por el Campeonato Nacional, mostrando personalidad y condiciones que ilusionan.
Ignacio Vásquez, de Cobresal a la U
Otro nombre que hoy vive un presente completamente distinto es Ignacio Vásquez. El extremo llegó en 2023 desde Cobresal para integrarse a las divisiones menores y debutó en el primer equipo en 2024, bajo el mando de Gustavo Álvarez.

Sin embargo, durante 2025 perdió protagonismo. Con la llegada de Gago - y en menor medida con Francisco Meneghini- su situación dio un giro total.
Actualmente, Vásquez se ha consolidado como el extremo izquierdo titular, mostrando un nivel que entusiasma en el Centro Deportivo Azul. Su crecimiento incluso se vio reflejado en la renovación de su contrato, extendiendo su vínculo por las próximas dos temporadas.
Vicente Ramírez dejó el Monasterio Celeste por el CDA
En el listado también aparece Vicente Ramírez, delantero que llegó en 2025 desde O’Higgins tras destacar en las divisiones menores, donde fue goleador en varias categorías.
El atacante se sumó para completar su formación en la U y recientemente tuvo su esperado estreno en el primer equipo, debutando ante Audax Italiano.
Tras el partido, no ocultó su emoción: “Es un sueño, nunca había pensado debutar así en el equipo más grande de Chile”, señaló.
Bianneider Tamayo, del Caracas a la U
Otro caso es el de Bianneider Tamayo, defensor venezolano que arribó en 2024 proveniente de Caracas FC. El jugador fue seguido durante meses por la secretaría técnica liderada por Mayo, quien apostó por su proyección.
Si bien hoy corre desde atrás en el primer equipo (es el cuarto central), su condición de seleccionado venezolano y los minutos que ha sumado generan altas expectativas dentro del club, que en este caso, desembolsó cerca de 200 mil dólares para ficharlo.
La apuesta del club por “levantar” talentos desde otras canteras ya rinde frutos en el primer equipo de Universidad de Chile, donde varios de estos jóvenes comienzan a consolidarse como alternativas reales y a responder a la confianza del cuerpo técnico.







