
Fin de año, comienzos de otro. Ya está en los libros 2025 y el planeta fútbol internacional le da la bienvenida a 2026; una temporada clave, por lo demás, ya que este será año de Copa del Mundo, la fiesta máxima.
Periodo clásico entre la Navidad y el Año Nuevo, en que poco y nada pasa. La gran mayoría de las ligas se va de parón, fechas FIFA no hay y la atención del futbolero se centra más que nada en el comidillo de los mercados de fichajes. El invernal en Europa; el veraniego y más intenso, por estos lados.
Solo en Inglaterra, donde el fútbol no para ni de broma, la acción ha seguido su marcha, con partidos tanto en la Premier League, como en el Championship. Se jugó el 30 de diciembre, también el 1 de enero y, este fin de semana las respectivas ligas siguen un desarrollo normal.
Pero hay otro polo de atracción que se encuentra en pleno desarrollo. Y no es uno menor, ya que paraliza a todo un continente y, más encima, es el torneo oficial de Selecciones de una de las seis confederaciones que componen la FIFA. Aunque en el sur del mundo poco y nada se sepa, hoy es la Copa Africana de Naciones la que concentra toda la atención del fútbol de combinados nacionales alrededor del mundo.
AFCON, un torneo más antiguo que la Eurocopa
La Copa Africana de Naciones, o la AFCON como se le conoce a nivel global, es la máxima instancia para selecciones en la CAF. Se trata de un certamen lleno de historia y que incluso se disputa desde unos años antes que su símil en el Viejo Continente, la mundialmente famosa Eurocopa.

En esto de los torneos de confederaciones, la reina indiscutida es la Copa América de la Conembol, cuya primera edición data DE 1916; un torneo centenario, inigualable. Luego, en orden de antigüedad aparece la Copa Asiática, el certamen de la AFC, que se juega desde 1956. Solo un año después vio la luz el primer torneo de naciones del continente africano. Por lo tanto, historia tiene de sobra.
Europa apareció en el mapa con su torneo continental recién en 1960 y, para cerrar esta tendencia, aparecen la OFC (1973) y la Concacaf, que tiene a la Copa Oro como campeonato emblema, en juego desde 1991 (antes, eso sí, se disputaba la Copa de Naciones, desde 1963).
La Copa Africana 2025, la edición 35 del certamen, arrancó el 21 de diciembre del año y tiene fecha de término el próximo 18 de enero. Seis grupos, de cuatro integrantes cada uno, en que los dos mejores de cada llave, más los cuatro mejores terceros, clasifican a octavos de final. Cuadros poderosos en la lid, como el anfitrión Marruecos, Nigeria, Camerún, Egipto o Túnez; otros, mucho menos conocidos, como las Islas Comoras, Botsuana o Sudán. Todos, en busca de quedarse con el título que hoy está en manos de Costa de Marfil, vencedor de la edición 2023.
Egipto, el rey de la Copa Africana de Naciones
En sus 68 años de historia, la Copa Africana de Naciones ha vivido mil y una anécdotas. Países que la han ganado con nombre distinto, por ejemplo, como el Congo-Kinshasa en 1968 y como Zaire en 1974. O, sin ir más lejos, Egipto, el país más laureado en la historia de este torneo (1957, 1959, 1986, 1998, 2006, 2008, 2010), que conquistó el cetro del ’59 bajo el concepto República Árabe Unida, equipo que conformaba junto a Siria.
También, la AFCON ha sido reflejo a lo largo de la historia de la situación sociopolítica que por tantos años ha marcado al continente africano. Lo ocurrido en 1957 es prueba de ello: primer torneo, solo cuatro equipos participantes, Egipto, Etiopía, Sudán y Sudáfrica. En definitiva, el elenco sudafricano fue descalificado del certamen por no presentar a un plantel multirracial. De hecho, ese país estuvo marginado de la Copa de África por prácticamente cuatro décadas producto del Apartheid.
La FIFA la expulsó definitivamente en 1976 y la readmisión ocurrió recién en 1991. Por eso y mucho más el título obtenido por los Bafana Bafana en 1996 y en casa, ante el júbilo de Nelson Mandela, es una de las coronaciones más recordadas de la historia.

Otros políticos fundamentales del siglo XX también escribieron historias con la Copa Africana de Naciones. El aborrecible dictador de Zaire Mobuto Sese Seko (el mismo que llevó la pelea de Alí vs. Foreman, el Rumble in the Jungle, a Kinshasa) dispuso personalmente de su avión presidencial para que el equipo campeón regresara al país, tras proclamarse en 1974 en El Cairo.
También, el libio Muamar el Gadafi, quien gobernó a sus anchas esa nación por 42 años, quiso darle su tarascón a la Copa y la organizó en 1982 (campeón Ghana por penales sobre los locales). Claro que la idea de ese líder supremísimo no era otra que divulgar la filosofía de su Libro Verde, el manifiesto sobre las formas de gobierno que él consideraba perfectas.
¿Por qué Marruecos y por qué en estas fechas?
Marruecos vive, en los últimos años, un verdadero auge. Producto de un revolucionario plan gubernamental de fomento, el país del norte de África se ha transformado en potencia en todos los niveles: cuarto en el Mundial de Qatar 2022, campeón del Mundial Sub 20 jugado el año pasado en Chile, clasificado al Mundial Femenino de Australia/Nueva Zelandia 2023 (país árabe, principalmente islamista).

No fue extraño, entonces, que albergara el principal evento del continente. Claro que la designación del anfitrión no fue instantánea. La AFCON 2025 se suponía que iba a ser en Guinea, pero luego de inspecciones que constataron que el país no había cumplido con el cuaderno de cargos, se abrió un nuevo proceso de postulación, del cual salió vencedor Marruecos.
De las 54 naciones existentes en África, 52 comenzaron el camino para participar en la fase final. Eritrea y Seychelles fueron los únicos dos países que se restaron. Comenzó entonces el camino clasificatorio, el cual estuvo compuesto por una fase preliminar y otra de grupos, de la cual salieron los 24 participantes. La ruta inició el 20 de marzo de 2024 y finalizó con la última jornada grupal, el 19 de noviembre.
No deja de llamar la atención la fecha en que se decidió realizar el torneo. Justo en un periodo festivo de fin de año es muy poco acostumbrado realizar un certamen de estas características. Debido a que en la fecha habitual de junio y julio la FIFA realizó el Mundial de Clubes, a la CAF no le quedó otra que hacer el torneo, que tiene carácter bienal, en tan poco acostumbrado momento.
Ya finalizó la fase grupal. Los clasificados a octavos fueron Marruecos y Mali (Grupo A); Egipto y Sudáfrica (B); Nigeria, Túnez y Tanzania (C); Senegal, Republica Democrática del Congo y Benín (D); Argelia, Burjina Faso y Sudán (E); Costa de Marfil, Camerún y Mozambique (F). En contrapartida, ya quedaron en el camino en la primera ronda Comoras, Zambia, Angola, Zimbabwe, Uganda, Botsbuana, Guinea Ecuatorial y Gabón.
Comenzó la ronda de los 16 mejores ayer, con los triunfos de Senegal sobre Sudán y Malí sobre Túnez y la acción continúa este domingo, con los choques Marruecos vs. Tanzania y Sudáfrica vs. Camerún.
¿Estrellas? Muchas, como el senegalés Sadio Mané, el egipcio Mohamed Salah, el nigeriano Victor Osimhen, el argelino Riyad Mahrez o los locales Brahim Díaz y Achraf Hakimi; cracks.
Un torneo con condimentos muy especiales, legendario, con una tradición inmensa y que ha transitado su camino, sin importar cuán convulsa esté la situación en el siempre frágil ecosistema sociopolítico africano.
AFCON 2025 está en pleno desarrollo y, apenas a la vuelta de la esquina, aparece la edición 36, que organizarán en conjunto Kenia, Uganda y Tanzania. Hasta entonces...









