
El escándalo que lleva meses sacudiendo al fútbol argentino llegó a su punto de mayor tensión. Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), fue procesado por primera vez en su carrera como dirigente.
La resolución la firmó el juez en lo Penal Económico Diego Amarante, quien determinó que Tapia y el tesorero Pablo Toviggino lideraron una maniobra sistemática para no pagar impuestos y aportes previsionales por más de 19.000 millones de pesos entre 2024 y 2025.

Un duro golpe a dos meses del Mundial
El magistrado no les creyó el argumento de que desconocían lo que pasaba con las finanzas de la entidad. Al contrario: concluyó que la decisión de no pagarle al Fisco fue deliberada, con el objetivo de hacer trabajar ese dinero en el mercado financiero mientras la deuda con el Estado se acumulaba.
La AFA tenía al menos 24 plazos fijos constituidos durante el período investigado, y los intereses que esos depósitos generaban habrían bastado para cubrir parte de lo que se le debía al fisco.
Además de los embargos, el juez impuso condiciones a Tapia y Toviggino: no pueden ausentarse de sus domicilios por más de 72 horas sin avisar al tribunal y deben presentarse cada vez que sean citados. También fueron procesados Víctor Blanco, Cristian Malaspina y Gustavo Lorenzo, aunque a estos tres se les levantó la prohibición de salida del país.
El procesamiento se produce a solo tres meses del Mundial y golpea de lleno a Tapia, quien había intentado quitarle hierro al asunto argumentando que su rol era “institucional” y que pasó más de 140 días fuera del país en 2024. El juez descartó esa defensa de plano.

La causa, que tiene a más de 21 chilenos como protagonistas indirectos —todos jugadores del fútbol argentino—, sigue abierta y puede ser apelada ante la Cámara Nacional en lo Penal Económico.
Por ahora, el hombre más poderoso del fútbol del otro lado de la cordillera tiene los pies atados.








