Brasil controlaba el partido y caminaba hacia una victoria cómoda ante Haití, en su segunda presentación del Grupo C del Mundial 2026. Pero antes del entretiempo, el guion dio un vuelco que poco tenía que ver con el marcador.
Al minuto 40, Raphinha se detuvo en seco tras sentir una molestia muscular. Habló brevemente con el cuerpo médico, hizo un gesto de frustración y pidió el cambio.
Dejó el césped del Lincoln Financial Field de Philadelfia caminando por sus propios medios, aunque con el rostro serio y cabizbajo. En su lugar ingresó Rayan, joven atacante del Bournemouth, que tuvo así su estreno mundialista.
La imagen bastó para inquietar a todo un país. El extremo del Barcelona es una de las figuras de la Verdeamarela y venía siendo de los más punzantes en el encuentro: le habían anulado un gol por un fuera de juego milimétrico y había rozado otra ocasión clara antes de la lesión.
Una molestia que aún no tiene nombre
El diagnóstico todavía es una incógnita. Carlo Ancelotti, técnico de Brasil, prefirió no sacar conclusiones tras el partido. “A Raphinha lo van a evaluar mañana, por ahora no tenemos mucha idea de lo que ha pasado“, señaló el entrenador italiano en rueda de prensa.
La cautela responde a la incertidumbre sobre la zona afectada y la gravedad. El cuerpo médico de la selección someterá al jugador a estudios en las próximas horas para definir si se trata de una simple sobrecarga o de algo que comprometa su continuidad en el torneo.
Que Raphinha se haya retirado sin asistencia y por su propio pie alimentó cierto optimismo en el entorno brasileño. Aun así, nadie en la CBF baja la guardia hasta conocer el parte oficial.
Una baja sensible para la ofensiva de Ancelotti
El temor tiene un sustento concreto. Raphinha arrastra antecedentes musculares recientes: durante la temporada con el Barcelona ya había sufrido molestias en el muslo que lo marginaron de varios compromisos, un historial que vuelve a encender las señales de alerta.
Su eventual ausencia golpearía de lleno el plan ofensivo de Ancelotti. El extremo es pieza clave en el armado de ataque de un plantel que ya llegó al Mundial con bajas sensibles, entre ellas la de Neymar, y perder a otro de sus desequilibrantes en pleno torneo sería un contratiempo mayor.
Brasil cerrará la fase de grupos el 24 de junio ante Escocia, en Miami. Hasta entonces, la prioridad de la Canarinha ya no pasa por el resultado, sino por el informe médico que dirá cuánto tiempo, si lo hay, estará fuera su atacante.