Llegó al fútbol chileno en 1997, como un argentino más que venía a reforzar a los clubes nacionales. Lo hizo a Provincial Osorno, cuadro que en esa época era un habitual en la Primera División. Pero el caso de Héctor Hernán Caputto Gómez (San Andrés de Giles, 6 de octubre de 1974) fue diferente: no solo permaneció por mucho tiempo por estas canchas, sino que decidió quedarse en Chile, echar raíces acá y, en definitiva, transformarse en un chileno más.

Hoy, a casi tres décadas de su arribo, Caputto es un DT reconocido en nuestro medio. Dirigió en Selecciones menores con bastante éxito (dos clasificaciones mundialistas consecutivas en Sub 17, en 2017 y 2019), tuvo que salir a apagar incendios en una Universidad de Chile que coqueteaba con el descenso y ahora, a los 51 años de edad, le llega el gran desafío de dirigir al campeón vigente, Coquimbo Unido.

Desde su pueblo natal en Argentina, donde se encuentra visitando a familiares, recibe el llamado de En Cancha Prime, para desglosar en detalle su carrera futbolística. El Hernán Caputto jugador y el Hernán Caputto técnico, en esta charla a fondo.

La historia comienza con llegada al medio chileno: “Yo jugaba en Tigre, en Argentina, y vinieron a verme. El club no estaba pasando un buen momento en esa época y cuando llegaron a comprar mi pase me dijeron ‘te vamos a llevar a Chile, ¿conoces Chile?’. De Tigre respondieron que me vendían sí o sí, aunque no conociera, porque necesitaban los recursos para el club. Y así fue…

-¿Y cómo lo tomaste?

Yo, joven, 21 años, a esta aventura ¡vamos nomás! Llegué a Osorno, que no conocía, y la verdad es que la pasé fantástico; siempre me trataron muy bien. Ahora, el 3 de enero de 2026, cumplo 29 años con mi señora, con quien hicimos familia en Chile. Como siempre digo: logré mantenerme, porque si eres extranjero tienes que andar bien, porque si no te devuelven al otro día. No me gusta hablar mucho de mi carrera, pero me fue relativamente bien, dentro de lo que podía dar y por eso me mantuvo mucho tiempo como futbolista y hoy ya como entrenador.

-Hoy se te asocia mucho con el entrenador, pero hiciste una carrera bastante larga como jugador. ¿Alcanzaste a coincidir con Marcelo Espina en Platense?

No coincidí con Marce, pero su papá, Marcelino, Cacho Espina, quien falleció hace muy poco, fue mi entrenador durante casi cuatro años, en las divisiones inferiores de Platense. Lo tuve en reserva. Cuando a mí me subieron al primer equipo, él ya estaba jugando en México y después de ahí se fue a Colo Colo. Llegó unos dos o tres años antes que yo. Pero tengo una relación fantástica con él, principalmente por esto. Cacho fue muchos años mi entrenador.

-Firmas en Osorno y ahí comienza tu carrera en Chile. ¿Cuáles son las grandes estaciones de ese recorrido por los clubes nacionales?

Principalmente, donde pasé más años. Evidentemente, Osorno, que fue el lugar donde llegué, una ciudad muy cálida, linda, aunque llovía muchísimo en esa época; ya en verano te llovían los 25 días del mes. Luego, cuando llegué a Unión Española, sentí que el cambio fue grande. Es un club que quiero mucho y al final me quedé cuatro años en la Unión. Me tocó salir campeón, subir de la B a la A, que le había costado tanto. Hicimos un campañón todo el año y después, en Primera, también tuve buenas campañas. Mi hija era chica y entraba conmigo al estadio, entonces, esos recuerdos son muy gratos. Y, finalmente, independiente de los otros clubes donde estuve, la U. Esos fueron los clubes que me marcaron: Osorno, Unión y la U…

-¿Especial llegar a Universidad de Chile?

También estuve cuatro años, los últimos como futbolista. Son clubes que tienen mucha identidad y también salí campeón, de Primera División. Jugar Copa Libertadores, Sudamericana, ese tipo de cosas siempre quedan. Cuando me nacionalicé y estuve en la U jugué poco, pero también era parte de un crecimiento, de tener la posibilidad de ir a jugar a un equipo grande, la magnitud que tenía. En definitiva, la llegada al país, a Osorno; la consolidación, en Unión, llegar a Santiago además, desde el sur, y al final, Universidad de Chile. Esos son donde más trascendí…

El hoy entrenador de Coquimbo Unido, en su época de jugador de Universidad de Chile.
Hernán Caputto.El hoy entrenador de Coquimbo Unido, en su época de jugador de Universidad de Chile.

El chileno Hernán Caputto...

-¿Por qué te quedaste en Chile? Porque ya has vivido más por acá que en Argentina…

Claro, ya llevo más de la mitad de mi vida en Chile. Yo creo que por la calidez que me dio el país, por la oportunidad de trabajo, sin dudas. También, como familia nos formamos en Chile, con mis hijos…

-¿Chilenos?

Mi hija, la primera, fue “engendrada” en Osorno, pero nació en Argentina, en mi pueblo, San Andrés de Giles. La conocí después, porque justo era época de fútbol y se había parado la actividad, por la primera huelga de futbolistas, en 1997. Al mes estaba ella en Chile, así que tiene la nacionalidad y todo. Luego, todos chilenos.

-¿Te sientes chileno íntimamente?

Sí, porque la nacionalidad fue una elección. Ya van a ser 21 años desde que me nacionalicé en 2004, tener hijos en Chile, seguir con trabajo y aparte que tuve la posibilidad de ser entrenador de Selección y eso no es fácil para un extranjero de esencia. Te adoptan, de alguna manera para eso. Estuve casi diez años en Selecciones juveniles, algo que valoro muchísimo.

-En tu currículum como jugador también aparece Indonesia. ¿Un choque cultural muy grande?

Fue una experiencia increíble. Estaba en Puerto Montt en esos momentos y Sergio Vargas, que estaba jugando por allá, habló conmigo. Me dijo que se iba a ir, que estaba la opción de que yo cubriera su puesto, económicamente servía y así fue el traspaso de poder. De alguna manera, fue una linda experiencia conocer, pero le dio más valor al lugar donde yo estaba. Pensé “si voy a estar lejos de mi familia, no sé si valga la pena tanto”. Alcancé a estar casi tres meses, nada más. Me trataron bien, ningún problema, pero lo tomo como eso, una experiencia. Una locura, eso sí, por llegar a un país de superficie muy chica, pero con casi 300 millones de habitantes, una ciudad como Yakarta, al principio, con 40 millones. Luego me fui a Sulawesi, que es una isla y, también, había muchísima gente y fervor por el fútbol, pero sentía que me iba a costar llevar para allá a todo mi entorno familiar.

-¿Te sentías algo “marciano” en un lugar así?

¡Ja! No sé si sea esa la palabra, pero era un país que estaba en pleno desarrollo futbolístico, mejorando a pasos agigantados, ya hace poco se hicieron ahí Mundiales incluso. Fue una muy buena experiencia y la agradezco mucho. Me dio crecimiento y la posibilidad de conocer el Sudeste Asiático, que es un lugar difícil de poder estar. Pero en definitiva, valoré el lugar donde estaba y el entorno familiar, que es importante.

La U: ¿cómo apagar un incendio por zoom?

-Llegas al arco de la U en un momento muy particular. Por una parte, se iba Johnny Herrera; por otra, se consolidaba Miguel Pinto. Dos referentes en el puesto. ¿Cómo asumiste ese desafío?

Lo tomé como un desafío muy lindo. Yo estaba en esos momentos en San Felipe, me llamaron Sergio Vargas con Gustavo Huerta, porque se había ido también José Fernández, arquero boliviano. Él llenaba cupo de extranjero y yo no y, al mismo tiempo, le estaban dando espacio a Miguel. Además, estaba lo de llegar a un equipo grande y lo que hice fue fortalecer a Miguel, que hizo los mejores años de su carrera. Yo iba por seis meses y me terminé quedando por casi cuatro años. El hecho de estar en competencias internacionales y el día a día en un club tan masivo, en una etapa de mi vida, además, con 32 años, en que uno piensa diferente. Ya también había hecho el curso de preparador de arqueros. Son cosas que uno piensa, después de cierta edad.

Plena pandemia y al DT le toca asumir en el banco de la U. Foto: Agencia Aton.
Hernán Caputto.Plena pandemia y al DT le toca asumir en el banco de la U. Foto: Agencia Aton.

-Tu llegada a la U, luego de estar al mando de las Selecciones menores, fue a apagar un verdadero incendio. El equipo amenazado por el descenso… ¡Qué primera experiencia como DT titular!

Llegué a hacerme cargo de todas las divisiones inferiores de la U, del fútbol formativo, con mi grupo de trabajo y con cierta experticia en Selecciones para darle al club. En ese momento, era muy importante el proyecto, me gustó y me dejaron implementar la metodología. Muy rápidamente, al mes y medio, me hablaron porque destituyeron al entrenador (Alfredo Arias) y que de manera interina agarrara al equipo. No estaba muy de acuerdo, pero el cariño que uno tiene y la responsabilidad me llevaron a hacerlo. Los resultados fueron positivos y eso hace que uno crea también en esas posibilidades que a veces se presentan. A veces uno no se da cuenta del lugar o del momento, uno cree que es la posibilidad de dirigir al equipo donde también me tocó jugar, que no es habitual que se dé. Lo tomé con responsabilidad y fui para adelante.

-Aparte de lo complicada que estaba la U, era un momento muy delicado en lo social también en Chile. Sin ese ambiente, ¿crees que se hubiera podido trabajar mejor, que las cosas habrían sido más sencillas?

Puede ser. Lo que sí digo es que el estallido trajo muchas cosas complicadas a nivel social. Hoy lo veo desde el punto de vista futbolístico y fue complicado para nosotros. Después vino la pandemia, que se juntaron dos cosas. Para el mundo fue la pandemia; para nosotros, el estallido y la pandemia, muy cerca ambos. Para mí no fue fácil ser entrenador de un club como Universidad de Chile y tener que estar dirigiendo a un grupo de futbolistas por zoom. Para todos fue difícil, pero para mí que eran mis primeros pasos, la dificultad fue mayor, teniendo en cuenta que había futbolistas de nivel de Selección, es más complicado comprometerlos en cosas del juego, del entrenamiento y demás, pero en este caso era que entraran a un zoom y que ahí experimentemos todos lo que era entrenar de manera virtual.

-¿Cómo era entrenar a un plantel por zoom?

Muy difícil, si bien el club generó la posibilidad de que todos tuvieran máquinas en sus viviendas, a través de un convenio con el gimnasio que proveía esos implementos. No era fácil, porque al final nos estábamos viendo ahí individualmente, “hola, qué tal, estás entrenando”, pero era para mantenerse y no sabíamos cuánto iba a durar. Fue raro, pero una gran experiencia para todos, porque fue experimentar la realidad.

-¿Cómo mantienes la atención?

Siempre hablo de la lealtad, del compromiso del futbolista, del respeto al cuerpo técnico para que lo logren, porque la verdad que era muy difícil. Increíble. Lo tomo como algo difícil, largo, pero que sacamos adelante.

-Ahí en la U te tocó lidiar con muchas figuras de mucho peso, Montillo, Beausejour... ¿Cómo enfrentabas eso, siendo que se trataba de tu primera experiencia como DT adulto?

Creo que intento y sé manejar muy bien los recursos humanos. Nunca tuve un problema con un futbolista ni pretendo tenerlo. Trato de ser lo más frontal posible y cuando me equivoco, corrijo. Los jugadores quieren que siempre les digas la verdad, independiente si es que duele o no y que los valores a todos, jueguen o no, y eso los futbolistas lo agradecen. Esa es mi conducción. Mantener a tu staff en el club y a los jugadores en armonía y cohesión eso es lo que realza a un equipo. Siempre intenté tener esa esencia como entrenador, sea o no la U.

-¿Pero difícil manejar figuras?

Sin dudas, porque los egos de los futbolistas son diferentes. Pero no es algo que me complicó ni que me complica. Detrás de un ego hay escondida una gran persona. A veces la gente lo ve en lo cotidiano, pero no lo conocen en el día a día. Yo sí tengo esa oportunidad y cuando veo eso digo: “Qué buen muchacho”.

El técnico con el buzo de la U. Foto: Agencia Aton.
Hernán Caputto.El técnico con el buzo de la U. Foto: Agencia Aton.

Consolidación en planteles adultos y el desafío del campeón

-Vas a Ñublense y fue un paso complicado en tu carrera. La gente todavía reclamaba por la salida de Jaime García y te fuiste de manera bastante polémica también.

Son aprendizajes que uno toma como entrenador. No como desafíos ni oportunidades. La ocasión de dirigir en Primera División, en un club que está bien desarrollado, con un buen complejo deportivo. Pero uno a veces no ve a los lugares donde llega y lo que puede ser. No fue muy grato el estar, pero disfruté. El término también me dio mucho aprendizaje, de como uno debe respetar al colega y al futbolista. No es nada que el tiempo no cure, pero en este ambiente debe ser más rápido. De ahí estuve un tiempo sin entrenar, porque creía que debía esperar esa oportunidad de Primera División, más allá de esperar al fútbol joven y apareció lo de Copiapó. Otro desafío, con siete partidos para salvar el descenso, lo cual no logramos, pero pudimos mostrar nuestra manera de trabajar y eso nos dio la posibilidad de seguir. El presidente me pidió que siguiera y agradezco haberme desarrollado un año entero en un equipo, que hasta ahora no lo había podido lograr.

-Y confirmaste que la Primera B es un torneo complicadísimo...

Durísimo, muy competitivo. Hicimos un muy buen torneo, siempre dentro de los cuatro primeros. Fuimos el equipo que estuvimos más en la punta, pero en el momento en que debimos ser más contundente, ante la U de Conce, perdimos y, nada, te quedas con el desarrollo bueno que hiciste y que muchos futbolistas llegaron a sus máximos rendimientos.

-Ahora llegas a hacerte cargo del campeón chileno. Palabras mayores...

Lo tomo en un muy buen momento de mi carrera. Es una gran oportunidad. Ya me tocó estar ahí, conocer el club, las instalaciones. Empezamos ya la pretemporada, porque tenemos desafíos importantes, como la Supercopa que es ahora el 21 de enero. Saben cómo trabajo, me demostraron que me quieren y que valoran mi trabajo. Voy a retribuir eso con trabajo y, ojalá, con los resultados.

-¿No asusta un poquito el desafío?

No. Yo ya conté mi historia, cómo fui y siempre he buscado desafío, oportunidades, en diferentes clubes, en las Selecciones. Entonces, lo tomo como un lindo desafío. Estoy en aprendizaje constante, todos los días voy aprendiendo cosas y me gusta ponerlas al servicio del lugar donde estoy. Siento que es un club que me representa en valores también: la entrega, el coraje. Fuerza y Coraje, lo que dice en su emblema, equipos que son capaces de siempre luchar.

Nuevo técnico de Coquimbo Unido. Foto: Agencia Aton.
Hernán Caputto.Nuevo técnico de Coquimbo Unido. Foto: Agencia Aton.

-¿Cuál es el plan para enfrentar la reestructuración del plantel? Porque se van figuras importantes…

Ya se está intentando reestructurar. Hay algunos que salieron, otros que no, de manera pública, pero lo más importante es que el equipo siga con la solidez que ha mostrado, con ese equipo fuerte, que se nota más allá de lo futbolístico. Y eso es lo que voy a intentar continuar. Uno cuando ve cosas fuertes y buenas en un equipo, tiene que continuarlas. A veces los entrenadores queremos hacer borrón y cuenta nueva, pero yo creo que no, que hay una manera de jugar, que hay que seguirla y mejorarla. Hay algo muy sólido, que es el trabajo en equipo y hay que fortalecerlo.

-¿Cómo vas a armar el plantel?

En comunicación directa con los dirigentes…

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