
Tras superar un auténtico calvario médico que lo marginó de las canchas internacionales por casi tres años, Neymar Jr. volvió a sonreír con la jineta de la Selección de Brasil en la contundente victoria por 3-0 sobre Escocia, desatando una locura total en el búnker sudamericano.
El Lincoln Financial Field fue testigo de un ambiente ensordecedor. Prometía ser una noche especial y la torcida brasileña se encargó de hacérselo saber al director técnico italiano Carlo Ancelotti, a quien le exigieron a viva voz el ingreso del “10” con incansables cánticos en las tribunas.
Cuando el estratega lo llamó a calentar, el estadio se vino abajo, preparando el terreno para un retorno de proporciones históricas.
La confesión de “Ney” tras superar el calvario de lesiones
El delantero del Santos ingresó al terreno de juego en el minuto 76 de la segunda fracción, reemplazando a Matheus Cunha. Tras el pitazo final y visiblemente conmovido, la máxima estrella del Scratch enfrentó los micrófonos en la zona mixta para confesar las profundas sensaciones.

“No pensé nada cuando entré, solo agradecí el momento. Mi objetivo era jugar la Copa del Mundo, jugar con la selección. No fue fácil llegar hasta aquí, pero jugué tranquilo. Estoy muy feliz por volver a jugar con la selección, amo vestir esta camiseta”, disparó de forma sincera el paulista.
Además de pasar un año completo fuera de las canchas por la rodilla, una rebelde dolencia muscular sufrida el pasado mes de mayo lo obligó a entrenarse al margen del grupo hasta apenas la semana pasada, sembrando dudas que el propio ariete se encargó de disipar con su talento.

Con su estreno oficial en la cita de Norteamérica, el máximo artillero histórico de la Canarinha (79 conquistas) inscribió su nombre con letras de oro en las páginas más selectas del balompié de su país.
Neymar se transformó oficialmente en el cuarto futbolista brasileño en la historia de la humanidad en disputar cuatro Copas del Mundo distintas, un olimpo de leyenda donde comparte honores exclusivamente junto a colosos de la talla de Djalma Santos, Pelé y Cafú.
Con la clasificación encarrilada y el “10” de regreso en el andamiaje de Ancelotti, Brasil avisa que va con todo por la sexta corona de su historia.







