Mientras Arsenal todavía festeja su título de la Premier League, su rival más tradicional en Londres vive la otra cara de la moneda. Tras una temporada para el olvido, Tottenham llegó a la última fecha en Inglaterra con chances matemáticas de descender.

Su rival este domingo fue Everton, en un colmado Tottenham Stadium lleno de hinchas... y de nervios.

De hecho, la única diferencia se dio a finales del primer tiempo, cuando el portugués Joao Palhinha marcó tras una serie de rebotes, desatando la alegría de los fanáticos spurs, que igual tuvieron que esperar hasta el pitazo final para desahogarse. Sobre todo considerando que se jugaron más de 10 minutos de descuento y que, en paralelo, West Ham goleó a Leeds, resultado que al final no le sirvió de nada.

Vale apuntar que la última vez que Tottenham bajó fue en 1977, hace casi medio siglo, por lo que hoy se evitó un papelón de proporciones históricas.

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