
Una década en la elite, 24 títulos y tres finales de Grand Slam jugadas, y perdidas. Esas eran las credenciales que posicionaban a Alexander Zverev como uno de “los mejores tenistas de la historia” que jamás ganó uno de los cuatro Majors. Pero eso ya se puede tachar de su resumen.
Este domingo, en un partido lleno de nervios, el alemán por fin pudo saldar su deuda y, a los 29 años, coronarse como nuevo campeón de Roland Garros.
Pese a llegar como gran favorito, lo de hoy no fue sencillo. Por un lado, el italiano Flavio Cobolli no le iba a ser fácil la tarea. Y por el otro, los mismos nervios de Sascha le jugaron en contra a ratos.

Tras arrancar con todo, Zverev quitó el pie del acelerador y no eran pocos los que creían que otra vez se le escaparía el gran premio. Como ya le ocurrió en las finales del US Open 2020 ante Dominic Thiem, Roland Garros 2024 contra Carlos Alcaraz y Australia 2025 frente a Jannik Sinner... todas derrotas.
Pero ahora no se le iba a negar y terminó desplomándose en la arcilla parisina, tras ganar por 6-1, 4-6, 6-4, 6-7 y 6-1 en más de cuatro horas de batalla, contra un rival que nunca se rindió pese a terminar con problemas físicos.









