
Pasarán los años y en el fútbol chileno se seguirá hablando del Coquimbo Unido 2025 y su impecable título. No solo porque haya sido la primera corona para el Pirata, sino también porque los números fueron asombrosos.
En el mando técnico del equipo que sorprendió a todo Chile la temporada pasada, Esteban Eduardo González Herrera (Santiago, 22 de mayo de 1982), DT que también quedó en el registro histórico, debido al espectacular desempeño filibustero.
Es justamente el Chino González quien llega a los estudios de En Cancha, como invitado estelar de Mario Salas en el podcast Área Técnica, donde los entrenadores de nuestro fútbol se juntan para hablar de tácticas, estrategias y más.
Sus inicios en el fútbol, el amor por Deportes Concepción y la hazaña de Coquimbo Unido, entre otros temas abordados por Esteban El Chino González.
Los comienzos de Estaban González
-¿Cómo fue tu debut como jugador profesional?
En 2001, con Deportes Concepción, tuve la oportunidad de debutar con el profesor Fernando Cavalleri, que también dirigió a Coquimbo Unido, así que desde entonces ya había una conexión. Antes, estuve un par de años con Óscar del Solar, con Carlos González. Me lesioné, pero pude debutar. Fue contra Santiago Wanderers, en Valparaíso.

-Alternabas, en ese entonces. No consolidado todavía.
Exacto. Pero el año anterior, estuve con Óscar Garré, en el equipo que clasificó a Copa Libertadores. Hice todo el año en el plantel y yo jugaba en la Juvenil, que salimos campeones. Tuve una lesión importante la última parte del año, así que no jugué. Al año siguiente, ya me incorporé.
-¿Por qué en Deportes Concepción? Porque en el Biobío hay muchos clubes…
Empecé en la escuela de fútbol de Huachipato, que en ese minuto era lo máximo en el fútbol joven. Concepción no tenía escuela de fútbol, pero con la Copa Libertadores (de 1991) provocó un boom tan grande que todos queríamos ir a jugar a Deportes Concepción de niños. Entrenábamos en Nonguén, donde mismo lo hace el equipo actual, claro que ahora ha crecido un poco más. Tiene cancha sintética, antes era de tierra. Hincha de Deportes Concepción, así que apenas se dio la posibilidad, mi papá me llevó.
-Corazón lila, entonces…
Siempre lila.
-Y al año siguiente, difícil, ese 2002…
Muy difícil, porque Concepción venía sufriendo problemas económicos, así que tomaron la decisión que no habría muchas contrataciones. El equipo que había sido campeón en 2000 tenía que ser la base del fútbol profesional 2002. Para nosotros, era linda experiencia, pero también uno necesita jugadores de trayectoria. Eran muy pocos los que había y, lamentablemente, terminamos con un muy mal año y descendimos. También estuvo el paro de futbolistas, en que a nosotros nos tocó con Colo Colo. Un problema bastante grande, algunos chicos salieron a la cancha, otros no. En ese minuto, había problemas entre el Sindicato y el torneo y lamentablemente no nos salvamos por esos tres puntos que perdimos en ese partido.
-¿Cómo fue esa experiencia del descenso?
Dura, muy dura. Uno está empezando, sobre todo cuando es joven, no se sabe lo que pasará en el futuro. Pero, la verdad, toda esa experiencia me ha servido muchísimo. Esos malos ratos, malos momentos, te hacen madurar como jugador. Al año siguiente me tocó seguir en Primera B y me llegó una oportunidad grande para saltar a Cobreloa. Pero uno, en las malas, como jugador va generando un carácter importante, para proyectarse después como jugador también.
El Chino González crece en el fútbol chileno
-Y en Cobreloa te cambia la vida…
Sí. Pasar de Primera B en 2003 con Deportes Concepción al equipo bicampeón en ese tiempo…
-Estaba Nelson Acosta en ese tiempo…
Nelson, luego va Fernando Díaz a ese equipo y después regresa Acosta para el torneo Clausura y lo terminamos ganando con él. Linda experiencia, porque estaba prácticamente toda la Selección Chilena de ese tiempo. Nelson Tapia, Rodrigo Pérez, Luis Fuentes, Juan Luis González, Mauricio Dinamarca, Patricio Galaz, un tremendo equipazo.
-Jugaste Copa Libertadores con Cobreloa, ¿no?
Sí. Nos tocó en el grupo Liga de Quito Sao Paulo y Alianza Lima. Muy buenos equipos. Jugamos en el Morumbí, con estadio repleto…
-¿Alguna anécdota? ¿Te acuerdas de algo en especial?
Estaban Luis Fabiano y Rogerio Ceni en ese equipo. Después, cuando nos tocó jugar contra ellos con Huachipato (Copa Sudamericana 2014) todavía estaba Rogerio Ceni y cambié camiseta con él. Diez años después.
-Después, de vuelta a Conce (2005). ¿Seguían los problemas económicos?
Sí. Te pagaban al principio, después pasaban dos meses y no te pagaban. En el fondo, la formación siempre fue así para uno que tiene un cariño especial. Dices “ya, se va a solucionar. Vamos a salir de esto”. El jugador, con una nobleza muy grande, siempre está a disposición para que todo resulte.
-Palestino, Puerto Montt, Rangers, Ñublense… Pero me quiero detener en Unión Española, en 2011…
Volví a jugar Copa Libertadores. Venía a un equipo que estaba en formación también. Me llevó Rubén Israel, un entrenador uruguayo. Al principio, estuvimos ocho fechas punteros, el equipo funcionaba muy bien. Había mucho plantel, harto recambio, una forma bien clara de jugar. Linda experiencia. Nos tocaron buenos rivales, pasamos llave en Bolivia, jugamos contra Vélez Sarsfield… Una Unión que era un gran equipo. Con ese equipo de 2011, le ganamos a la U de Sampaoli. Estuvimos siempre peleando y quedamos eliminados después con ellos en los playoffs.

-Y llegamos al año de Huachipato. ¡Buen año! Agarramos la segunda parte del año, en que nos tocó Copa Sudamericana…
Fue lindo. Pasamos tres fases. San José de Oruro y ganamos allá…
-¡Ja! Tengo buenas historias de eso, pero no las puedo contar acá… Después perdemos con Sao Paulo. En el de ida (Morumbí) perdimos 1-0 y, dentro de todo, la llave quedó abierta. Uno veía la jerarquía de esos jugadores. La vuelta fue 2-3… El estadio estaba hermoso. Esas cosas marcan.
Te marca, más allá del resultado. Había mucha gente, terminamos nosotros atacando. Por ejemplo, en Brasil hicimos un tremendo partido, con un hombre más. Atacamos, atacamos y atacamos; ellos llegaron una vez y nos hicieron el gol. Quedó la sensación que pudimos haber hecho mucho más en cuanto a resultado. En el partido de local, no sé si Huachipato ha vuelto a llevar esa cantidad de gente; yo creo que sí, pero fue muy lindo.
De la cancha a la banca: Esteban González se pone el buzo
-¿Cuándo decidiste convertirte en DT?
En ese minuto. Estaba estudiando educación física mientras estaba en Unión. Alcancé a estar dos años, después me voy a la U de Conce y hago el tercer año en la UNAB. Congelé para ir a Antofagasta y cuando vuelvo a Huachipato, a la zona, retomo. Me marcó tanto ese periodo en Huachipato por la forma de jugar; yo siempre lo digo, que tú me cambiaste la forma de ver el fútbol. Congelo educación física y me voy al INAF, que abrió ese primer año en Concepción. Fui la primera generación de INAF Concepción. Allí empecé a estudiar, inmediatamente. Lo decidí en ese periodo.
-¿Tu primera experiencia en el fútbol fue en Deportes Concepción?
A ver. En el primer año, estuve en la escuela de fútbol de Quillón. Tengo mi casa allá, cerquita de Concepción. Iba a trabajar a la Muni y me quedaba en mi casa…
-¿Te retiras como jugador?
Sí, pero falta O’Higgins. De Huachipato me voy a O’Higgins, seguía estudiando y en ese minuto desafilian a Deportes Concepción. Entonces, el paso siguiente para mí era pasar de O’Higgins a Deportes Concepción y hacer la vuelta completa. Pero por la desafiliación, cuando estaba en tercer año de INAF. Tuve un par de ofertas de equipos de Primera y decidí no seguir jugando. Termino de estudiar ese tercer año, en 2017, en Quillón, a 40 minutos de Concepción. Me hago cargo de la Sub 15 y terminamos siendo campeones de la Copa de Plata. Como el Conce estaba desafiliado, iba a entrenar todas las mañanas con los chicos que quedaron, que era la Juvenil, los de 15, 16 años. Ellos entrenaban como plantel…
-¿Pero entrenaban como Deportes Concepción?
Quedaron botados ahí. Estaban Antonio Zaracho y Cristián Aguilera y dijeron “sigamos nosotros”. Y empezaron de a poquito, cinco niños, seis niños. Yo estaba allá en marzo, tenía que dejar a mi hija en el colegio y después me iba a entrenar con ellos. Se empezó a correr la voz que el Chino está entrenando en el Conce y se formó un plantel de 25 jugadores sin equipo, que eran todos del fútbol formativo de Deportes Concepción. Después, el Club Social empezó a reactivar todo y terminamos jugando un amistoso con 10 personas en las tribunas contra Osorno. Así empezó nuevamente la reactivación.
-El arraigo del Conce…
Así es. Termina ese año y yo volvía a mi casa, a Quillón. Suena el teléfono y me dicen que me querían ofrecer a mí el equipo, en caso de que participara en Tercera. Había dos opciones: volver a Segunda o a Tercera B. Si era a Segunda, yo jugaba; si era a Tercera, yo dirigía. Me llaman y me avisan que volvíamos a Tercera B. “¿Quieres dirigir? Pero me tienes que dar la respuesta inmediatamente”. Yo le pedí 15 minutos; lo conversé con mi familia, porque la decisión implicaba retirarse del fútbol para dirigir. No podía dirigir y después volver a jugar.
-Era el paso definitivo…
Pasaron los 15 minutos, tomé la decisión y vamos nomás. Comenzar en Tercera B, con todo lo que significa Deportes Concepción. O sea, lo que está viviendo ahora el club no lo desconozco, porque nosotros en Tercera terminamos el año con 30 mil personas. Al año siguiente, lo mismo. Sé que, independiente la división, es un equipo que tiene mucha gente, mucha presión. Si partía en Tercera B, con esa presión, podía entrenar en cualquier parte.

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-¿Y cómo es como escuela la Tercera B? Harvard, ¿no?
Hicimos pretemporada. Me conseguí Quillón, que como yo había trabajado en la Municipalidad, pudimos trabajar allá; una historia muy linda. Primer partido, termina y nos perdimos muchos goles, llegábamos por todos lados. 1-1. Se fueron todos y me quedé como 15 minutos sentado en la banca pensando. “Chuta, va a ser más difícil que lo que creo”. Pero muy linda experiencia.
-¿Y de ahí subiste? Porque esa era Tercera B…
La quinta división. Salimos segundos, luego de perder la final con Pilmahue. Pero ascendimos igual. Ese año fueron 38 partidos, así que siempre supimos que ni siquiera el partido 38 era el más importante, sino el con Rodelindo Román. Se jugaban tres fases: la primera, en Concepción, con todos los equipos de esa zona. Después, pasabas a una liguilla, con los mismos equipos, y luego te empezabas a encontrar con los de la zona norte y la zona centro sur. En eso, nos tocó con Rodelindo Román de Arturo Vidal. ¿Por qué era el más importante? Porque si perdías no tenías nada qué hacer, jugabas otro año en la división. Y si ganabas, jugabas por el ascenso. Lo ganamos, pasamos esa llave de Rodelindo, luego le ganamos a Ferroviarios y ascendimos. De ahí vino la final, con Pilmahue.
-Al año siguiente, Liguilla. ¿Te acuerdas?
Con Provincial Ovalle, Trasandino y Deportes Limache. Popín Castro ya estaba ahí, haciendo de las suyas. Muy buen jugador… Nos tocaron dos partidos de locales y el tercero de visita con Limache; le ganamos los dos seguidos y si ganábamos el tercero, subíamos de inmediato. Dos ruedas y, por puntaje, el que ganaba la Liguilla subía. Con seis puntos, si le ganábamos a Limache prácticamente estábamos listos. Perdimos ese partido 4-1 y Limache ganó todo el resto. Llegamos con 10 y 9 puntos al partido final, algo así. En Collao, repleto. En ese partido está la vida de Deportes Concepción. Empezamos perdiendo, estadio en silencio después del gol de Popín Castro, celebrando, a la barra. Lo empatamos, pasaron arriba, empatamos a dos y en el final les hicimos el tercero para ganar 3-2.
-¿Por qué dices que ese partido muestra la idiosincrasia, la historia, de Deportes Concepción?
Porque empezamos perdiendo. Cuando está toda la fiesta armada, empiezas perdiendo, te cuesta. Entonces, fue el resumen del torneo, porque había partidos complicados, trabados. Tenías que ganar, a estadio lleno, y vas abajo en el marcador. El jugador lo empieza a vivir distinto. Lo hicimos todo para empatarlo y, de repente, en una jugada, penal para Limache…
-Para ti, entonces, la gente del Conce representa el esfuerzo, la resiliencia…
Totalmente. Nuestro mensaje es que siempre teníamos que ir al frente, hacia adelante, porque Concepción había estado desafiliado. Yo te conté que, de a poco, nos habíamos juntado un grupo de jugadores a entrenar. Para poder jugar hicieron una rifa, en fin. En ese partido estuvo el resumen de los tres años hacia atrás, que tuvimos mucho sacrificio. Lo que siempre tuvieron claro los jugadores es que lo íbamos a ganar. Eso nos mantuvo de pie siempre y compitiendo.
-¿Algún jugador que recuerdes de esos tiempos?
Todos. Con esos jugadores, a la guerra…
-Llegas, entonces, a Segunda. Fútbol profesional…
2020 me voy de Conce. Después, los resultados siguieron siendo malos y me llaman. 2021, que ya había pasado un año desde que me había ido. Dije que no volvería a Deportes Concepción a vivir lo mismo. ¿Para qué? “Ya di el paso”… “Pero Esteban, te necesitamos”… Dije, perfecto, pero no iba de técnico, sino que de ayudante del entrenador que llevaran; yo podía ayudar, pero desde otro lado.
-¿Por qué tomaste esa decisión?
Porque no quería vivir lo mismo en el Conce, que es el club de mis amores. A lo mejor no tanto protagonismo, pero sí apoyando a la gestión, estaba trabajando también con los chicos Sub 15…
-¿Con qué técnico?
Óscar del Solar, que fue el mismo técnico que me había subido al primer equipo. Con él tengo un cariño muy grande… Él tenía su ayudante, que era Lucho Guajardo, así que yo era el segundo ayudante.
-¿No te causaba problemas? ¿Lo asumiste?
Sí, todo bien. Siempre dije, cuando estuve en 2018, 2019, que faltaba gente futbolizada, que no hable lo mismo. No que yo les diga algo y ellos me respondieran “ya, dale”. Que tuviéramos interacción, puntos de vista distintos, que viéramos cómo potenciar al Conce, poder subir con los pocos recursos. Yo estaba feliz ahora, porque estaba en mi casa, trabajando con los chicos de la escuela de fútbol. 10, 12 años. La idea era trabajarlos cinco o seis años, para que luego fueran la base del primer equipo, pensando en lo que pasa ahora. Había ciertas políticas que estábamos realizando, teníamos el proyecto completo. Me gusta el tema de ir proyectando, no solo el resultado. Lo diseñé solo en 2018 y 2019. Sabía que había que formar fútbol joven, ya lo teníamos armado. Que Concepción diera el salto, que no le costara subir de división. Eso fue hasta 2021, pero después no sigo en Deportes Concepción.
-¿Por?
Ya había tenido algunos problemas con la dirigencia por mi salida anterior, así que la relación no estaba muy buena. Entrenando con los niños, un día, los miro a los ojos y me hacía falta a mí ese brillo en los ojos. Tomé la decisión y renuncié. Pasó un mes, en que me dedicaba a mi escuela de fútbol en Conce, y me llamaron de Coquimbo…
-¿Cómo así que te faltaba el brillo en los ojos? Explícate…
Cuando uno ve a los niños jugar, los ve en su naturaleza y entiende que eso es disfrutar el fútbol. Me proyecté en esos niños y creí que me faltaba ese brillo en los ojos. Si bien iba a entrenar y estaba con la mejor disposición, me faltaba esa energía. Los niños me hicieron un click y dije que no podía decir. Llego a Coquimbo el 2 de agosto de 2022; salí el 1 de agosto de mi casa…

Un Coquimbo Unido que quedó en la historia
-El porcentaje de rendimiento es extraordinario… En 2024, asumiste para los últimos tres partidos. Pero antes, Fernando Díaz estuvo enfermo. ¿Cuántos partidos te tocó dirigir ahí?
No me acuerdo si siete u ocho. Del torneo los gané todos, pero también nos tocó la Sudamericana. Con Racing, con Sportivo Luqueño, entonces, hay varios partidos ahí entre medio.
-Pero, sacando la cuenta, sin contar esos partidos mientras Fernando estuvo enfermo, un 84 por ciento…
¿Tú me decías hace poco que Tercera B era Harvard? Totalmente. Llegar después a dirigir en Primera, los jugadores tienen una jerarquía, una calidad… Muchas veces, el jugador no solo aprende entrenando, sino también mirando. Uno le puede decir un par de cosas nomás y este grupo de jugadores entendía todo. Desde allí había una conexión muy grande. Uno les decía un par de cosas y ejecutaban bien
-¿Siempre has tenido esa buena recepción de parte de los jugadores?
Sí, inmediata. Es más, la primera vez que llego a Coquimbo noté una conexión inmediata con ese plantel. En 2023 lo mismo. Habíamos coincido con algunos en algún equipo, como por ejemplo en 2022 estaba Gonzalo Jara, que lo conozco desde Concepción. Entonces, así van llegando varios. Una conexión muy grande y se va generando algo muy lindo. Soy pro jugador; no me olvido que en algún minuto estuve en la cancha, sé lo difícil que es, que el futbolista hace muchos esfuerzos, que entra a jugar con alguna molestia. Ha habido una linda conexión con muchos.
-Esta campaña fue histórica… Ni en tus sueños…
Histórica. La he definido de varias formas, pero a eso voy… Quedo corto, esto no pasa. Uno trata de buscar. Mira, veamos las estadísticas. Uno gana tres partidos seguidos y buenísimo; ganas cuatro y ya es racha, ganas cinco y tremendo equipo. Lo que uno haga y lo que los jugadores hagan, resulta. Ojalá nunca despertar de este sueño.

-Si tuvieras que definir a tu equipo en un concepto.
Valiente. Un equipo atrevido, que tenía que romper esquemas, que tenía que rebelarse contra el sistema, futbolístico estoy hablando. Está en la insignia: Fuerza y Coraje; eso lo resume todo. Un equipo muy inteligente, que supo competir siempre, desde el primer partido. La enseñanza que nos dejó Racing, en 2024 en la Copa Sudamericana, que gran parte del equipo siguió, un 60 por ciento…
-¿Cómo así Racing?
Racing nos hace el gol, que lo perdemos 1-0. Se lo logramos empatar y lo anulan por el VAR. Hay dos reacciones en ese partido: inmediatamente, cuando les hacemos el gol, todos los jugadores de Racing se van encima del árbitro, ¡todos! Después de eso, Racing no llegó nunca más al arco nuestro. Entonces, llega un minuto que ellos no jugaron más y eso nos quedó marcado. Es la forma de cerrar los partidos, o sea competir a ese nivel internacional, que después Racing termina siendo campeón de la Copa… Hay cosas que hay que copiar y nosotros dijimos “¿sabes qué? Hay momentos en el torneo en que no se juega más” y no se juega más nomás. Los jugadores que vivieron ese partido y todo este proceso lo llevan muy asimilado.
-Y en eso te tienen que acompañar los líderes, ¿no?
Totalmente. Una cosa es lo que dice el entrenador y otra es el camarín y los liderazgos. Hay jugadores con una experiencia y liderazgo impresionantes. No solo el capitán, que lleva la jineta, pero hay cinco o seis líderes que fueron los que se transformaron en la columna vertebral.
-Considero que tu Coquimbo Unido tiene un legado, un ADN de campeón. Algo que lo tienen los equipos que se establecen como leyenda…
Más allá del tema táctico, hubo un tema emocional muy grande, mucha conexión. Trabajamos dos patrones: que el enemigo es el ego, los jugadores dejaron sus objetivos individuales por el colectivo y el obstáculo es el camino, no le hicimos el quite. Sabíamos que en algún minuto habría dificultades, al enfrentarnos a los tres equipos que siempre están con opciones de ganar. Siempre supimos competir y eso es lo más difícil. Esa convicción de ir para adelante, de no tener miedo. ¿Por qué no podemos ser campeones, pues? Siempre lo hablamos en la interna y nunca lo dijimos para afuera, pero saber que se puede. En una conferencia de prensa lo dije: el equipo que comenzó en Arica, en Copa Chile, fue el mismo que salió campeón; la única diferencia es que jugaron Johansen y Chandía y cuando salimos campeones Zabala y Waterman, pero fue el mismo equipo. Si conseguimos algo fue por el todo, porque cuando levantamos la copa, fue todo el plantel, no uno solo. Ese mensaje llegó. No fue fácil, pero muy gratificante. Lo que generó este equipo, nosotros quisimos que traspasara más allá del título y quedara grabado a fuego, primero en nosotros, y segundo en Coquimbo. Lo que vive la gente es hermoso.

El fútbol, bajo la lupa de Esteban González
-¿Qué opinión tienes del Campeonato Chileno? Sobre todo respecto de los continuos parones que tiene…
Me parece que es un buen campeonato. Nosotros utilizamos una planificación estratégica y siempre supimos que había recesos, así que fuimos trabajando por tramos. Llegar bien, por ejemplo, a los siete partidos que venían. Trabajamos momentos: en las últimas cinco fechas, el equipo campeón no pierde; lo hicimos en la primera rueda y, bueno, nos sobraron varias fechas. Sabíamos el tiempo de descanso, manejamos bien las cargas, no tuvimos lesionados muscularmente. El receso siempre nos vino bien. Por eso, cuando decía que el foco del plantel tenía que estar adentro, afuera todos decían “Si Coquimbo se cae en la primera rueda”, “Coquimbo se cae en el receso del Mundial Sub 20”. Para nada, porque hicimos cosas que nos sirvieron para volver a competir. Tomamos una decisión muy importante, que fue no jugar ningún partido amistoso, sino contra la Sub 15, la Sub 17 y nosotros mismos, previo al partido con Colo Colo. Me decían que cómo no iba a jugar algún amistoso contra algún equipo de la Primera B; si jugamos y nos lesionamos, prefiero correr el riesgo en el partido con Colo Colo. Y nos resultó.
-¿Qué te parece el VAR?
Todo sea para ayudar, bienvenido. Pero no tienen que quedar dudas: si vas al VAR, que sea claro. Que se anule un penal o una tarjeta roja, pero a veces queda la incertidumbre, por eso hay tanta disconformidad.
-Vamos con preguntas cortitas. El mejor jugador que te tocó dirigir…
Ya les tengo mucho cariño a los jugadores, entonces si elijo a alguien se pueden poner celosos. Luciano Cabral, la calidad que tenía; Salinas, siendo un lateral, tremendo. Hablaría de todos. Me representan los laterales, porque yo jugaba ahí.
-El mejor director técnico a nivel mundial…
De todos saco un poco. Hemos puesto el ejemplo del Napoli el año pasado, que mantuvo varias vayas invictas. Antonio Conte; el Cholo Simeone, por la manera de dirigir, pero no tengo a ninguno como guía.
-¿Y en Primera División de Chile?
Me gustó lo que hizo el Coto Ribera. Si bien se terminó yendo, Jorge Almirón el año pasado, que tuvo una remontada que no era fácil.
-¿Un jugador en Chile?
Vicente Pizarro, un buen año. La explosión de Lucas Assadi.
-¿Quién debería ser el próximo DT de la Selección Chilena?
Tiene que estar dirigiendo ¿o no? Porque Mario Salas me gustaría a mí. Tú podrías dirigirla, estás capacitado…







