El día sábado, el árbitro del partido, el chileno Roberto Robar, suspendió la final de ida de la Copa Libertadores entre Boca Juniors y River Plate por agua que cayó tras una fuerte lluvia en Buenos Aires, donde la cancha de La Bombonera no estaba en condiciones de recibir el duelo. La Conmebol aplazó el partido y hoy, durante la mañana, los árbitros salieron a ver cómo estaba la cancha, probándola con un balón del fútbol, el cual rodó muy bien, mostrando que el drenaje funcionó de perfecta manera, hecho con el que la Conmebol confirmó a través de su cuenta de Twitter que el partido se juega.








