Héctor Jona y José Cabero no deberían dirigir en el fútbol profesional chileno desde hace años. Pero como tampoco hay muchos más, los equipos quedan expuestos a las incompetencias de ambos.
Hace largo rato que José Cabero Rebolledo es de los peores árbitros de Chile.
Si a Cabero le dan la responsabilidad de “dirigir” desde el VAR, es por algo. Debe pensarse que hay menos opciones de equivocarse, ya que pueden ver repetidas las jugadas, al menos, diez veces.
Pero si además en el campo de juego el que dirige es el peor de todos, Héctor Jona Gamboa, la probabilidad de que el arbitraje sea desastroso es absoluta.
Pues bien, la nefasta dupla Jona-Cabero no tardó más de un cuarto de hora en demostrar su ineptitud en el partido de O’Higgins-Audax Italiano.
Penal a favor de O’Higgins, por mano clarísima e indiscutible de Yahir Salazar. Tan así fue que Jona la vio y no debió intervenir el VAR, lo que no es poco para Jona, que suele necesitar ayuda para todo cobro complejo.
Pero fue en la ejecución del lanzamiento penal donde Cabero Rebolledo exhibió su total ceguera referil -y hasta sospechosa conducta.
Pese a que el portero Ahumada detuvo el penal de Romero lícitamente, como demuestra la imagen, el impresentable juez a cargo del VAR llamó a Jona Gamboa por el intercomunicador, para avisar que estaba revisando la jugada.

Luego de más de un minuto, en una determinación oscura, llamativa y francamente tendenciosa, Cabero Rebolledo comunicó que, según él y solo él, Ahumada había despegado el pie de apoyo de la línea de gol y que se debía reiterar el lanzamiento.
Como es lógico, el descriteriado de Jona Gamboa, quien durante la ejecución no había visto nada, como suele suceder en la mayoría de las jugadas, decidió reiterar el lanzamiento.
Solo hay que esperar ahora que Roberto Tobar revise la jugada y determine sanciones, si es que le avisan que se cometió un error de proporciones, porque seguramente a la hora del partido estaba haciendo sobremesa.
En todo caso, sabiendo el lamentable estado del arbitraje chileno, lo más probable que el incompetente de Jona Gamboa y el inútil de Cabero Rebolledo, salgan libres de culpa y sigan cortándola con cincel el próximo fin de semana.
Ya nos acostumbramos: con los errores arbitrales, en Chile paga Moya.