
Universidad de Chile sufrió un duro golpe en la Copa de la Liga. Los azules cayeron 1-0 en su visita a Unión La Calera y quedaron al borde de la eliminación. Ahora necesitan ganar en la última fecha y depender de otros resultados, en un escenario que se ve muy complejo.
En ese contexto colectivo, hubo una imagen que resumió la tarde azul en el Estadio Nicolás Chahuán: en el minuto 91, con la U volcada al ataque, Juan Martín Lucero tuvo el empate de cabeza y lo desperdició ante Nicolás Avellaneda.
Nadie buscaba más ese tanto que él. Porque el Gato venía de las mejores semanas desde que llegó al Romántico Viajero: le marcó a la UC tras pasar casi un año sin anotar y una semana después convirtió ante Deportes La Serena,
Dos goles en dos semanas. Una racha que parecía anunciar el inicio de algo. Pero ante La Calera, las dudas volvieron a acechar al mendocino. Lucero no solo no anotó, sino que tampoco influyó en la ofensiva azul, pasando prácticamente desapercibido durante el partido.
El problema no es solo el gol que no entró en el descuento. Es que los goles que sí marcó en las últimas dos fechas no lograron instalar a Lucero como el delantero temible y autosuficiente que prometía ser su fichaje.


El diagnóstico del caso Lucero
¿La razón? Para el ex técnico César Vaccia, la explicación va más allá del rendimiento individual del argentino. “Lucero necesita un asistidor y en estos partidos la U no ha tenido un volumen de juego ni un jugador que sea un asistidor. La U no tiene ese tipo de jugador”, señaló Vaccia en conversación con En Cancha.
El exentrenador apuntó que la carencia no pasa por el nombre del centrodelantero, sino por el tipo de mediocampista que lo rodea. “Arce es el que más se acerca a eso, pero remata más a distancia, llega al área rival. La U no tiene un asistidor. Acá no hay un Matías Fernández o Jorge Valdivia para ejemplificar”, apuntó.
Y la ecuación, según Vaccia, es sencilla pero difícil para la U: “Necesita un jugador que le meta un pase entre líneas, que lo ponga en juego frente al arco. Si sumamos a que no está en el mejor nivel, nos queda esto: un equipo que le cuesta generar peligro”.
Eso fue, en síntesis, lo que se vio en La Calera. Una U que llegó al área contadas veces, que no encontró los caminos para poner a Lucero de cara al arco, y que pagó cara su ineficacia ofensiva.
Más allá del resultado, en la U deberán seguir confiando al menos hasta mitad de año en el Gato. Luego en el mercado, deberán decidir, le traen un socio o un reemplazante, pero el ataque de los azules necesita soluciones.







