
Stan Wawrinka es uno de los mejores tenistas de las últimas décadas, uno de los pocos que logró romper el dominio del “Big Three” (Djokovic, Nadal y Federer) ganando tres títulos de Grand Slam. Ahora, a los 41 años y fuera del top 100, el suizo ya anunció que esta será su última temporada y, por ende, cada torneo en el que participa se torna como una despedida, una estación menos en su camino del adiós.
Eso ocurrió esta mañana en el Masters 1000 de Montecarlo, donde estuvo a punto de hacer lo imposible y darle vuelta un partido que parecía perdido al argentino Sebastián Báez.
El trasandino ganaba por 7-5 y 5-1 por primera ronda... hasta que Wawrinka comenzó una remontada épica, con dos quiebres de servicio que le permitieron emparejar el marcador en el segundo set, ante el apoyo de todo el público en el Court Central.
Sin embargo, Báez reaccionó a tiempo para llevarse esa manga por 7-5 y, así, el partido. Y clave en su reacción fue un chileno: Gonzalo Lama.
El “León” es desde hace varios meses uno de sus entrenadores y se le vio muy activo en las tribunas cuando su pupilo veía que se le escaba el triunfo. “Enfocado, enfocado... lo demás es música. A romper todo”, fue su mensaje en el momento oportuno, y que a la luz de los resultados claramente sirvió.

Con la derrota consumada, Wawrinka recibió un breve homenaje de la organización de Montecarlo -torneo que ganó una vez, en 2014- y también de su verdugo, quien lo aplaudió de pie.








