
Antes del Mundial ni el más futbolero de todos sabía quien era Vozinha. El arquero de Cabo Verde tiene 40 años juega en el Chaves de la Liga Portugal 2. Su nombre, sin embargo, dio la vuelta al mundo tras frenar a España en el debut de su selección en el Mundial.
El salto fue inmediato y descomunal. En menos de 24 horas, el portero pasó de tener cerca de 40.000 seguidores en Instagram a superar los 9,8 millones. Una multiplicación que lo transformó, de un día para otro, en uno de los rostros más comentados de la cita.
Pero detrás de la euforia hay algo que no lo deja celebrar por completo. Las personas que más quiere no estuvieron en la tribuna para vivir con él la mejor noche de su carrera, y esa ausencia pesa más que cualquier número en redes.
Sin visado para su madre
Las estrictas normas de Estados Unidos para ingresar al país dejaron fuera a su madre y a sus hermanos. Ninguno consiguió el visado a tiempo, y por eso no pudieron acompañarlo en las gradas durante el partido ante la campeona de Europa.
El propio Vozinha lo explicó sin rodeos. “Las reglas de Estados Unidos cambiaron y teníamos que pagar una tasa muy grande para traer a mi madre y a mis hermanos, así que no conseguimos tramitarlo a tiempo. Vamos a ver si al menos puede venir al último partido”, señaló el guardameta.

A ese vacío se suma otra herida más profunda. El portero creció rodeado de sus abuelos, sus grandes referentes, ya fallecidos. El recuerdo lo quebró: “Siempre crecí con ellos y me encantaría que estuvieran vivos para presenciar este momento”, confesó entre lágrimas.

El boom que superó a Tim Payne
El fenómeno no se quedó en su entorno cercano. La actuación de Vozinha multiplicó por 200 sus seguidores en menos de un día y lo convirtió en un viral que incluso dejó atrás al del neozelandés Tim Payne, hasta entonces la sensación de redes en este Mundial.
Para él, más allá del ruido en redes, lo importante es lo que significó esa noche. “Es el mayor logro de mi carrera”, resumió un portero que pasó del anonimato al estrellato sin tiempo siquiera para asimilarlo.
La incógnita ahora es si su madre logrará el visado para acompañarlo en el último duelo del grupo, y darle así el cierre que esta historia todavía le debe.








