Así como lo hizo la UEFA, aunque un poco menos drástica, la Concacaf tomó una postura firme frente a uno de los proyectos más controvertidos impulsados por Gianni Infantino. En una reunión extraordinaria, las 41 asociaciones miembro rechazaron por unanimidad la propuesta de crear FIFA Forward Enterprise (FFE), iniciativa que contempla la entrada de inversionistas privados en los derechos comerciales del Mundial y otros torneos organizados por la FIFA.
A través de un comunicado oficial, el organismo que reúne a las federaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe manifestó su preocupación por la forma en que fue presentada la propuesta, apuntando a la falta de transparencia y al escaso debate previo antes de someterla a consideración.
Las críticas de Concacaf a Gianni Infantino
Entre los principales cuestionamientos, la confederación aseguró que no existió un proceso adecuado de revisión, criticó los plazos establecidos por la FIFA y puso en duda la necesidad de recurrir a capital privado considerando los millonarios ingresos obtenidos tras el Mundial 2026, catalogado como el más rentable en la historia del organismo.
Además, la Concacaf solicitó una mayor transparencia en la administración de los recursos y pidió analizar si las reservas económicas de la FIFA podrían utilizarse para fortalecer el desarrollo del fútbol sin necesidad de abrir la puerta a inversionistas externos.
En su declaración, el organismo fue categórico:
“Concacaf y sus 41 asociaciones miembro han rechazado la propuesta. El futuro del fútbol y de su principal activo debe permanecer en manos de la familia del fútbol”.
UEFA también se opuso al plan de la FIFA
La decisión de la Concacaf llega pocas horas después de que la UEFA manifestara una postura similar. La confederación europea advirtió que ninguna de sus federaciones participará en torneos organizados por la FIFA mientras siga vigente esta propuesta, aumentando la presión sobre Gianni Infantino.
El proyecto FIFA Forward Enterprise busca captar hasta 4.200 millones de dólares mediante inversionistas de largo plazo, con una valoración cercana a los 20.000 millones de dólares. Sin embargo, la resistencia de dos de las principales confederaciones del mundo deja en una posición cada vez más compleja la iniciativa impulsada por la FIFA.