La Finalissima, ese invento comercial de la FIFA con el afán de sacarle todo el rédito posible a Lionel Messi, una vez más quedó en entredicho. Esta segunda edición, que debe enfrentar a Argentina (campeón de Copa América) contra España (campeón de la Eurocopa) sufrió una serie de postergaciones, sin espacio en los copados calendarios internacionales para jugarla, al no ser una competencia oficial.

Hace unos meses, parecía que la solución por fin había llegada para poder ver frente a frente a las dos selecciones más poderosas del momento -y a La Pulga contra Lamine Yamal- cuando una vez más los petrodólares salieron al rescate de la FIFA. Qatar, el mismo que organizó el último Mundial, estaba dispuesto a poner el dinero para que se pudiera desarrollar.

La fecha era el 27 de marzo, en el Estadio Lusail de Doha, y todo parecía solucionado... hasta que Donald Trump dijo otra cosa.

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El presidente de Estados Unidos -el mismo al que Gianni Infantino le entregó el año pasado el “premio de la paz” en el sorteo de la Copa del Mundo 2026- decidió bombardear este sábado a Irán, generando un ambiente de inestabilidad general en todo Medio Oriente. De hecho, el contraataque iraní ha amenazado a todos sus vecinos, provocando una alarma roja en la región por completo. Qatar, de hecho, ha reportado 16 víctimas fatales hasta el momento.

Y la Finalissima cayó víctima de esto. Si bien lo deportivo no es lo más importante en este tipo de situaciones, Qatar cortó por lo sano y suspendió todas sus actividades futbolísticas, partiendo por su liga local e incluyendo un robusto calendario de partidos amistosos que iba a organizar en las próximas semanas.

El ganador del "premio de la paz" de la FIFA atacó Irán este sábado.
Gianni Infantino y Donald Trump El ganador del "premio de la paz" de la FIFA atacó Irán este sábado.

En el comunicado oficial de la Federación Qatarí, se avisa que “se buscarán nuevas fechas”, pero si ya de por sí el choque entre los campeones de América y Europa tenía problemas para encontrar un espacio en la agenda, con el Mundial a la vuelta de la esquina tal parece que este fue el golpe fatal definitivo.

Claro, el conflicto se puede resolver más rápido de lo que hoy parece posible, o algún otro país podría salir al rescate de la Finalissima, pero hoy por hoy, denla por muerta. Tal como parecía ser desde un comienzo.

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