Universidad de Chile ya piensa en el mercado invernal. Desde sus primeras prácticas al mando del equipo, Fernando Gago hizo un diagnóstico rápido sobre la falta de profundidad del plantel y comunicó a la gerencia deportiva su exigencia.

Pintita buscará la contratación de jugadores de jerarquía en la ventana de mitad de año. Lo que sí es un problema es que el club no tiene presupuesto para ejecutar esa petición sin antes mover piezas. Y moverlas implica tomar decisiones que no son sencillas.

El escenario es conocido: la ventana invernal solo permite tres incorporaciones por club, aunque si una venta supera los 250 mil dólares, la U podría sumar un cuarto cupo. Para hacer caja, la dirigencia tiene tres nombres sobre la mesa. Tres situaciones distintas, que conllevan tres riesgos distintos.

Lucas Romero, el favorito para dejar la U

El más adelantado de los tres casos es el del volante paraguayo. La U definió su plan: activar la opción de compra del pase de Lucas Romero por el 80% de su ficha para luego revenderlo al extranjero.

En ese sentido, ya hay varios mercados interesados en el volante paraguayo, e incluso ya hay un acercamiento formal por parte del Juárez de México para contar con sus servicios.

Con la camiseta azul, Romero acumula apenas 311 minutos en seis partidos entre Liga de Primera y Copa de la Liga, con un gol y dos tarjetas amarillas.

Nunca logró ganarse un lugar en los planes de Gago ni tampoco en los de Francisco Meneghini, y la escasa participación le terminó pasando la cuenta, quedando fuera de la nómina final de Paraguay para el Mundial 2026.

Lucas Romero, volante de los azules. Foto: Instagram U. de Chile.
Universidad de Chile. Lucas Romero, volante de los azules. Foto: Instagram U. de Chile.

Calderón y Assadi, dos decisiones de peso

El otro jugador que el cuerpo técnico no tiene bien valorado es Franco Calderón. Desde la llegada de Gago, el central argentino perdió todo tipo de protagonismo.

Fue titular indiscutido con Gustavo Álvarez y Paqui Meneghini, pero el exvolante del Real Madrid prefirió desde el primer día a la dupla Zaldivia-Ramírez. Solo volvió al equipo titular en los últimos partidos por las ausencias de sus compañeros.

Desde el Centro Deportivo Azul son categóricos: su contrato no será renovado y solo un milagro permitiría que continúe. De haber una oferta concreta en la ventana de invierno, la dirigencia la analizará para adelantar su partida.

El caso de Lucas Assadi es el más complejo y el que más condiciona el resto del mercado. Tras meses de incertidumbre, el volante extendió su contrato hasta fines de 2028, lo que descomprimió la urgencia que tenía el club.

Pero el acuerdo incluye una cláusula de salida específica para el fútbol europeo, fijada en torno a los 2,5 millones de euros, lo que le facilita su salida en el próximo mercado.

El punto es que vender a Assadi ahora sería la vía más directa para tener una inyección importante. Pero también implicaría desprenderse del jugador más proyectable del plantel en un momento en que el equipo necesita jerarquía.

En el fondo, las tres situaciones son una solución y, a la vez, un problema. La U tiene opciones disponibles para sacar dinero, pero todas pueden provocar consecuencias.

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