De dulce y agraz fue el paso del entrenador Héctor Rosendo Robles Fuentes (7 de septiembre de 1971) por la Selección Chilena. Por una parte, condujo a Chile en dos sudamericanos Sub 20 -Ecuador 2017 y Chile 2019- y no pudo clasificar al Mundial; por otra, ganó el único título que lucen las series menores masculinas de nuestro país, al quedarse con la medalla de oro en los Odesur de Cochabamba.

Se autodefine como formador de su jugadores y asegura en esta entrevista con En Cancha Prime que, más allá de los resultados, lo que a él le importa es proyectar futbolistas al profesionalismo.

“El Choro” Robles desmenuza en detalle la actualidad del fútbol joven de nuestro país y explica, entre otros temas, por qué al futbolista chileno le cuesta tanto dar el salto de calidad.

Su carrera como jugador terminó en 2007 y Yuri Fernández lo convocó para que fuera su ayudante en Santiago Wanderers. ¿Lo dudó? “Ni lo pensé. Me fui al tiro. Estuve ahí y tuvimos la mala suerte de que el equipo se fue a la B. Seguí un tiempo ligado al club, en la formación, y luego llegué a Universidad de Chile. Ahí me di cuenta de que una de las fortalezas tremendas que tenía era el trabajo con la gente joven.

Primer éxito, de la mano de la U

-Paso exitoso. Campeones en la Sub 16…

Toda mi vida ha sido de enfrentar momentos duros. Cuando llego a la U, era muy difícil que un entrenador que no haya jugado en el club estuviera a cargo de una categoría de las fuerzas básicas. Teniendo leyendas tremendas, como Mariano Puyol, Horacio Rivas, Héctor Hoffens, Patricio Mardones, Pepe Díaz, pura gente que había estado en la U. Me tocó vivir eso, pero yo estaba seguro que la única forma que había era trabajar y argumentos futbolísticos, técnicos y tácticos para enseñanza de los jugadores. Tuve la suerte de llegar a un equipo que no quería tomar nadie y me lo pasaron a mí…

-¿Por qué no lo quería tomar nadie?

No sé, pues. Lo habrán encontrado el más débil…

-¿Era tan débil?, después lo sacó campeón a ese equipo…

Lo era, pero ahí lo sacamos con Hugo Vilches, que era el jefe técnico, y al que le agradezco la posibilidad que me dio, de creer en mí. Lo que es la vida: fíjate que Hugo Vilches es un técnico ligado a Manuel Pellegrini y Arturo Salah eternamente.

-De esa filosofía…

Y de esa cuna, digamos. Están muy vinculados desde la amistad. Él me llevó a la U y empezamos a armar el equipo. Capté un jugador buenísimo, que lo trajimos desde Tal Tal, Bernardo Cerezo. Lo dejamos, le entregamos mucho cariño, se quedó en la pensión del club; ahí se formó. Llevamos a otro jugador, Rodrigo Echeverría; lo ayudamos mucho en su crecimiento. Nelson Espinoza, Bryan Taiva… Ahí uno se da cuenta de que uno es bueno en lo que hace formando jugadores, en todo sentido. Y no solo el hecho de formar jugadores está vinculado con los resultados, que a veces se dan y otras no. En mi currículum tengo a más de 60 jugadores que he formado, que juegan hoy en distintos lugar del fútbol chileno e internacionalmente.

-¿Ese es el ojo clínico que tiene el formador? Porque quizás un entrenador que trabaja solo en primeros equipos, no tiene esa sensibilidad para detectar jugadores que pueden llegar arriba…

Son etapas y uno en esas edades puede marcar mucho a un jugador. Tengo un dicho: “Si tienes condiciones y te agarró un técnico bueno, uno capaz, no fallas y de seguro juegas en Primera División”. Pero por ahí te tocó que te tomó uno no tan bueno y la cosa cambia. Es el momento, el consejo, el mejorar detalles, corregirle cosas que lo van a marcar de por vida en el fútbol.

Foto: Agencia Aton.
Héctor Robles. Foto: Agencia Aton.

Algunas definiciones para la vida...

-¿Cuál es la etapa fundamental a la que se refiere?

A través de los años, hemos mejorado, pero no mucho. Con la suerte de haber dirigido dos procesos en la Sub 20, luego de haber estado en la elite de la elite, con jugadores como Vinicius Jr., (Federico) Valverde, te nombro jugadores que hoy los veo jugar a gran nivel y que estuvieron al lado tuyo, ahí los comparo con los chilenos y hemos avanzado un poquito en la brecha, pero no tanto. Cuando participamos en las series menores en los Sudamericanos, cuando vamos con la Sub 15, nos va bien; niños que están entre 14 y 15 años, participamos casi de igual a igual. Luego, cuando vamos a la Sub 17, no lo hacemos de igual a igual, sino que llegamos con una experiencia tardía, lento entre los 15 y los 17, competimos, pero con menos nivel desde la madurez. Ya el niño de 15 años de Colombia, Uruguay, Brasil, Venezuela, Ecuador, Argentina, cuando pasa a los 17 va a una velocidad mayor al chileno; en la 17 compite mejor. Y de la 17 a la 20, ese proceso es abismante la mejora que tienen los otros equipos, menos nosotros…

-El salto a la 20 siempre se pone muy complicado. ¿Por qué?

Exacto. Ahí falta en Chile reunirse con gente que ha estado vinculada con esto mucho tiempo, para que veamos qué estamos haciendo mal para no lograr ese salto de calidad.

-¿Tiene alguna teoría?

Inmadurez de nuestros jugadores. Emocional, física. Los Sudamericanos se juegan cada dos días y cuando Nicolás Córdova decía que los jugadores no están físicamente para enfrentar ese tipo de torneos, tiene toda la razón del mundo, pero cuando jugamos el Mundial pasó exactamente lo mismo, no tuvimos ninguna mejora. Físicamente nos pasaron por encima… Salvo generaciones específicas, como la que tuvo José Sulantay en su tiempo, o Héctor Pinto, Mario Salas, que tuvo una Sub 20 extraordinaria. Pero la lógica dice que no. Tenemos, entonces, tres etapas. Participamos bien en 15, 13, 11, esas categorías pequeñas, que si hiciéramos selecciones nos iría bien, porque no se han desarrollado todavía los jugadores, pero los buenos hacen diferencia. Hasta la 17, que es donde hemos tenido mejores campañas. Pero entre la 17 y la 20 está el descalabro, desde lo emocional, lo físico, los argumentos. Hemos querido mejorar metiendo el tema de los minutos Sub 21, pero pareciera que ahí no le hemos puesto el cascabel al gato para poder mejorar. Ahí deberíamos trabajar mucho más, sobre todo en la competencia.

-¿Será tal vez que el jugador sub 20 ya debería ser un futbolista casi profesional y ese salto los jugadores jóvenes no lo están dando?

Efectivamente, no lo están dando, pero hay muchos factores y estamos todos involucrados, me incluyo también. Ejemplo: los entrenadores están obligados a cumplir un minutaje porque el reglamento se los pide, pero ¿estarán todos convencidos en que tiene que jugar este chico? No sé si estarán todos convencidos. Y no los critico, porque si los entrenadores pierden tres partidos, los sacan de sus puestos también. Hay varias aristas. Hay cosas que no comparto, pero que están dictadas por el directorio (ANFP). Qué sacamos con hacer una regla en que tengan que jugador futbolistas jóvenes, pero Colo Colo, Católica y la U mandan jugadores a préstamos por todos lados. Entonces, yo a esa regla le pondría, que sí, pero que sean jugadores formados en los equipos…

-De casa…

Obvio. No estoy en desacuerdo con que si Colo Colo, Católica y la U tienen jugadores para mandar a préstamo, lo hagan. Pero, si los mandan, que no cumplan minutos… Los minutos lo tienen que cumplir los jugadores formados en casa.

-¿Por qué? ¿En que beneficiaría eso al mejoramiento de las series menores?

Tenemos que mejorar a los equipos que entregan jugadores a la Selección, la competencia de esas etapas, entre la 17 y la 20. Mira, Chile participa en la Copa Libertadores Sub 20 y he visto equipos que piden jugadores a préstamo para ir a ese torneo.

-¿Qué hacen los otros países para que esos jugadores se desarrollen tanto en esa etapa tan crítica?

Deben tener una etapa juvenil más pequeña, más breve. ¿Por qué acá las juveniles juegan con futbolistas de hasta 21 años? Le pusieron Proyección para no ponerle Sub 21. La proyección debería ser hasta los 18 o 19 años, máximo 19, así como ya cayéndose. Deberíamos apuntar a eso, pero ¿por qué no lo hacemos? Porque los dirigentes, el Consejo, pierde muchos jugadores. Los tienen en cadetes hasta más tarde, para no hacerles contrato y seguir inscribiéndoles en el fútbol joven. Están bien, puede ser, pero vamos en desmedro de lo que significa esta etapa en los jugadores. Es un tema que da para largo, pero las experiencias que hemos vivido, buenas y malas, las personas que hemos estado es valiosa y deberían escucharnos.

El entrenador en un partido de la Selección Chilena Sub 20.
Héctor Robles. El entrenador en un partido de la Selección Chilena Sub 20.

Proyección de futbolistas versus resultados

-Metámonos en los dos sudamericanos Sub 20 que dirigió (Ecuador 2017 y Chile 2019) y traigo a colación algo que dio: la proyección de jugadores, porque los resultados, la verdad, no fueron buenos… Nóminas con futbolistas importantes…

Francisco Sierralta, Gabriel Suazo, Víctor Dávila, Matías Sepúlveda, Nicolás Guerra, Ignacio Saavedra, Tomás Alarcón, Víctor Méndez… Con el tiempo, estoy convencido que hay distintas etapas que son muy marcadas. Nicolás Córdova, con quien comparto algunas cosas y otras no, ha querido hacer esa modificación necesaria: la Sub 20 se tiene que mirar como un equipo adulto, no como una juvenil. Ese es el gran problema del fútbol chileno. Los colombianos, argentinos, uruguayos, venezolanos, brasileños, todos los que van a los Mundiales, ya no son “Sub 20”, son profesionales que participan en unas Selección Sub 20. Nosotros no, somos cadetes que jugamos en la Sub 20. Esa es la modificación tremenda que tiene que hacer el fútbol chileno. Lo viví en carne propia. A los jugadores me los cambian a mí. Tuve a un Marcelo Allende tremendo, que no hizo un gran campeonato Sub 20, porque él ya estaba jugando en otro país, recibiendo un dinero de adulto, de profesional, tienen otros intereses versus un niño que ni siquiera tiene contrato profesional, que recibe una ayuda por partido citado en su club. Por ahí va la modificación de nuestras estructuras.

-¿Recibió jugadores no lo suficiente maduros?

Hay que poner hincapié en que lleguen a la etapa final de la formación en la Sub 17 o Sub 18. Va a ser difícil, porque aparte somos jugadores inmaduros. Nos cuesta la madurez, que pareciera que viene de la niñez, de la familia, de la mamá. Como digo yo, muchos jugadores amamaos, que llegan a cadetes y hasta los 14 o 15 años ligados a sus familias, que no los sueltan mucho y eso trae complicaciones.

-Se recuerda mucho su paso por las selecciones menores por esos dos Sudamericanos y poco se repara en que consiguió el único título oficial que tiene Chile en esa categoría, que fueron los Odesur de Cochabamba…

Ahí hay una buena historia y te la voy a contar… Además, van a pasar 200 años y no vamos a ganar una medalla de oro en fútbol a esas edades…

El espíritu del deporte en Cochabamba 2018

-Entonces, ¿qué cambió tanto entre el fracaso del Sudamericano y los Odesur?

De los tres torneos oficiales que jugué, el Sudamericano en Ecuador, el Sub 20 en Chile y este de los Odesur en Bolivia, en este último fue el único torneo en que me sentí yo, Héctor Robles, el entrenador. Logré generar muchas cosas que me sedujeron a mí y a las personas con las que estaba trabajando, obviamente. Los otros sudamericanos, mucho protocolo, muchas cosas que hay que respetar demasiado…

-A ver, ¿puede ser más específico?

Este torneo generó algo especial. Fui a las reuniones con los deportistas y luego empecé a averiguar. Ellos llevaban sus bolsos, su ropa, no tenían utilero, llegaban en micro. Un esfuerzo tremendo que hacían para llegar a ganarse esa posibilidad de ir a los Odesur…

-¿Hablas de las otras disciplinas deportivas?

Todos los deportistas, menos los futbolistas. Los chicos que participaban en el tiro al arco, en el hockey, me decían: “Profe, a los futbolistas les dan todo y por eso no ganan nada”. ¿Cómo así?, me pregunté. “Claro, cuando viajan con nosotros se van a otros hoteles, no viven en la Villa, no comparten, no comen todos juntos, viven aparte”… ¿Qué hicimos entonces? Quise que los jugadores vivieran lo mismo por lo que pasa la persona que se gana la medalla en el atletismo, en la bicicleta, en el tiro al arco. Fuimos criticados, porque no llevamos utilero, cada jugador tenía que llevarse su ropa, su bolso, todo.

-Es decir, apeló al alma misma del deporte…

Exacto. Lavar su ropa, ir a un torneo a vivirlo tal y como lo vivían todos los deportistas. Ese fue el primer desafío. Empecé a hablar con los jugadores y se motivaron mucho… Y hay una anécdota muy buena…

-¿A ver?

Yo no llevé a ningún jugador de Colo Colo a ese torneo; cero. Estaba (Pablo) Guede en ese tiempo, tipo complicado. A mí ni me pescaba; yo no existía para Guede. Tiene que haber dicho “¿y este quién es, técnico de la Sub 20, juveniles?”… Yo pensé, si este tipo no quiere prestar a los jugadores, no está vinculado con los procesos del fútbol chileno, solo le interesa que Colo Colo gane para su proyecto personal, que está bien, porque para eso lo llevan… ¿A él le interesaba que un jugador suyo fuera a la Sub 20, para desarrollarse, para que el fútbol chileno tenga a un futbolista para la Selección? ¡Cero! A ese tipo de entrenadores que llegan a los clubes grandes no les interesa, no es su proyecto, a ellos les importa ganar el fin de semana, ahí van a ser valorados. Entonces, tuve que lidiar contra muchas cosas así. Pero, aparte de eso, a mí los únicos jugadores que me interesaban para jugar un Sudamericano eran Iván Morales y Carlo Villanueva…

-Pero Morales y Villanueva estuvieron en los Sudamericanos…

Sí, pero a ese torneo no fueron. Llevamos jugadores potentes, fuertes, con ganas, con deseos. Y logramos el objetivo. Muy duro, difícil, en Bolivia además, con altura (Cochabamba se encuentra a 2.570 m). Los chicos se entregaron por completo. ¡Hubieras visto ahí cómo almorzaban, cómo andaban detrás de las otras deportistas! ¡Ja! Esos chicos se soltaron, vivieron, lo pasaron bien. Nunca sintieron una presión por sacar resultados. Disfrutaron el torneo y yo, personalmente, también lo disfruté a concho. El problema es cuando uno no disfruta las cosas, pareciera que todo se pone cuesta arriba y ahí es donde aparecen las dificultades. Fue una de las cosas más bonitas que tengo con muchos de esos jugadores y un gran triunfo para las series menores de Chile…

-El único en esa categoría, de hecho…

Vuelvo al mismo comentario. Dios quiera que pase, pero va a ser muy difícil volver a ganar algo así. En el Panamericano Sub 23 estuvimos cerca y, mira lo que es la vida. Cerca de conseguir el título, yo estaba en Sausalito, y escupieron al entrenador… Esa fue una de las cosas que gatilló la renuncia de (Eduardo) Berizzo de la Selección. Después de ese torneo es que renuncia. Salió escupido de la cancha y todo… Detalles.

La Roja celebra el título en Cochabamba.
Selección Chilena. La Roja celebra el título en Cochabamba.

Hay mucho por arreglar todavía

-Recién apuntaba a que había cosas en las que estaba de acuerdo con Nicolás Córdoba y en otras no. Son comparables las carreras de ambos en las series menores, ya que los dos estuvieron en más de un ciclo. ¿Algo específico que le gusta de él?

Su disciplina, la conformación de planteles que hace. Pero siento que un entrenador de las categorías menores debería estar preocupado de trabajarlas…

-¿O sea, considera que es una aberración que lo hayan hecho tomar la Selección Adulta antes de jugar un Mundial con su categoría?

No, porque en el fútbol chileno eso es más o menos normal. Pareciera que estuviéramos hechos para eso… Apenas echan a un entrenador, ¿quién se hace cargo del primer equipo?

-¿Cuántas veces le tocó en Wanderers hacer eso?

¡Miles! Pero nunca son valoradas esas cosas. Pero en eso no es que no esté de acuerdo con Córdova. Él lo tiene que hacer porque es una cosa normal, él trabaja para la institución, la Federación, y te lo pide el jefe. Entonces, si no lo quiere hacer, tiene que irse nomás. No es cuestionable. En lo que no estoy de acuerdo es que el encargado de las series menores no puede tener tanta incidencia en cómo se juegan los torneos, en qué categoría tiene que jugar cada uno, que aquí, que allá. ¿Se entiende?

-No mucho, la verdad…

El encargado de las series menores tiene que tener la capacidad y el ojo para elegir a los mejores jugadores de distintas etapas, en distintas categorías. Después, podrá tener su opinión y eso está perfecto. Pero tiene que haber otra gente encargada de organizar el cómo estos jugadores llegan en las mejores condiciones al fútbol profesional…

-¿Y eso no tiene que pasar por el encargado?

Ha tenido demasiada injerencia.

-¿Cómo vio el Mundial Sub 20, en líneas generales?

Complicado, duro, muy difícil. Clasificamos a la segunda ronda por algo inédito, que nunca más va a volver a pasar. Hay que partir de la base que como éramos los que organizábamos el torneo participamos, porque si hubiera sido por el Sudamericano, no lo habríamos jugado.

-Hay una crítica al proceso: que le faltó roce internacional a esta Selección. Muchos partidos a puertas cerradas, sin público. Le pasó algo distinto, ya que fueron a Japón, a Uruguay, a Paraguay. ¿Considera que se dejó de lado un poco la presión internacional?

Es que vamos a volver a lo mismo. A esa Selección le metías 20 partidos internacionales y el resultado iba a ser el mismo, porque los jugadores ya venían con una etapa ya hecha. A lo mejor, esos 20 partidos internacionales los tenían que haber tenido ocho o nueve meses antes, para llegar con mucha más madurez a este torneo. Comparto que todos los partidos internacionales, todo lo que se pueda jugar fuera del país, y viviendo escenarios distintos, es positivo, porque te va dando madurez, crecimiento futbolístico. Lo que hablábamos de la inmadurez va ligado a eso: es física y emocional, desde lo sicológico. Ambas van de la mano. Con partidos internacionales, más especialistas que traten el tema de la inmadurez emocional, vamos armando a este jugador, fortaleciéndolo. Si ese jugador no está preparado con una base gigante, que hicimos antes, no tenemos nada que hacer y eso es lo que nos ha pasado siempre. Esa base, la tienen muy pocos jugadores.

-Varios factores entonces…

Mira, el próximo Sudamericano Sub 20 es para niños categoría 2007. Creo no equivocarme, pero el único jugador que ha marcado tendencia y que puede ser importante en esa categoría, y te vas a acordar de mí y en un año y ocho meses más, es Martín Mundaca, el de Coquimbo Unido. Ese niño, ¿qué es hoy en día? ¿Un Sub 20 o un jugador profesional, adulto? Perfecto, pero después tiene que hacer un proceso Sub 20 con puros juveniles chiquititos, que llegan a bañarse, a comer comidas distintas, camas malas… Mundaca después cae de nuevo a los juveniles. Después dicen “Mundaca no es tan bueno” ¿Y por qué entonces en Primera juega bien? Porque está en un escenario distinto. Ahí hay que buscarle…

El único jugador joven que al que Héctor Robles le ve futuro en la próxima Sub 20. Foto: Agencia Aton.
Martín Mundaca. El único jugador joven que al que Héctor Robles le ve futuro en la próxima Sub 20. Foto: Agencia Aton.

-Terminemos con el proceso de Laval. Ese partido tan especial que se jugó en Francia (Selecciones Sub 21, 1 de septiembre de 2017)…

Esos eran todos jugadores profesionales, titulares en sus equipos. Me mandaron a mí a dirigir a ese equipo para que me metieran 6-0; esa es la verdad de las cosas. Nadie quería tomar ese equipo y Francia venía de hacerle 6-0 a Italia, 5-0 a otro equipo y otro 5-0 después. Ese era el pergamino y luego vinimos nosotros. Fuimos con una Sub 23, ellos eran Sub 21. Llevamos jugadores categoría ’96, 22 para 23 años. Al arco jugó (Brayan) Cortés. (Francisco) Sierralta, (Benjamín) Kuscevic, (Sebastián) Vegas, Galdames, Ángelo Araos y Brayan Carvallo. De delantero llevé a Monreal que estaba metiendo goles en México. Cuando preparo a estos jugadores, ya me di cuenta al tiro que eran jugadores profesionales, ya habían dado el salto de calidad. Empatamos 1-1 con un Francia dos años menor.

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