
Hace un mes, a comienzos de noviembre, Estados Unidos se coronó campeón una vez más de la Copa Davis Junior que se disputó en Chile y era de categoría Sub-16.
Entre sus figuras, había un jugador que de inmediato llamó la atención de los asistentes en las canchas de arcilla del Estadio Nacional. No solo por su vistoso juego, sino también por su apariencia física. De inmediato, muchos lo compararon con Lamine Yamal, el astro del Barcelona.
Su nombre: Jordan Lee. Y bien, solo unas semanas después, hizo historia al convertirse en apenas el segundo tenista nacido en 2010 en sumar puntos en el ranking ATP (junto con su compatriota Michael Antonius, otro de los héroes de la Davis Juvenil), tras ganar un partido en el M15 de Orlando.
Y cerró la temporada imponiéndose el fin de semana pasado en el prestigioso torneo juvenil J300 de Bradenton, uno de los más importantes a nivel junior, al que accedió gracias a una invitación, derrotando solo a rivales mayores que él. Ubicado en el puesto N° 1.814 de la clasificación con solo 15 años, el futuro pinta brillante para él.


Considerado un niño prodigio, no son pocos los que creen que dentro de poco podrían meterse en la elite, incluso amenazando el reinado de Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. Palabras mayores, pero 2026 podría ser la temporada de su salto al circuito adulto, pese a su corta edad.
“El Lamine Yamal del Tenis” tiene un talento inusitado, que en un país como Estados Unidos necesitado de un verdadero ícono global en la disciplina -con todo respeto a Taylor Fritz, Frances Tiafoe y la actual generación- y que está atrayendo también la atención de las grandes marcas, que quieren amarrarlo lo más pronto posible, antes que sea demasiado tarde.
A su disposición tendrá la larga lista de torneos Futuros y Challenger que se organizan en su país, a los que podría ser invitado, y no se descarta que en 2026 también le empiecen a ofrecer wildcards en los grandes eventos.
Un rodaje que promesas de otras latitudes no tienen a tan corta edad, pero que si él aprovecha podría servirle para continuar con su ascenso vertiginoso.
Como destacó la misma Federación Internacional de Tenis hace unos días: “Se llama Jordan Lee. ¡Anoten este nombre!“... y todo partió en Chile.







