Por suerte hoy existen las cámaras y todo queda grabado, o si no, probablemente nadie creería lo que sucedió en la final de la Copa de África entre Marruecos y Senegal.
Luego de un partido disputado, en el cierre llegarían las polémicas del duelo, comenzando con el gol que le anularon a los senegaleses sobre el final y un posterior penal a favor de los marroquíes tras intervención del VAR.
Todo esto exsasperó al DT de la escuadra de Sadio Mané, por lo que el técnico pidió a sus jugadores abandonar el terreno tras el cobro del penal. Los minutos pasaron, los jugadores volvieron al terreno, y Brahim Díaz tenía en sus pies patear el penal que le daría el título al país anfitrión (90+24′).
Pero la pelota no tocó las redes, y no solo eso, sino que se fue mansa a las manos de Édouard Mendy, arquero que no se movió para contener el tiro que el hombre del Real Madrid decidió ejecutar a lo “Panenka”. El resto es historia, alargue, gol de Senegal y final del partido.
¿Teoría de la conspiración en la final de la Copa África?
Tras el cierre del partido, en Marruecos comenzó a instalarse la idea de una teoría de la conspiración, pues no entienden la manera en la que su máxima figura del torneo falló el tiro que les entregaría la copa.
Posterior a los hechos, quien fue consultado por esto fue uno de los protagonistas de la acción, Édouard Mendy, portero de Senegal que obviamente descartó de plano la idea de que todo estuviera planificado desde antes.
“Por supuesto que no. Hay que ser serios. ¿De verdad alguien piensa que, a un minuto del final y con un país entero esperando este título desde hace 50 años, podemos ponernos de acuerdo en algo así? Él quiso marcar y yo hice mi trabajo parándolo, nada más”, señaló.
En cuanto a Brahim Díaz, el jugador aún no ha hecho ningún tipo de declaración al respecto, y no tiene pinta de que lo hará pronto.
La prensa local apunta a que está destruido, y su llanto desconsolado al momento de recibir el premio a goleador del torneo refleja su estado. Tiene sentido, la última vez que Marruecos ganó el título fue en 1976 y esta parecía la ocasión perfecta para acabar con la sequía.