
Esta temporada 2026 promete ser clave para Novak Djokovic. No será la de su retiro -ya dijo que su sueño es jugar los próximos Juegos Olímpicos, en Los Angeles ‘28- pero sí la que marcará si puede seguir aspirando a grandes logros.
En medio del dominio que están marcando Carlos Alcaraz y Jannik Sinner en el circuito, el serbio llegó a las cuatro semifinales de Grand Slam el año pasado, pero en tres de ellas cayó, o ante el español o contra el italiano. Y en ninguna se vio particularmente competitivo, sembrando dudas sobre su real capacidad de poder sumar un 25° título en Majors.
A los 38 años, ese es su gran objetivo y la base en la cual arma todo su calendario. Una programación que fue la que en definitiva motivó su cantada ausencia para la serie por Copa Davis de fines de enero en Santiago.
Jugándose solo una semana después del próximo Australian Open, un viaje a Sudamérica era utópico. “Este es un período difícil para Novak”, reconoció el capitán serbio, Viktor Troicki, al momento de dar su nómina. “Esperamos que llegue muy lejos en Australia y no es realista esperar que vaya a Chile inmediatamente después del Grand Slam, cambie de superficie y esté con nosotros”.
Así, el público chileno se quedará con las ganas de ver en vivo y en directo al mejor tenista de todos los tiempos en un partido oficial -sí vino hace más de una década para jugar una exhibición contra Nadal-, en la que probablemente era su última chance.
Pero su descarte de Copa Davis no es la única renuncia que ha marcado los primeros días del año para Djokovic. Dos anuncios en las últimas horas generaron repercusión, y podrían tener importantes repercusiones, tanto dentro como fuera de la cancha.
Lee tambiénConfirmada la nómina de Chile para enfrentar a Serbia por Copa DavisSin rodaje a Australia
Djokovic está hace varios días en Australia, preparándose para competir en el primer Grand Slam del año. En el plan original, la próxima semana jugaría el ATP de Adelaida, a modo de preparación, antes de arribar a Melbourne.
Sin embargo, avisó que no podrá jugar en el evento previo. “Lamentablemente, no estoy físicamente listo para competir”, señaló en sus redes sociales. “Es una gran decepción para mí, personalmente, porque tengo muy buenos recuerdos de haber ganado el título allí hace dos años. Tenía muchas ganas de volver... me sentí como si estuviera jugando en casa”.
Pero más allá de la decepción, la baja de Adelaida puede afectar directamente a sus chances de ganar el Australian Open por 11a vez. Si ya se le ponía en una segunda fila de candidatos a la corona tras Alcaraz y Sinner, ahora su inactividad pone una sombra sobre el nivel que podrá mostrar en Melbourne Park.
A fin de cuentas, no juega un partido desde noviembre, en el ATP de Atenas, incluso restándose del ATP Finals al que había clasificado en cancha.

Adiós a su lucha sindical
Pero aún más relevante, en el gran panorama, fue lo que Djokovic comunicó luego: se va de la Asociación Sindical de Tenistas, el organismo que él mismo había fundado en 2020.
Visto en su momento como una organización rupturista que rivalizaría contra la tradicional Asociación de Tenistas Profesionales, la PTPA (por sus siglas en inglés) enfrentó quejas casi desde el comienzo por la poca representatividad femenina en su mesa directiva, y por las dudas sobre su real utilidad, considerando que los jugadores ya tenían sindicatos con décadas de historia, como la misma ATP o la WTA.
De hecho, fueron pocos los avances que logró en pos de la mejora en las condiciones contractuales y monetarias de los jugadores y corría el riesgo de caer en la más completa irrelevancia. En parte por eso, se dice, la PTPA decidió en marzo del año pasado dar un golpe a la cátedra y demandar a todas las entidades tenísticas existentes, incluyendo a la Federación Internacional.
Un movimiento del que, curiosamente, al parecer Djokovic nunca supo, ya que se desmarcó de la denuncia casi desde el principio. Y ahora, diez meses después, confirmó lo que ya era un secreto a voces.
Lee tambiénIga Swiatek tajante contra la Batalla de los Sexos: “Un espectáculo innecesario”“Tras una cuidadosa reflexión, he decidido retirarme por completo de la Asociación”, escribió el serbio esta madrugada en sus redes sociales. “Esta decisión surge tras las persistentes preocupaciones sobre la transparencia, la gobernanza y la forma en que se han representado mi voz e imagen”.
“Seguiré contribuyendo al deporte de maneras que reflejen mis principios e integridad. Les deseo a los jugadores y a todos los involucrados lo mejor en su futuro, pero para mí, este capítulo ya está cerrado”, agregó, siguiendo la línea que ha seguido casi en toda su carrera, siempre muy involucrado en los temas de los derechos laborales de sus colegas.
Pero, ¿y la PTPA? Si ya había dudas sobre su real peso en la discusión sindical tenística, ahora sin su cara más visible y principal promotor, parece un tiro de gracia para algo que partió con una iniciativa muy loable, pero que nunca generó la tracción ni ruido a los que aspiraba.







