
El argentino Federico Coria es uno de los participantes habituales del Chile Open. La primera vez que vino fue en 2020 y después no faltó más, aunque este año no pudo competir por una rebelde lesión que, a los 33 años, tiene en jaque su carrera.
Pero, pese a esto, no quiso estar ausente y de todas formas vino al ATP de Santiago. En parte por compromisos comerciales, pero también por el cariño que dice siempre ha recibido del público chileno.
“No me lo quería perder”, reconoció en diálogo exclusivo con En Cancha. “Tengo mucha gente conocida y la gente de Chile cada vez que vengo me trata muy bien”.
Conocidas las diferencias que hay entre ambos países, Coria cree que parte de este vínculo podría explicarse por la huella que su hermano, Guillermo, dejó entre los fanáticos criollos. Famoso por celebrar sus triunfos con el gesto de Marcelo Salas, fue campeón del Chile Open en 2001, cuando se jugaba en Viña del Mar.

En sus últimas dos participaciones en el ATP de Santiago, le tocó enfrentar a jugadores locales -en 2024 perdió ante Nicolás Jarry y el año pasado le ganó tanto a Tomás Barrios como a Alejandro Tabilo- pero de todas formas asegura que eso no afectó su relación con el público.
“Mostraron mucho respeto, así que siempre agradecido por el cariño que recibo”, confesó.








